Exhiben corruptelas de la Estela de Luz
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Alonso Lujambio, titular de la SEP y coordinador de los Festejos del Bicentenario, acusó ayer al arquitecto César Pérez Becerril, autor de la Estela de Luz, de ser responsable del retraso y el encarecimiento del monumento.
Un día antes, Pérez Becerril, en un programa de televisión, aseguró que entregó toda la documentación del proyecto en noviembre de 2009 y que con eso concluía su trabajo.
Sin embargo, el Secretario de Educación afirmó ayer que todavía entre enero y abril de 2010 el arquitecto hizo ajustes a la Estela.
En el noticiero Primero Noticias, Lujambio presentó un oficio del 20 de enero de 2010, donde el arquitecto informa que ha concluido el estudio del Túnel del Viento, cuyos resultados obligaron a hacer modificaciones en el proyecto.
En el documento dirigido al entonces director de III Servicios, Agustín Castro Benítez, el arquitecto solicita realizar un nuevo estudio de mecánica de suelos para terminar el proyecto ejecutivo.
“En el contrato es algo que él debió hacer (el estudio de mecánica de suelos), y ahora pide a la empresa que se lo dé, por eso le dimos 18 millones de pesos (por el proyecto ejecutivo)”, insistió Lujambio.
En otro oficio, del 5 de abril de 2010, el arquitecto presentó la justificación técnica de los cambios al proyecto original.
Además, recordó que el 13 de agosto de 2010 anunciaron juntos en una conferencia la posposición del monumento para finales de 2011 con un nuevo costo de 893 millones de pesos.
“Lo expliqué frente al propio arquitecto, y hoy sale a decir lo contrario”, indicó Lujambio.
El funcionario informó en esa ocasión que, entre otras modificaciones, la profundidad de la cimentación aumentaría de 35 a 50 metros.
“Ahí están los millones de pesos que (Pérez Becerril) dice que no encuentra porque están precisamente 50 metros abajo de la tierra”, reviró Lujambio acerca del costo del monumento.
El Secretario acusó a Pérez Becerril de calcular mal la cimentación, de insistir en que el cableado de la torre estuviera oculto y de aceptar la compra de tres tipos de cuarzo.
Según el funcionario, Pérez Becerril pedía ser el “director arquitectónico” de la obra con un pago de 6 millones de pesos adicional a los 18 millones que ya había cobrado.
Lujambio insistió en que el jurado eligió la propuesta de Pérez Becerril por considerar que era fácil de construir.
“¿Más fácil? Resultó complejísimo”, remató.