IBERO Puebla conmemora a mártires estudiantiles de El Salvador
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Este día iniciaron en la Universidad Iberoamericana Puebla las actividades para conmemorar el XXII Aniversario de los Mártires de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA) de El Salvador, entre las que destacan la entrega de reconocimiento a Jon Sobrino, S.J. pilar fundamental de la construcción del discurso teológico latinoamericano; autor prolífico que ha desarrollado su contribución en la cristología, eclesiología y la espiritualidad de la liberación.
En la conferencia inaugural, el rector de la IBERO Puebla, Mtro. David Fernández Dávalos, explicó que esta conmemoración, que termina el próximo viernes, tiene el objetivo de reflexionar sobre el legado al mundo de hoy de los jesuitas que fueron asesinados el 16 de noviembre de 1989 en un ataque de agentes del estado salvadoreño (Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Juan Ramón Moreno, Ignacio Martín Baró, Amando López, y Joaquín López y López, así como Elba Ramos y su hija Celina); recordó que Jon Sobrino, al encontrarse en Tailandia dictando una conferencia, se salvó de ser asesinado.
El Mtro. Fernández Dávalos, reiteró que la principal aportación de los jesuitas centroamericanos al mundo de hoy es su concepción universitaria. “Para Ellacuría y sus compañeros, toda universidad desempeña un papel político importante dentro de la sociedad. Este papel le es intrínseco, le pertenece en propio, y no es algo añadido o que le viene de fuera. Puede, entonces, orientarse a legitimar y perpetuar el sistema imperante o buscar su transformación en beneficio de los sectores marginados y empobrecidos. No puede, por definición, ser una institución neutral. Por esto, los jesuitas de la UCA buscaban una adecuada politización universitaria que orientara el quehacer académico de la universidad y que la pusiera al servicio de la liberación de las mayorías populares”, enfatizó.
Agregó que la “neutralidad científica” y la “politización absoluta” son dos formas falsificadas de politicidad universitaria porque son reduccionistas. La primera niega la dimensión política de la universidad y la segunda niega la dimensión teórica de la misma. Así mismo, el rector de la IBERO Puebla recordó los criterios para una adecuada misión política de la universidad: la especificidad universitaria; la prioridad de la proyección social y la opción por las mayorías populares.
“Hoy, cuando en el panorama mundial han aparecido “naciones irrelevantes” –entre las que están, por cierto, los propios países centroamericanos-; cuando algunos gobiernos hablan de amplios sectores de sus pueblos como de “grupos prescindibles”, una universidad como la concibieron y echaron a andar estos jesuitas es absolutamente necesaria. Los temas cruciales de la humanidad, de cada uno de nuestros países, no los está resolviendo la universidad actual. Orientada como está por cumplir estándares que le impone el mercado, se ha olvidado de cumplir demandas del conjunto social”, puntualizó el Mtro. David Fernández.
Para finalizar, el rector dijo que el reto es el de transformar a las comunidades universitarias para generar “una masa crítica que acepte el desafío que nos propone la terca realidad que aguarda en el exterior de nuestros muros. Desde una universidad así podremos ir creando agendas comunes con otros sectores sociales interesados en la paz, la justicia, el bienestar de todos y todas”.