El pacto que engaña y la locura de Elba Esther
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Por enésima vez he leído que Elba Esther firma un convenio educativo por la calidad. Y ahora tocó el turno a Rafael Moreno Valle (RMV) ser el interlocutor de la mandamás magisterial.
No estoy seguro de las intenciones del pacto que firmó el día de ayer RMV con la líder del sindicato de maestros, pero estoy casi seguro -ojalá me equivoque- que es pura paja y servirá sólo para las ocho columnas en los periódicos de la entidad.
Como tipo inteligente que es, Moreno Valle y su séquito -especialmente Luis Maldonado- saben que 6 años son suficientes para elevar significativamente la calidad educativa en este Estado, pero también sabe que un factor clave para lograr ese cambio es el alejamiento de las prácticas mafiosas que caracterizan al Sindicato de Maestros que encabeza Gordillo (la venta de plazas y el uso electoral del sindicato son del dominio público). Por eso, un pacto más firmado con Elba Esther es casi una ofensa a la inteligencia, salvo prueba en contrario.
Convinieron la capacitación de maestros (que no están trabajando frente a grupo) que fungirán como asesores para mejorar la calidad educativa. O Moreno Valle es ingenuo o piensa que nosotros lo somos: los maestros que no están frente a grupo, en su mayoría, cobran, pero no trabajan, por lo que veo difícil dos cosas: a) que quieran trabajar; y b) que tengan la capacidad para asesorar, ya sea a otros maestros y, aún menos, a otros agentes educativos. El convenio suena a ensanchamiento de aviadores al interior del SNTE a cuestas de los impuestos de los poblanos. La calidad educativa queda de lado.
Cuando Elba Esther afirma, como afirmó, que los maestros se la jugarán con Moreno Valle, la frase tiene un trasfondo político, pero no un trasfondo educativo. Está mostrando el músculo político, pero nunca está pensando en los niños que asisten a las escuelas, verdaderas víctimas de su casi inexplicable riqueza y poderío.
La locura de Elba Esther se muestra cuando afirma que sus maestros no son incondicionales a gobierno alguno, de ningún color. La maestra confunde la labor del SNTE. Es un sindicato de maestros que cumple una función: defender los derechos de los maestros. No tienen porqué ser o no ser condicionales de gobierno alguno. La maestra enloquece y, aún en el marco de un convenio de calidad educativa, habla como política porque para ella “sus maestros” son la moneda de cambio con la que hace política. Eso es Elba Esther: una política con un garrote que enseña y que es único: los maestros, “sus maestros”.
La calidad educativa, todos sabemos, le vale un bledo.
Moreno Valle también lo sabe. El gobernador se engañar o nos quiere engañar. Ambas cosas, son inaceptables.