El ducto de Pemex donde fue la explosión en Texmelucan ya estaba dañado
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El ducto donde salió el combustible que provocó la trágica explosión del 19 de diciembre en San Martín Texmelucan estaba en mal estado, revela un estudio de Petróleos Mexicanos (Pemex) realizado en 2006 y advertido desde entonces.
Por lo tanto, la paraestatal sabía sobre los daños en el ducto que hizo explosión aquella mañana en el que murieron 29 personas —según versiones oficiales—, revelaron extrabajadores de la paraestatal.
Cabe recordar que el director de Pemex, Juan José Suárez Coppel, apenas tres días después de la catástrofe —sin estudios periciales— afirmó que la explosión se debió a una “ordeña”.
Iván Evaristo Vilchis trabajó durante 16 años en el Departamento de Mantenimiento del complejo petroquímico de Pemex en San Martín Texmelucan, por lo que afirmó que la paraestatal sabía del pésimo estado de los ductos.
Según documentos oficiales en su poder, un estudio técnico realizado en 2006 alertó del mal estado de los tubos que pasan por San Martín Texmelucan, sobre todo por el ducto que provocó la explosión, llamado Nuevo Teapa-Venta de Carpio.
Dichos documentos coinciden con lo señalado por los mismos vecinos, quienes afirman que dos días antes de la explosión habían avisado a autoridades municipales de San Martín Texmelucan de un fuerte olor a combustible en la ahora llamada zona cero.
Las averías
Iván Evaristo Vilchis, trabajó durante 16 años en el departamento de mantenimiento del complejo petroquímico de Pemex en San Martín Texmelucan, por lo que afirma que la paraestatal sabía del pésimo estado de los ductos.
Según documentos oficiales en su poder, un estudio técnico realizado en 2006 alertó del mal estado de los tubos que pasan por San Martín Texmelucan, sobre todo el ducto que provocó la explosión llamado, Nuevo Teapa-Venta de Carpio,
Los documentos revelan que por lo menos en 2006 existían más de mil indicaciones de severidad por presencia de corrosión externa y siete de corrosión interna, de las cuales 42 advertían el estado crítico que mantenía por las fisuras longitudinales.
“La mayoría de los cruces de camino por donde pasan los ductos de Petróleos Mexicanos, los ductos no están atrincherados”, explicó Evaristo Vilchis, al asegurar que esta situación y una sobrepresión pudo causar la fuga del combustible.
Indicó que el ducto se ha dañado por una circulación constante de camiones de basura pesados, ya que cruza por la zona del relleno sanitario de San Martín. “Ahí es una ruptura, no una toma clandestina”, subrayó.
“El ducto está en un camino que va para la comunidad de Alpozonga, va para el centro escolar, pasa por el relleno sanitario y todos los días circulan camiones cargados de basura con toneladas de la misma y eso un paso constante”, detalló.
Dijo que este oleoducto se dañó por el paso de vehículos pesados en la avenida que conduce al Centro Escolar y al Relleno Sanitario, lo que con el tiempo provocó su ruptura.
Tras el estudio del 2006, según los documentos, al siguiente año la paraestatal informó a la Secretaría de Gobernación de Puebla, que haría trabajos de reparación de el ducto en terrenos ejidales, sin embargo, el extrabajador afirma que jamás se llevaron a cabo.
A través del oficio firmado por José Luis Mendoza Zamora, jefe de Refinación se informó al entonces secretario de Gobernación en el estado, Javier López Zavala, que en marzo del 2007 se realizaron trabajos de mantenimiento en el tramo de Temaxcalac, Puebla, hasta Nanacamilpa, Tlaxcala.
Inclusive Pemex informa que iniciaría trabajos para la sustitución total del oleoducto, mismos que nunca se realizaron, aunque urgían.
El estudio realizado en 2006 identificó más de 168 fallas en el oleoducto de San Martín Texmelucan a Venta de Carpio, los cuales representaban riesgos de “posibles accidentes en el sistema.”
Iván Evaristo, afirmó que todo señala que la explosión fue debido a una ruptura del ducto por el desgaste de la infraestructura, ya que la paraestatal tenía conocimiento del mal estado del ducto desde 2006.
