Henaine le dijo a su compadre Beltrones que Marín lo entregó a RMV a cambio de impunidad
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Son compadres desde hace mucho tiempo.
La mujer de uno y la del otro se llevan y es común verlas paseando por Polanco, La Condesa o el Pantalón entre semana, para echar un café en The Coffe Bean Factory acompañándolo de grilla.
Esa relación, y no otra cosa, es la que tiene a Mario Marín cada vez más lejos de un escaño en el Senado de la República.
O bueno, ante la premura, eso es lo que por hoy dicen las malas compañías.
Esas que aseguran que entre Manlio Fabio Beltrones y Ricardo Henaine hay un lazo de amistad indivisible. O mejor dicho, muchos millones de pesos de interés común que los vuelven inseparables (ojo: eso es lo que dicen, no me consta).
Así es.
Mientras es un hecho que Javier Olea (el otrora defensor de Lydia Cacho ante la Corte por el caso Marín) cuentan que será el defensor de Henaine (quien por cierto hoy dará una rueda de prensa para tirarse al piso –de esperarse ante la mala estrategia comunicativa de anunciar su persecución el día de la toma de protesta–) en su pleito contra el gobierno del estado para defender sus tierras del “Fraude Fantástico”, es también una realidad que si alguien está muy pendiente de que los intereses de ese dueño de un periódico local no se trastoquen, es ni más ni menos que “El padrino” Beltrone.
El mismo que, con todo el poder, juega al vicepresidente de este país para dejar pasar toda iniciativa en el Senado siempre y cuando le convenga, y ante ello habla igual con secretarios de Estado que con diputados, senadores, gobernadores y, claro está, con Felipe Calderón.
Pero no sólo eso. Cuentan que esta guerra contra Henaine ha llevado a Manlio a retirarle su apoyo a Mario Marín en eso de que querría ser el “uno” de la lista del Senado por Puebla para la próxima elección.
Y no hay mayor razón para entender el retiro del apoyo, que hacer amarres: Manlio es amiguísimo de Henaine. El dueño del Puebla acusó ante su compadre a Marín de haberlo entregado como chivo expiatorio ante las nuevas autoridades, a cambio de impunidad. Y buen amigo como dicen que es el sonorense, Manlio hoy está que trina contra el exmandatario “precioso”, de modo que lo dejará solo en su guerra por la impunidad. O mejor dicho, en su guerra por ser representante del interés de los poblanos en el Palacio de Covián.
Así las cosas, todo esto parece estar más que listo para convertirse en una comedia trágica de situación mexicana a lo Hollywood, con mil y un enredos que un día, ¿por qué no?, podría ser grabada por algún director de cine pop mexicano al estilo Sariñana.
Algo que bien podría llamarse en cartelera Escenas de pudor sin liviandad (tal vez un homenaje barato a Monsiváis digno para sacarlo en el primer aniversario luctuoso), en donde la sinopsis nos vendería la historia como una trama cómica nacional donde un poderoso magnate se quiere defender de un gobernador al que nomás no le cae, por medio de un poderoso padrino político nacional que le negará su apoyo a un exgobernador por gacho y “mala onda”; y un abogado que por igual defiende periodistas abusados por el poder, que millonarios indefensos ante el cambio de tlatoanis.
¿Que cuál será el desenlace? Pues no se pierda la película completa, en éste, su sexenio favorito.