En el abandono el Psiquiátrico de Puebla
joomla.2009
En instalaciones con más de 40 años de antigüedad y con escasos recursos opera el Hospital Psiquiátrico Dr. Rafael Serrano, mejor conocido como El Batán: las paredes se desprenden con la humedad, carece de medicamentos, mobiliario y de cuerpo médico, cuya función es cubierta por residentes de Psiquiatría.
Los más de 360 pacientes crónicos internados en los cinco pabellones del Batán, no cuentan con alimentación suficiente, carecen de zapatos y ropa, lo que ha provocado que se enfermen de las vías respiratorias o que sean picados por animales y, al no contar con medicamentos su situación se agrava.
Esto pese a que los 28 residentes que laboran en el hospital han enviado, desde 2009, una serie de oficios a las autoridades de la Secretaría de Salud para exponer la situación en la que se encuentra el lugar.
En el Batán hay pocos médicos de base que deberían atender a los internos y las consultas externas; sin embargo, sus funciones fueron modificadas por la dirección del Hospital, tal como lo documentó el periodista Fermín Alejandro García en el periódico La Jornada de Oriente.
En el área de consulta externa hay sólo un médico de base que atiende un día de la semana, por lo que las más de 80 consultas restantes son atendidas por los médicos residentes.
INSTALACIONES DAÑADAS POR LOS AÑOS
La humedad ha deteriorado considerablemente las paredes del área de consulta externa, mientras que los muros de tabla roca continúan despegándose y el techo pareciera que colapsará de un momento a otro; el piso está levantado, los baños están deshabilitados, mientras el mobiliario y las máquinas de escribir datan de hace más de 20 años.
Los consultorios son precarios, únicamente cuentan con un escritorio, un basurero, una vitrina para medicamentos que luce vacía y una cama de exploración cubierta con una sábana desgastada, además, las lámparas de alumbrado no funcionan o emiten una luz intermitente.
El patio externo sirve como gallinero y para que algunos internos pidan dinero a los visitantes o los confundan con sus familiares.
FALTAN MEDICAMENTOS
En el Batán hay pocos medicamentos anti-sicóticos como haloperidol, olanzapina y benzodiacepinas y cuando se agotan tardan hasta 15 días en suministrarse a los pacientes.
Así, el 90 por ciento de los pacientes debe esperar que sus familiares compren sus medicamentos, pues a pesar de que sólo existe una farmacia, ésta es del Seguro Popular y atiende únicamente a sus afiliados.
Incluso, se carece de equipo para proporcionar atención médica general y tampoco hay medicamentos básicos para tratar otro tipo de enfermedades como infecciones respiratorias o de la piel, derivadas de las pésimas condiciones de higiene que prevalecen: los internos viven hacinados en los pabellones con una única muda de ropa y la poca supervisión ha ocasionado que defequen en sus dormitorios.
De acuerdo con un recorrido en las instalaciones se pudo constatar que más del 80 por ciento de los internos carece de zapatos y que su desplazamiento en el lugar se da por caminos de tierra y hierba que llega a medir más de 30 centímetros de alto.
En el extremo, el hospital ha tenido que rechazar a pacientes cuyo diagnóstico requiere internamiento, pues no hay medicamentos para tratarlo.
MÉDICOS RESIDENTES SON LA ÚNICA PLANTA LABORAL DEL BATÁN
Debido a que en el lugar sólo hay dos médicos de base, la atención de los pabellones y de las consultas externas recae en los enfermeros y enfermeras que ahí laboran.
La dirección del hospital pretende cubrir el déficit de médicos de base con los residentes de las cuatro generaciones que hay, pues un residente de cuarto año se hace cargo del pabellón uno y cuatro, mientras que otros dos residentes de primer año supervisan el dos.
El pabellón tres es supervisado por un médico de base, quien únicamente cubre esa función; por lo que el resto del lugar está a cargo de los demás pasantes, quienes han atendido hasta 80 consultas externas en un periodo de ocho horas.
Los médicos residentes no están autorizados a dar consultas ni hacerse cargo de los pabellones, ya que no cuentan con la jerarquía suficiente.
Para darse una idea, si se intentara incrementar la planta laboral de médicos residentes en el Batán, deberían contratarse tres para impartir consultas externas, uno por cada pabellón, además de un coordinador académico.
RESIDENTES COMPARTEN DORMITORIO CON DROGADICTOS
El personal que labora en el nosocomio también padece deficiencias, pues desde el sismo ocurrido en mayo de 2009, los residentes de psiquiatría se quedaron sin dormitorios y tuvieron que ser trasladados al área de adicciones para pernoctar durante sus guardias.
A los pasantes se les asignó el área de la unidad médica para descansar, pero por cuestiones de higiene la tuvieron que desalojar, ya que en el lugar hay pacientes con tuberculosis y una enferma terminal de VIH.
Posteriormente, les fue asignada el área de adicciones, donde los residentes contaban con dos dormitorios, uno para hombres y otro para mujeres, con tres camas cada uno, pero al inicio de la actual administración estatal tuvieron que desalojar uno de ellos a petición de la dirección del hospital.
Ante esta situación, la guardia nocturna -que era de seis personas- se tuvo que reducir a tres: “en algún momento se quedaron a dormir cuatro personas, tres en las camas y uno en el suelo”.
Aparte de las tres camas, la habitación consta de un baño, dos basureros, un refrigerador y un área para colocar la despensa, aunque en algunas ocasiones ésta es robada.
El área de adicciones se localiza a casi 300 metros de las instalaciones, por lo que los residentes de guardia deben caminar por la zona aledaña al Periférico, donde no hay iluminación y se trasladan sin la protección de los guardias del lugar.
EL GOBIERNO CONOCE LA SITUACIÓN Y NO LA ATIENDE
En el oficio enviado el 27 de mayo de 2009, los médicos residentes solicitaron un apoyo para la reconstrucción del área de dormitorios y demás instalaciones que resultaron dañas con el sismo.
Posteriormente, el 1 de septiembre del año actual, los residentes enviaron otro oficio al entonces director del Batán, Guillermo Loaiza Cerón, en el que solicitaron apoyo para atender a los pacientes.
El 5 del mismo mes reiteraron sus peticiones al actual director, Edmundo Chevalier Ruanova, para que el hospital tuviera, al menos, las condiciones mínimas necesarias para su operación y para el beneficio de los pacientes y residentes.
Finalmente, el mismo documento volvió a enviarse el 13 y el 18 de octubre: “el gobierno del Estado sabe las condiciones del lugar, porque ha venido personal de Protección Civil y de la Secretaría de Salud, pero hasta el momento no han hecho nada”, comentaron en sus oficios los residentes.