Henaine, ¿enemigo peligroso?
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Hace poco más de un mes traté el tema Ricardo Henaine. Dije que durante los últimos dos gobiernos sexenales, el empresario había logrado convencer a sus socios e impulsores financieros. Por ello no tuvo problemas en ninguno de sus negocios.
Se hablaba entonces de un posible embargo precautorio por alguna de sus deudas. Y todo Puebla “adivinó” que el bien embargado serían los terrenos donde se asienta el llamado Valle Fantástico, área que figura en los inmuebles enlistados para ser recuperados por el próximo gobierno.
También mencioné el respaldo que el mismo Henaine se ha construido, contratando los servicios de habilidosos abogados, acciones en las cuales podría figurar el embargo mencionado, costumbre por cierto muy socorrida precisamente para evitar otros embargos y otros actos jurídicos que pudieran poner en riesgo lo que él considera parte de su “patrimonio”.
Lo dije entonces y hoy lo ratifico: Ricardo es un empresario cuya osadía rebasa con mucho el estilo, digamos que tradicional, de los empresarios poblanos preocupados por llevar la fiesta en paz, tanto con el gobernador en funciones como con el Clero, el Ejército y el presidente de la República, por citar cuatro factores de poder. Con esa actitud, digamos que timorata, se evitan aquellos choques que puedan quitarles la tranquilidad social y la fama pública que también forma parte de su estilo de vida. Pero Henaine, insisto, va más allá de esas tradiciones que incluyen hacerse amigo del mandatario en turno. Parece no importarle que sus pretensiones y juegos financieros sean tan impopulares como el “dejarse embargar” el bien público que, según el argumento del contrato que sustentó la entrega del inmueble, no se le cedió para que hiciera el negocio de su vida, sino para que fomentara el esparcimiento y los sistemas ecológicos que beneficien a la sociedad poblana. Y peor aun si esa heterodoxia socio-empresarial llega a enfrentarlo con el próximo gobernador que, es necesario decirlo, no sería su contraparte ni su rival financiero, sino quien fue elegido para, entre otras cosas, vigilar el patrimonio de sus gobernados.
¿Está bien la lucha emprendida por don Ricardo? ¿Ese tipo de embargos son trucos jurídicos? ¿El próximo gobernador cruzará las manos resignado? ¿Y los empleados del Valle Fantástico estarán contentos con todo este barullo entre jurídico, laboral y político?
La primera pregunta tendría que responderla el propio Henaine. Respecto a la segunda cuestión hay que decir que es un método muy socorrido en los juicios mercantiles y que por ello huele a eso, a truco. La respuesta a la tercera pregunta se antoja contundente: no, Rafael Moreno Valle no se quedará resignado ante lo que para él podría convertirse en uno de los retos jurídicos de su gobierno. La respuesta a la última duda dependerá de otros abogados: si los trabajadores de Valle Fantástico demandaron laboralmente al patrón, o sea a don Ricardo, ellos podrían convertirse en los “salvadores” del patrimonio ecológico en disputa. Ahora me explico:
Según tengo entendido, hay dos tipos de embargos que rompen la regla procesal que resumo con la siguiente frase: el que es primero en tiempo es primero en derecho. Uno de ellos es el derivado de una demanda de alimentos promovida por la madre o representante legal del o los hijos abandonados. Y el otro es el embargo decretado para garantizar los adeudos laborales. Ante estos derechos reclamados de hijo o trabajadores, no hay otro recurso que se les imponga. Por eso digo que los trabajadores podrían ser declarados como los salvadores del deseado y controvertido bien inmobiliario.
¿Qué pasará? Depende del tiempo y sus vendavales.
acmanjarrez@hotmail.com