Asimismo, alertó sobre puntos rojos en el mismo oleoducto, los cuales se ubican en el camino al cerro Totolqueme y en San Lucas Atoyatenco.
Asimismo el rector de la Universidad Tecnológica de Xicotepec (UTX), Pedro Ramírez Legorreta, la paraestatal ha pagado estudios para conocer la condición de sus ductos, sin embargo a pesar de conocer el riesgo “no se hace nada”.
“Durante muchos años Pemex ha hecho caso omiso a las constantes advertencias de los especialistas que han advertido sobre el riesgo de fugas en zonas pobladas”, dijo.
Dicha universidad se encuentra ubicada en los límites con la zona petrolera de Poza Rica, por lo que están en contacto directo con personal de la paraestatal y conocen su movimiento.
“Los estudios de impacto ambiental de Pemex, revelan el margen de riesgo para la población y muchas empresas han entregado reportes amplios de la situación en la que se encuentran las instalaciones de la paraestatal, pero nunca se hace nada”, insistió.
Sobre advertencia no y hay engaño
En 2008, pobladores del municipio presionaron al ayuntamiento y a Pemex a firmar una minuta en la que además de “analizar” la sustitución del ducto, la paraestatal debía entregar un plan de contingencia.
La petición fue llevada a Cabildo en Pleno y el edil auxiliar, Eliud Alonso Morales al entonces director general de Pemex, Federico Reyes Heroles, sin embargo no se hizo nada.
A pesar de dichos estudios, Pemex nunca aclaró las ubicaciones de las fallas oficialmente, pero fue la misma población de San Martín Texmelucan, quienes las ubicaron, incluyendo a autoridades del ayuntamiento, pero nadie hizo caso.
Los afectados mostraron su inconformidad sobre la versión oficial de los hechos, en la que se atribuye el incidente a una fuga por una toma clandestina y a la consecuente “ordeña” del combustible
Inclusive horas después de la explosión, el presidente municipal de San Martín Texmelucan, Noe Peñaloza Hernández, declaró que no había sido una ordeña la causa del incidente, sino el mal estado de los ductos.
Posteriormente, el edil se negó a repetir la declaración y desde entonces ha hecho mutis sobre el tema, todo luego de platicar con autoridades federales.
Cabe destacar que también al iniciar la administración de Peñaloza Hernández declaró que en la zona del tianguis, era una “bomba de tiempo”, por lo que planteó la reubicación de este centro comercial.
Por su parte, el director del Sistema Estatal de Protección Civil, Miguel Ángel Martínez Pérez, informó que Pemex únicamente ha publicado en internet puntos de riesgo, sin hacer llegar dicho documento de manera oficial al gobierno poblano.
Ante la situación, vecinos pidieron la salida de la refinería de su municipio, ya que acusan que hubo negligencia para el mantenimiento de los ductos. “No hubo tal ordeña, fue Pemex”, señalaron.
Los pobladores acusan corrupción y compadrazgos en Pemex que han colocado a gente sin el perfil y la capacidad para ocupar los cargos de supervisores, debido a imposiciones del sindicato.
“Hace 32 años nos pasó lo mismo, ardió todo el río, hay mucha corrupción en Pemex, es mentira que se trató de la ordeña de los ductos, nos quieren engañar, nos quieren dorar la píldora, nos molestan que ofendan la inteligencia de los texmeluquenses”, señaló Carlos Gutiérrez, vecino afectado.
“Así protestamos hace 32 años, dijimos que no queríamos volver a sufrir este mismo infierno, pero hoy de nueva cuenta por esa negligencia se tienen muertos.
”No queremos más muertos, no queremos más ductos de Pemex, no más muertos por la negligencia, sólo vemos a las autoridades que vienen a tomarse fotos pero no dan soluciones, debería darles vergüenza, por eso decimos ¡ya basta!”, concluyó.
Fermín Ramírez, otro damnificado, quien perdió a siete familiares por la explosión, señaló que los habitantes de la región dudan de la versión oficial de que una toma clandestina provocó la fuga de petróleo.
