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El PRI y Medianoche en París

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El PRI y Medianoche en París
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 19 de agosto de 2011

La reciente película de Woody Allen, “Medianoche en París”, versa sobre la añoranza del pasado. El protagonista sueña con encuentros con Hemingway, FitzGerald, Sartre, Monet y compañía, y con los años gloriosos del París de principios del siglo XX.

Lo paradójico, mostrado con maestría por Allen, es la misma añoranza que esos personajes sentían, en el París de los años 20`s del siglo pasado, por el París del siglo XIX.

Allen muestra la constante inconformidad de la sociedad con su presente, incapaz de admirar los logros que ha alcanzado o reconocer su capacidad para lograrlos.

Añorar el pasado, como el personaje de la película de Allen, es un arma de dos filos: por una parte, puede ser el reconocimiento a los méritos de otras épocas; por otra, un desprecio ante la capacidad de razonamiento de la sociedad, una minusvaloración de su memoria y de su capacidad de acción, y también puede ser usado como instrumento política para mostrar que lo anterior era bueno, cuando en realidad no lo era.

En México, hay ciertos grupos políticos que toman el mismo argumento de la añoranza del pasado para alabar el ayer como época gloriosa en la que, al menos, la paz reinaba en este país. Quieren hacer ver que el México del PRI (es el grupo al que me referiré) fue mejor que el México del siglo XXI.
Obviamente que esto es discutible, por dos cuestiones:

1.    Porque  nos están remitiendo a un tiempo en el que el disfrute de las libertades civiles no era efectivo en este país. ¿El México del PRI no era sangriento? Probablemente no era tan sangriento como el México de Calderón, pero eso no significa que fuese mejor. El México del PRI era una México de desapariciones forzadas de personas como constante, y en el que la represión contra grupos estudiantiles (`68 y `71) y la falta de competencia político-electoral fueron botones de muestra de la intolerancia de un gobierno que se resquebrajaba con el cambio generacional. Era un régimen autoritario.

2.    Porque el pasado al que nos remiten es un pasado en el que ellos mismos, a partir de la llegada de los tecnócratas al poder, desmantelaron al Estado mexicano. Si hoy el Estado mexicano es débil –fallido, según algunos- es también por el PRI que cedió en su momento a los intereses privados (y extranjeros) que permitieron el debilitamiento de un Estado en dos aspectos principales: a) económicamente –lo que en sí fue un mal endémico de los Estados occidentales a partir de la crisis petrolera de 1973 y 1982; y b) también políticamente, porque permitieron la consolidación de partidos políticos que son principalmente aristocráticos, que no recogen las necesidades ciudadanas, que no encauzan las aspiraciones políticas de la ciudadanía y que, mucho menos, tienen la intención de construir un Estado fuerte que les impida repartirse como hienas un presupuesto por el que salivan como el famoso perro de Pavlov (No es que la consolidación de partidos sea el problema, pero la de estos partidos sí lo es)

Con esto no quiero defender a los gobiernos panistas y mucho menos quiero mostrar las bondades –de dudosa existencia- de los gobiernos de este siglo. Sólo quiero dejar patente que el argumento priista es insostenible.

Todo mundo tiene derecho a votar y a elegir su opción política preferida. Me parece estupendo que haya quienes crean que el PRI lo es; que le voten porque crean que es el proyecto correcto para este país es más que defendible. Pero lo indefendible es que lo hagan por su pasado, y que lo quieran hacer ver como la mejor opción “por lo que fue”.

El personaje principal de la película de Allen sueña con tertulias con Hemingway, Fitzgerald, Picasso, Monet y Dalí. Podemos discutir  seriamente si el París de los años veinte del siglo pasado fue glorioso. Decir que el PRI de antaño es la mejor opción para el México de ahora, suena macabro y cínico.

Staff Puebla On Line 2009
Staff Puebla On Line 2009