El nuevo reacomodo de fuerzas políticas
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Traía en mente escribir sobre la toma de posesión del primer gobierno de la alternancia en Puebla, sobretodo por las grandes expectativas generadas entre los poblanos, el llamado bono democrático, la tan sonada gobernabilidad y el costo político del perdón a la anterior administración pública.
Pero ante el alud de cientos y cientos de notas informativas, reportajes, entrevistas y análisis políticos sobre la toma de posesión del gobernador Rafael Moreno Valle, la neta saturaron mi mediana capacidad de razonamiento y lo haré después.
Opte por plasmar algunas líneas sobre el nuevo reacomodo de las fuerzas políticas en el país. Es tan interesante, dinámica y dialéctica la política, que cambia y se transforma en momento.
Cuando todos pensábamos que el viejo PRI iba a todo galope por la presidencia de la República, que nadie lo detendría salvo un milagro, pero como estos no existen, las cosas se ponían difíciles y más complicadas para los dos principales partidos (PAN y PRD).
Con un Enrique Peña Nieto en plena campaña, con los reflectores mediáticos sobre él, con una Beatriz Paredes Rangel fuerte, con un PRI cohesionado, con un senador como Manlio Fabio Beltrones, manejando bien su discurso y atacando al presidente, más un Humberto Morerira envalentonado, confrontando a todos y duro en sus criticas, la verdad que no se encontraba el antídoto para detenerlos y evitar su regreso en el 2012.
Sin embargo las elecciones del pasado 30 de enero en el estado de Guerrero, en donde gano Ángel Aguirre de la coalición “guerrero nos une” sobre Manuel Añorve del PRI, provoco que los escenarios nacionales se modificaran con rapidez extrema.
Para empezar un buen número de periodistas y columnistas nacionales se equivocaron en sus percepciones políticas sobre dichas elecciones. No hubo violencia y la gente salió a votar sin prestarle atención al viraje de un ex priista hacia la izquierda, solo pensaron y le dieron su voto a quien le tuvieron confianza, conocían y supieron que hará algo por ellos.
Cuando el PRI iba a todo galope, engallado y envalentonado, pensando en ganar la plaza guerrerense para retomar su camino, simplemente se les vino abajo y perdieron casi todos los distritos electorales.
Guerrero de la noche a la mañana se convirtió en un estado de suma importancia para el juego nacional de las tres principales fuerzas partidarias en el país.
Claro que ganaron los guerrerenses, Ángel Aguirre y por supuesto en esta primera batalla, el jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard y las exitosas coaliciones disímbolas entre si.
Perdieron el PRI de Peña Nieto, Paredes Rangel, Fabio Beltrones y el grupo caciquil de aquella entidad.
Salieron fortalecidos el PRD, Convergencia y algo el PT, sin dejar de lado la declinación del candidato del PAN que aporto en el último momento un impacto electoral y sus votos hicieron crecer más la distancia sobre el Revolucionario Institucional.
Lo anterior le ha venido a dar un nuevo sabor a la competencia electoral para los siguientes comicios que faltan en el 2011, en donde la joya de la corona es el Estado de México; de igual modificara la estrategia de los partidos que enfrentaran al gobernador mexiquense.
Mostro la vulnerabilidad del tricolor, Enrique Peña Nieto no las tiene todas consigo, qu siguen siendo un partido con viejas prácticas políticas y la percepción de la vida nacional que ellos tienen es equivocada.
La gente acepta las coaliciones, no ve mal que partidos diferentes entre si se unan y cuando llevan candidatos buenos que garantizan confianza y credibilidad entre sus habitantes, simplemente optan por el. Las discusiones ideológicas sobre la izquierda y la derecha se quedan solo arriba, en el centro y entre las grandes discusiones académicas y teóricas.
También demostraron que son válidos los acuerdos políticos durante el desarrollo de una competencia electoral y que aún con candidatos propios pueden declinar y sumarse a otra fuerza partidaria, claro que no siempre se pueden presentar las mismas condiciones como sucedió en Guerrero.
En el caso concreto del PRD, gano la vocación por el poder, su dirección nacional encabezada por Jesús Ortega Martínez sale fortalecida internamente, aleja por ahora sus clásicas confrontaciones de sus tribus y lo hace ser un partido triunfador, que los posiciona nuevamente entre electorado nacional como una opción de izquierda válida.
Lo sucedido recientemente en Guerrero no es para menos, genero una inercia interesante entre las izquierdas que les da aliento, provoco sin saberlo un reacomodo de las fuerzas políticas en México (PRD, PAN, Convergencia y PT), demostrando por otro lado el papel oportunista que juegan el PANAL y el PVEM.
Ahora saben que es posible derrotar al PRI de Peña Nieto y Humberto Moreira en el Estado de México, sobretodo para lograr un nuevo equilibrio de fuerzas y contener territorialmente al PRI.
Finalmente entre la sociedad se va posicionando la idea de que las coaliciones son válidas y necesarias cuando se anteponen los intereses de mujeres y hombres comunes, por lograr mejorar sus condiciones de vida y avanzar hacia un estado de bienestar social para un país que busca otro destino y no desea regresar al pasado.
El 2011 se vive desde hoy con mucha intensidad política, bajo contextos graves por la violencia que no cesa en diferentes partes del territorio, pero ante el panorama internacional que estamos viendo en países del medio oriente – Tunez y Egipto- en donde sus sociedades han salido a las calles en búsqueda de la libertad ante sus dictaduras, es mil veces preferible nuestro sistema político y la democracia que practicamos, aunque le falte mucho para su consolidación.