“No es la primera vez que sucede esto en San Martín, precisamente tengo en mis manos un diario de que hace 35 años, el martes 29 de julio de 1975, se presentó otra explosión y fuego en la zona de Texmelucan, esto da la certeza de que es falta de mantenimiento adecuado de los ductos.”
María Calvillo Sánchez, vecina de la colonia 11 de Noviembre, aseguró que desde hace dos años ella advirtió a las autoridades municipales de la ordeña de gas de las tuberías de distribución municipal.
“Ahí es un predio baldío lleno de escombro, de forraje y hierba seca, ahí fácil pueden ordeñar los tubos sin que nadie los vea, y como hay muy pocos policías la vigilancia es muy poca; todo esto se hubiera evitado pero no fue así.”
La excusa
Pemex aseguró apenas en septiembre pasado ante la Cámara de Diputados que había logrado una reducción de 58.6 por ciento en el faltante de combustible.
En el mismo informe, el más reciente, afirmó que en el segundo trimestre de 2010 se localizaron 273 tomas clandestinas, 187 en poliductos y 86 en oleoductos de donde se extrajeron recursos estimados en 824 mil 661 barriles de productos petrolíferos.
Además, la dependencia reconoció que “este tipo de sustracciones ilícitas no sólo dañan el patrimonio de la nación, sino que además ponen en peligro la integridad de la población que vive en las zonas aledañas”.
En cuanto a San Martín de Texmelucan, en un reporte del último trimestre de 2009, Pemex informó que se habían detectado 11 tomas clandestinas, de 148 en total.
Héctor Moreira, consejero profesional de Petróleos Mexicanos, dijo en ese mismo reporte que en el interior de dependencia había gran preocupación porque las tomas clandestinas provocan fugas y derrames, sobre todo en ductos, que pueden ser sumamente peligrosos para la empresa, sus trabajadores y para la población que habita cerca de las instalaciones.
En un documento publicado por Pemex se informó que el mercado ilícito de tomas clandestinas ha evolucionado, diversificándose del robo de poliductos, es decir, tuberías destinadas al transporte de hidrocarburos o productos terminados, a robo de oleoductos, los cuales transportan petróleo crudo, y a LPG ductos, sobre los cuales viaja gas licuado de petróleo.
Durante una conferencia de prensa en San Martín Texmelucan Juan José Suárez Coppel expuso que el problema del robo de combustible se agrava en un 50 por ciento anualmente.
“Este año son alrededor de 600 tomas, mientras que el año pasado eran poquito menos de 400.”
Agregó que aproximadamente el 97 por ciento de las tomas clandestinas detectadas eran herméticas, es decir, que no producen una fuga.
Lesionados graves
Mientras tanto continúan hospitalizadas en estado grave, cinco de las más de 50 víctimas de las explosiones, quienes resultaron con quemaduras de tercer grado.
Se trata de un pequeño de trece años de edad de nombre Javier Tapia, niño que se encuentra internado en el Área de Quemados del Hospital del Niño Poblano, a quien se le amputó su brazo izquierdo y aún no ha superado el peligro de sus lesiones, además presenta lesiones graves en el tórax, cara y su otro brazo.
En el mismo lugar se encuentra internado otro niño de nombre Antelmo de escasos ocho años de edad, quien presenta quemaduras graves en la planta de los pies y aunque está estable, continúa grave, según los reportes médicos es posible que requiera injertos y recuperación especializada.
Asimismo, Mariana Cervantes González, de 30 años de edad, se recupera en el Hospital General del Norte, con su estado de salud grave, al presentar lesiones en cara y cuerpo, según el reporte del nosocomio.
Además en el hospital de Traumatología y Ortopedia del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), se encuentra convaleciente, Cristóbal Valdés Hernández, de 64 años; esta persona presenta quemaduras de segundo grado en cara y tórax.
Finalmente en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), está internado Pedro Cutpertino García García, por quemaduras en el 60 por ciento de su cuerpo, por fortuna ya ha sido estabilizado por el personal médico.