En la BUAP los universitarios apostaron por la estabilidad agüerista
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Enrique Agüera Ibáñez consiguió lo que no había logrado en los siete años que tiene al frente de la Universidad Autónoma de Puebla, y que tampoco habían obtenido administraciones centrales previas a la suya: la totalidad de un Consejo Universitario afín a la rectoría.
En un hecho inédito, el proceso de elección de consejeros universitarios que se llevó a cabo ayer en esa institución pública arrojó carro completo para los intereses de Agüera, quien, dentro de un escenario de competencia real, dejó fuera del máximo órgano de gobierno de la universidad a las escasas fuerzas opositoras que ahí coexisten, como la radical Liga Estudiantil Democrática.
De los 143 lugares del Consejo Universitario que este jueves estuvieron en disputa, todos fueron ganados por candidatos emanados de planillas que simpatizan con el rector.
Ni Biología, ni Físico-Matemáticas, ni Economía, ni Derecho, ni Ciencias Químicas, ni Filosofía, facultades con presencia importante de grupos de alumnos opositores a la administración central, votaron por las alternativas disidentes.
La elección de Físico-Matemáticas fue la más reñida de la jornada electoral.
Ahí los ganadores fueron Miguel Ángel Solana y Víctor Manuel Vázquez, con 246 y 243 votos, respectivamente, que vencieron a María del Rocío Macías, de la Liga Estudiantil Democrática, y a Veranda Palacios, quienes se hicieron de 240 y 197 sufragios, respectivamente.
Otras competencias destacables fueron las que se dieron en Filosofía y Letras, Economía y Derecho.
En la primera de ellas ganaron María Luisa Huitzil, con 262 votos, y Héctor Rodrigo Rojas, con 243, que pasaron por encima de los opositores Nuri Capilla y Francisco Merino, quienes casi empataron entre sí con 181 y 180 sufragios, en ese orden.
La facultad de Economía eligió a Karina Morales y a Verenice Reyes como sus representantes ante el Consejo Universitario; ellas lograron 433 y 372 votos, respectivamente, más que suficientes para derrotar a los opositores César Castillo y Margarita de la Cruz, integrantes de la LED, que obtuvieron apenas 82 y 45 sufragios.
Derecho y Ciencias Sociales, bastión del siempre controvertido Guillermo Nares Rodríguez, también le propinó un revés a la disidencia.
Marco Antonio Valencia y Antonio Madrid fueron beneficiados por la comunidad de esa facultad con 1,838 y 1,726 votos, cantidades que los llevaron al triunfo sobre Josué Figueroa, candidato opositor que logró la suma de 1,195 sufragios.
Como los casos mencionados, podríamos seguir enumerando uno tras otro de los resultados para exponer al detalle la radiografía electoral del jueves en la Benemérita.
En todos se verá el mismo resultado: una contundente victoria de la línea institucional.
Más allá de brindarle un simplista carro completo a Enrique Agüera, lo que ayer hizo la comunidad universitaria fue demandar la continuación de la estabilidad que ahí prevalece desde hace casi dos décadas, estabilidad en todos los sentidos: educativa, académica, laboral, política y financiera.
Ése es el mensaje enviado por los universitarios a sus autoridades.
Y cuando me refiero a “sus autoridades” no tengo en mente nada más al rector, sino a los representantes de los tres Poderes del Estado: el Legislativo, el Judicial, y por encima de los otros dos, el Ejecutivo.