Incompleta la limpia en el Cereso de San Miguel
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Otra carta enviada al “Correo de los muertos” deja en evidencia que a pesar de que haya sido “invitado” a renunciar Aldo Enrique Cruz Pérez a la Dirección de Centros de Readaptación, no con esto se limpiaron los penales de Puebla de corrupción, abusos y atrasos. Aún falta una limpieza interna muy profunda.
Por esto mismo, muchos agraviados por personal de los centros de readaptación no cesan en enviar cartas donde ponen al descubierto a personajes que en el interior de los penales perpetraban y siguen perpetrando actos de corrupción o malos manejos, poniendo en entredicho los programas —si es que los hay— de readaptación para infractores de la ley.
Una de estas cartas menciona a Belinda Barba, recientemente nombrada “encargada de los giros comerciales”, cuando su labor era la de “cobrar” protección a los mismos internos que beneficiaba de manera directa Filiberto López Zavala.
Doña Belinda, en la administración pasada, tuvo como encomienda el cobro de 20 y 30 pesos diarios a los internos que vendieran comida, artesanías, o cualquier otra cosa, significándole ganancias de cerca de mil pesos diarios, que le dejaron para estrenar casa y un vehículo Ford Focus; el otro dinero no terminó en las arcas de la Secretaría de Finanzas —como debería ocurrir— y fue a parar a la campaña del hermano de Filiberto, que sirvió para la adquisición de mucha publicidad.
La joven servidor público, de acuerdo a una carta llegada a esta columna, fue una de las animadoras del 4 de julio cuando los dos, en ese entonces candidatos, salieron a las calles a festejar; su rostro aparece en varios videos gritando “ya ganamos”, aunque a la hora de la verdad decidió ocultarse y negó “tres veces a su patrón”, antes de que “cantara el gallo”.
Ahora esta mujer dice ser “del nuevo cambio”, pero su pasado la traiciona y está en la lista de quienes deben de ser investigados para un verdadero cambio, en este caso, al interior del penal de San Miguel.