Educación y crisis global
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Recientemente se llevó a cabo en la ciudad de México el encuentro más importante de los investigadores educativos del país, que se celebra cada dos años en distintos lugares de la República por convocatoria del Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE). Se trata del XI Congreso Nacional de Investigación Educativa en el que participaron más de dos mil investigadores durante la semana del 7 al 11 de noviembre.
Aunque no existe un eje temático central del congreso puesto que cada una de las diecisiete áreas en que se agrupan las ponencias y trabajos tiene sus propios problemas de investigación, en muchas mesas y conferencias magistrales y en el mismo ambiente de diálogo dentro y fuera de los espacios formales del congreso apareció como una constante el tema de la profunda crisis institucional, social y cultural que vivimos en el país, en Latinoamérica y el mundo –los ponentes internacionales se enfocaron también a este tema- y el papel de la educación ante los desafíos de esta crisis sistémica global.
Como una muestra de esta preocupación común, podemos plantear que la conferencia inaugural se tituló: “La metáfora de la tierra helada y la educación. Otra lección de la experiencia” y fue impartida por la Dra. Marcela Mollis de la Universidad de Buenos Aires, Argentina. La Dra. Mollis es una experta en el tema de las universidades en el mundo (http://firgoa.usc.es/drupal/node/24927 ) y enfocó su conferencia partiendo de la escena inicial filmada en Islandia (Iceland, la tierra helada) del documental premiado: “Inside Job” (http://www.filmaffinity.com/es/film112844.html ) que aborda el tema de la crisis económica del 2008 y de los responsables de esta crisis que afectó en diversos grados a prácticamente todos los países del mundo.
Este punto de partida sirvió para abordar la forma en que las estructuras sistémicas mundiales en crisis están influyendo y presionando a las universidades actuales para organizarse y orientar sus esfuerzos en la docencia, la investigación y la difusión en un sentido acorde con los intereses del sistema económico dominante.
Debido a esta fuerte influencia del sistema económico global sobre la educación superior se está viviendo un predominio de las formas sobre el fondo, una pragmatización creciente de la formación universitaria, una visión predominantemente competitiva y de capacitación técnica de los universitarios por exigencias del mercado laboral y un olvido de las humanidades y de otros saberes no “útiles” por considerarse que quitan tiempo a lo prioritario.
De esta manera, las universidades muestran “identidades alteradas” que las hacen “supermercados de conocimientos” en vez de “instituciones del saber”. El saber entendido como una competencia más compleja y amplia que tiene dimensiones práxicas, éticas, estéticas y que llevan a los seres humanos a saborear la existencia, a ser “sabios”. El conocimiento como una serie de categorías que tienen que ver solamente con lo considerado como verdadero.
Es así que, afirma la Dra. Mollis, la universidad ha pasado de la formación de hombres sabios a la de científicos, profesionales y hoy en día, de meros especialistas en diversos campos de conocimiento práctico.
“Nuestras universidades tienen alterada su identidad como instituciones
de los saberes hacia la construcción de una nueva identidad que las asemeja
al “supermercado”, donde el estudiante es cliente, los saberes una mercancía,
y el profesor un asalariado enseñante” .
¿Existe salida a esta presión del sistema mundo sobre la universidad?
Una posible estrategia es la del trabajo académico orientado hacia la reconstrucción de dos valores universitarios fundamentales, negados hoy en el modelo de universidad que esta investigadora llama “norteamericanocéntrica”. Estos dos valores son la democracia y la ciudadanía.
Trabajar académicamente desde la docencia, la investigación y la difusión, aprovechando los escasos márgenes de libertad que deja el sistema a las instituciones de educación superior, para regenerar una formación de ciudadanía responsable y crítica entre los futuros profesionales y una visión y comportamiento como “demócratas de alta intensidad” (Boaventura Dos Santos, citado por Mollis ) para que puedan colaborar en la construcción de una democracia de alta intensidad es la tarea fundamental de las universidades contemporáneas en Latinoamérica desde la perspectiva de la Dra. Mollis para lograr enfrentar los retos de esta crisis sistémica y aportar elementos para que la universidad realmente regenere a esta sociedad que hoy la genera.
*El artículo expresa la opinión personal del autor, que es académico de la Universidad Iberoamericana Puebla
*Este texto se encuentra en: http://elrculodeescritores.blogspot.com
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