El intervencionismo de EU
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Siempre resulta impresionante constatar que las crisis no vienen solas y que por el contrario son parte de un mismo proceso.
Desde hace meses vislumbro que la violencia que hemos vivido en los últimos años podría desembocar en una tragedia superior, ya que la brutalidad va aparejada con otras nuevas formas de perversión como la que ha vertido la secretaria de seguridad del interior la señora Janet Napolitano respecto a la posible alianza entre los Zetas y Al Qaeda, respecto al informe elaborado por el Congressional Research Service (CRS)
Todo esto aunado a los “juegos de guerra” del Sr. Presidente, nos hacen pensar que el carácter de la violencia, también puede tener un propósito político, no sólo por los funcionarios públicos que han sido asesinados, así como innumerables periodistas.
Durante la pasada visita de la Secretaria de Estado del Gobierno norteamericano la Sra. Clinton, dijo que “la narcoviolencia tenía un carácter insurgente y la posibilidad de que la violencia cruce la frontera”.
Ciertamente los 40 mil muertos en lo que va del sexenio de Felipe Calderón nos hacen pensar que no sólo el país no saldrá del comercio de la droga sino que no se logrará “ganar la guerra al narcotráfico”, heredando esta situación al siguiente gobierno.
La creciente crisis de seguridad en México, ha intensificado el intervencionismo norteamericano a grado tal que se afirma que “los marines cruzarán la frontera” para imponer la seguridad y armonía como lo hicieron en Irak.
A todo esto se suman las declaraciones del titular del poder ejecutivo como “un desafío al Estado, un intento para sustituirlo” es decir “el Estado fallido”.
Estados Unidos considera que partes de México han sido “perdidas” frente al avance del narcotráfico y del crimen organizado, aunque eso definitivamente no es el caso para gran parte del país.
En septiembre de 2010, la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, dijo que “la violencia en México se está transformando o está en causa común con lo que nosotros llamamos una insurgencia”.
Todo indica que los Estados Unidos, están preparando una guerra mediática para imponer sus verdades aunque con esto obliguen a desdecirse a algunos funcionarios. No es posible confundir un movimiento de insurgencia revolucionaria y enfrentar a la violencia con más violencia. Sobre todo cuando los Estados Unidos tratan de imponer al Estado mexicano la política de lucha contra el narcotráfico a través de la iniciativa Mérida, abusando del discurso fatalista y alarmante que confunde las tácticas insurgentes con un proceso de violencia institucional que ha dejado atrapada a la sociedad mexicana, en medio de dos fuegos.
Además las propias autoridades estadounidenses, han aceptado que las organizaciones de narcotraficantes tienen presencia en 230 ciudades de Estados Unidos y no han intentado declarar una guerra como la que auspiciaron en México, o bien tratar de confundir Egipto con el sur de la frontera.
Todo parece indicar que la lucha armada, es parte de un proceso deslegitimador y desmoralizador sobre los gobiernos locales y estatales, pero también contra el proceso democratizador que la sociedad ha emprendido con miras a la elección presidencial de 2012.