lunes, 15 junio 2026
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El show de Javier Sicilia en Chapultepec

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 29 de julio de 2011

 En el diálogo ante el Congreso de la Unión, además de ser vocero y líder de su movimiento, el escritor Javier Sicilia repartió besos, abrazos, lloró, se rió, cuchicheó, se quitó el sombrero, se lo volvió a poner, levantó el pulgar posando para la foto, lanzó guiños…

 
Y calificó a los legisladores de “traidores” y “mezquinos” por no aprobar la reforma política para que haya candidatos “civiles”, como denominó a la figura de candidatos ciudadanos, tema que fue el que más le interesó.
 
En ese escenario, el Castillo de Chapultepec, aprovechó para exigir a los diputados y senadores presentes, 40 en total, frenar la aprobación de la Ley de Seguridad Nacional, con la que se busca reglamentar el combate al crimen organizado por parte de las Fuerzas Armadas.
 
Además pidió crear una “comisión de la verdad” integrada por ciudadanos “de probada integridad moral” para registrar al número y nombre de las víctimas de la lucha contra el crimen organizado. No dijo quién elegiría a esas personas de “probada integridad moral”, pero sí de dónde se debe financiar: del erario.
 
Con sus inseparables chaleco beige y sombrero, Sicilia llegó junto con el ex ombudsman local Emilio Álvarez Icaza al encuentro con los legisladores, encabezando a 40 integrantes del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad.
 
De inicio, leyó el fragmento de un poema. Esta vez de María Rivera. Y luego pidió un minuto de silencio para las víctimas de la violencia en México.
 
Y vino el reclamo a los legisladores por los “inmensos salarios que cobran”, por sus “intereses partidocráticos y mezquinos”, por hacer del Estado “un botín político” y cultivar ese concepto como “una enseñanza delincuencial”, por alejarse de la ciudadanía y por no escuchar “los ritmos y latidos del corazón de la patria”.
 
Les reprochó “la manera en que han traicionado al exigencia ciudadana de la reforma política y, con ello, porque la palabra es sagrada, crear una profunda desconfianza entre los ciudadanos”.
 
El tema lo retomó en varias ocasiones. “¿Por qué, frente a la emergencia nacional que vive el país, no han construido una agenda nacional que se ponga al servicio de México y evite que las próximas elecciones sean, lo que ya se anuncia ser, las de la ignominia?”.
 
En ese tono se refirió a “sus elecciones onerosas y corruptas; y decimos ‘sus’ elecciones porque no son las de los ciudadanos”. Insistió: “Les exigimos una profunda e inmediata reforma política que repercuta en los procesos electorales en puerta”. Y otra vez reclamó a los legisladores que “se han negado a aprobar una ley que, apenas con las candidaturas ciudadanas, y las iniciativas ciudadanas, da un mínimo indispensable” a la participación ciudadana.
 
Pidió revocación del mandato, plebiscito, “voto blanco”, referéndum, límite de fueros, reducción de recursos a partidos y a campañas electorales. Advirtió que si no aprueban eso, “cada vez más ciudadanos retirarán su apoyo a las elecciones y quedarán en la ilegitimidad absoluta”. Más aún: “Si no se habilitan esos espacios tendremos en nuestras próximas elecciones un gobierno ignominioso que volverá a administrar el desafío del crimen organizado y repartirá el territorio del país entre poderes fácticos, empleados políticos, cárteles y la fuerza militar”.
 
En seguida la frase: “hay que escoger entre la condenación y la conversión”.
 
No paró en acusaciones. Les dijo que habían violentado la Constitución al no impedir la guerra “ilegal” que lanzó el presidente Felipe Calderón contra la delincuencia organizada. “Ustedes también son corresponsables de nuestros muertos y de nuestro dolor”.
 
El escritor también lanzó un ultimátum: “no venimos a escuchar posicionamientos de partidos, sino a que por primera vez rindan cuentas ante la nación y la historia y nos digan de una vez por todas si van a optar por la paz o por la guerra”.
 
El líder del movimiento que surgió exigiendo justicia para siete jóvenes asesinados en Morelos, entre ellos su hijo, pidió “que detengan la Ley de Seguridad Nacional que pretenden aprobar”, pues “vulnera” las libertades, los derechos civiles y “confirma el oprobio de controlar la corrupción y la ineficiencia de las instituciones con la imposición de un estado militar y policiaco”.
 
En su lugar, dijo, habría que aprobar una ley de seguridad con una “perspectiva ciudadana e integral”, además de que incluya mecanismos para despenalizar “ciertas drogas”. Luego cedió el micrófono a los familiares de las víctimas. Gabriela Cadena, madre de uno de los jóvenes asesinados junto con el hijo de Sicilia, no aguantó el llanto al pedir que nunca más haya un hijo muerto ni una madre llorando. Sicilia se llevó la mano a la frente, entreabrió la boca como para soltar un quejido y compungió el rostro acompañando en el llanto a la mujer.
 
Julián LeBaron, cuyo hermano Benjamín fue asesinado en Galeana, Chihuahua, reclamó a los legisladores: “Ustedes que presumen ser nuestros representantes se han mostrado ciegos a la muerte que los rodea y sordos a los gritos desesperados de indefensión que ahogan nuestros sueños en el desprecio de un mundo negro”.
 
Una de las últimas en participar fue la líder de la bancada del PAN en la Cámara de Diputados, Josefina Vázquez Mota, quien al parafrasear al propio Sicilia dijo: “Hay que despojarnos del personaje para volver a ser personas”.
 
Tras más de seis horas, Sicilia repartió besos a Álvarez Icaza, Vázquez Mota, Manlio Fabio Beltrones y abrazos a Carlos Navarrete y José González Morfín.
 
Staff Puebla On Line 2009
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