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El Presidente empecinado

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El Presidente empecinado
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 31 de agosto de 2011

Por casualidad encendí mi televisor justo al momento en que Felipe Calderón Hinojosa era entrevistado por Joaquín López Dóriga. Mi curiosidad por saber qué diría el Presidente en su canal de televisión favorito me hizo ponerle atención.

Me sorprendió el discurso del Presidente tan beligerante hacia los Estados Unidos. Coincido con él en que la industria armamentística americana está ávida de colocar sus productos entre el crimen organizado que opera en México y que el incontrolable consumo de drogas en Estados Unidos es igualmente una de las razones por las que la frontera mexicana es codiciada por los cárteles de droga para tratar de introducir sus productos a Estados Unidos.

Sin embargo, en el diagnóstico de Calderón, tal parecería que el hecho de que opere el crimen organizado en México, de forma tan violenta y con armamento tan sofisticado, tiene su causa –y su solución- en el vecino país. Y en eso el Presidente se equivoca, porque está siendo más priísta que el más recalcitrante de los tricolores. Su actitud y discurso recuerda los tiempos en que el régimen se legitimaba culpando al exterior. México era grande, rico, pero ellos, los gringos, no nos dejaban crecer, nos habían robado la mitad del territorio, se aprovechaban de su poderío económico y militar, nos habían invadido dos veces, habían ayudado a derrocar a Madero y conspiraban para que no creciéramos. Esa Historia Oficial (José Antonio Crespo dixit) aunque con matices de realidad, oculta en su trasfondo la responsabilidad del Estado mexicano en el acontecer de nuestra relación con los Estados Unidos.

Si los cárteles operan con una fuerza y violencia brutal en nuestro país y si están increíblemente armados, es también por la complacencia del Estado Mexicano, del cual Calderón es el Jefe. Es innegable que en México, si no estamos ante la presencia de un Estado fallido, mínimamente debemos decir que estamos en presencia de un Estado débil, corrupto hasta en el más mínimo de los actos de gobierno e incapaz de responder o prevenir los ataques del crimen organizado.

¿Quién debilitó al Estado? No sólo Calderón. Los regímenes priístas del último cuarto del siglo debilitaron al Estado mexicano, teniendo el cenit de ese debilitamiento (en su parte económica) en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. Pero el hecho de que no sea sólo Calderón el culpable del debilitamiento del Estado en México, no quiere decir que su parte de culpa sea menor. Calderón ha jugado a la guerrita con una de las instituciones primordiales de cualquier Estado democrático fuerte, el ejército, y lo ha usado en funciones para las cuales no está capacitado. Calderón ha apostado al fortalecimiento de presencia militar en la frontera para aminorar los riesgos de la operación de los cárteles de drogas y es claro que esa estrategia ha fallado.

Ante ello, parece vacío ese llamamiento a la unidad que hace el Presidente, porque no dice en torno a qué quiere la unión, si en torno a mejorar las condiciones de vida en el país o en torno a su política de seguridad pública. Por supuesto que abrumadora mayoría de mexicanos estamos de acuerdo en unirnos para salvar al país del narcotráfico (y de la clase política que sangra una y otra vez al erario público) y mejorar nuestra calidad de vida. Pero si la unidad que quiere Calderón significa adherirse a su estrategia militar, hoy es claro que la mayoría no está de acuerdo en que con más soldados en la calle (sin preparación y peor armados que el crimen organizado) se podrá ganar una guerra que comenzó mal y continúa peor.

El Presidente se aferra a su guerra y a su estrategia. Le dijo a López Dóriga que está dispuesto a revisar su estrategia, aunque probablemente le faltó completar la frase: “cuando termine el sexenio”.

El Presidente se ha empecinado.

Staff Puebla On Line 2009
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