Gobernador, Puebla es un estado laico II
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En virtud de que mi artículo “Gobernador, Puebla es un estado laico” originó múltiples comentarios en la red social, me permito hacer algunas aclaraciones y ampliaciones, agradeciendo a quienes tuvieron la gentileza de emitir sus opiniones sobre el tema tratado, todas ellas muy respetables.
La esencia de mi colaboración mencionada fue que la Constitución en su artículo 24 establece, como garantía individual, el que todo mexicano es libre de profesar la religión que prefiera, o ninguna si ese fuese su deseo. La importancia de este precepto es que en Constituciones anteriores se establecía como obligatoria la religión católica y más atrás en la Edad Media, a quien no la profesara, la Inquisición lo perseguía por denuncia de cualquiera, y si se le consideraba hereje se le podía condenar a morir en la hoguera. Ahora la libertad de culto la protege nuestra Carta Magna.
Como el Clero católico había intervenido de manera sistemática en la vida política y económica de México, el constituyente de 1917 decidió impedir que lo siguiera haciendo. Por ello le desconoció personalidad jurídica a las instituciones denominadas iglesias. Sólo se limitaron las acciones legales de las asociaciones religiosas; por ejemplo: no tener propiedades inmuebles. Esto porque una gran parte del territorio nacional estaba en poder de manos muertas. Tampoco heredar ya que se acostumbraba presionar a las mujeres para que éstas dejaran sus bienes a los curas. No tener acciones en las empresas dado que muchos sacerdotes eran accionistas de las compañías petroleras norteamericanas e inglesas. No permitirles ser votados o hacer proselitismo electoral, pues la creencia de considerarse como representantes de Dios en la tierra, les daba la ventaja de influir en el pueblo llano.
También se estableció que los actos de culto público sólo podrían darse en sus templos. Así se evitaban los enfrentamientos entre las diversas creencias. Después se modificó para que se pudiera hacer ceremonias religiosas en otros lugares, si la Secretaría de Gobernación lo autorizaba. Siempre persistió la prohibición de que los funcionarios públicos acudieran a cualquier acto religioso.
Por ello sostengo que el Gobernador Rafael Moreno Valle, violaría la Constitución si asiste a la ceremonia de ordenación de los obispos auxiliares recientemente nombrados por el Papa, ceremonia religiosa que el próximo 12 de abril se llevará a cabo en el recinto expositor.
Muchos están de acuerdo en esta aseveración y manifiestan que es una flagrante violación a nuestra Carta Magna y que, de acudir, el Gobernador demostraría falta de sensibilidad histórica. Además manifiestan que si el máximo dirigente político del estado y los altos jerarcas católicos, se pasan por el arco del triunfo a la Constitución, con su ejemplo dirían a los ciudadanos que las leyes se hicieron para violarlas. ¿Y así como pueden exigir que los poblanos cumplan con ellas? Sugieren también que si les cuesta mucho trabajo entender lo que es un estado laico, que busquen en la Wikipedia. En referencia al sexenio que empieza dicen: “Creímos en un sueño y ahora nos toca vivir en una pesadilla de seis años”. Los más pesimistas consideran que Puebla no volverá a ser la misma, que vamos hacia una situación totalmente retrógrada y oscurantista, casi de la Inquisición. Que se prohibirán los escotes y las minifaldas y se impondrán los criterios religiosos.
El inicio de esas actitudes podría ser la posición del senador Jorge Ocejo, quien se negó a aprobar la reforma constitucional que prohíbe la discriminación por razones de preferencias sexuales, con el chabacano argumento de que iba en contra de sus intereses (¿). O la del diputado local Juan Carlos Espina Von Roehrich, que prefiere que la prohibición sea general y no que se señalen las preferencias sexuales. ¿Tendrá algún problema personal? O el poner en el Instituto de la Juventud a un miembro del yunque misógino y retrógrada, que pretende dar orientación psicológica a los homosexuales, emulando al gobernador del “asquito”.
También hay quien considera que es una cuestión personal del primer mandatario estatal acudir a las celebraciones de cualquier religión y que se le debe respetar. Y que es muy conveniente que la iglesia católica esté bien con el gobernador. Aquí debo aclarar, que en el ámbito privado, Moreno Valle puede tener las creencias que le plazca, como cualquier ciudadano, pero como gobernador que forma parte del Estado laico, tiene que acatar los mandatos de la Constitución que protestó cumplir y hacer cumplir, la investidura no se puede dejar por ratitos.
En cuanto a la “Guerra Cristera”, debo aclarar que no fue iniciada por el gobierno de Plutarco Elías Calles, como en algunas escuelas católicas lo han hecho creer. Al promulgarse la Constitución, se emitió una pastoral desconociéndola y llamando a combatirla porque “hería los sacratísimos derechos de la iglesia católica”, y en 1926 la volvieron a publicar en el diario El Universal, diciendo que esta posición no cambiaba, pues era la doctrina de la Iglesia, divinamente revelada. Ante esta abierta provocación el gobierno callista exigió que debido a que los templos eran propiedad del estado, se nombrara un administrador que hiciera un inventario de los tesoros contenidos en cada templo, para que se comprometieran a preservarlos y no enviarlos al Vaticano como se acostumbraba.
Los clérigos se negaron a acatar esta disposición y cerraron los templos, como un desafío a la autoridad. Esperaban que el pueblo se levantara en armas en contra de Calles. No tuvieron éxito, pues muchos mexicanos, como quienes me han hecho comentarios, consideraron que era necesario al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios. Así que no hay que revolver la gimnasia con la magnesia. No se realizó el levantamiento que esperaban. Como los sacerdotes se negaron a regresar a los templos, en donde debería celebrarse el culto, lo hacían en casas particulares violando la Constitución y provocando que al impedírselo se pensara que se estaba atacando por profesar una religión y no por violar la ley.
El conflicto terminó en el régimen de Emilio Portes Gil, cuando el clero firmó un convenio comprometiéndose a respetar la Constitución, después de haber perpetrado el asesinato de Álvaro Obregón, y a pesar de lo que dijeron: que nunca la acatarían por ir en contra de su doctrina. Como vemos, lo siguen haciendo.
Lo anterior está fundamentado. Si alguien desea conocer algún documento, con gusto le enviaré mi libro Espionaje y contra espionaje en México.
Si Gilberto Bosques, Luis Cabrera, Froylan C. Manjarrez y Lombardo Toledano entre otros poblanos de avanzada, pudieran ver lo que está sucediendo en Puebla, seguramente sentirían mucha vergüenza.
alvarezenriqueta@hotmail.com