Intactos, acuerdos entre RMV y Marín
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El operativo “cajita feliz” para la remoción del auditor general Víctor Manuel Hernández Quintana fue, para varios de los involucrados, muestra de “rudeza” innecesaria.
El propio auditor se echó la soga al cuello por falta de oficio para notificar a los poderes Ejecutivo y Legislativo del traslado de 4 mil cajas, lo que detonó la crisis por el presunto “robo” del archivo del Orfise.
Sin embargo, fue un problema de comunicación entre los operadores del sucesor y antecesor para el relevo del Hernández Quintana, mismo que estaba en la agenda de los acuerdos.
Fue el gobierno de la alternancia el que desde un principio planteó a los marinistas que no quería a Hernández Quintana en el Órgano de Fiscalización Superior.
Y el escándalo estuvo a punto de convertirse en el caso cajagate, de no ser por la comprobación de una de las partes de que efectivamente lo hallado en la bodega es archivo “muerto” de los sexenios de Manuel Bartlett Díaz y Melquiades Morales Flores.
Pero también el “archivo muerto” del sexenio previo al marinista es de alto valor porque existen expedientes de trámites de cesión de derechos del melquiadismo.
Hay quienes retan a los encargados del operativo “cajita feliz” a que muestren un par de expedientes comprometedores de los llamados archivos marinistas.
El ahora exauditor deberá esperar paciente la salida jurídica a las demandas en su contra porque debió presentar su licencia al cargo de manera inmediata y dejar enfriar el asunto.
Con la renuncia, Hernández está más vulnerable a la acción de la justicia que ya alcanzó a tres de sus excolaboradores a quienes el juez de la causa debió decretar auto de formal prisión.
Lo importante del escándalo de la “cajita feliz” es que el sucesor necesitaba de un golpe mediático que lo reposicione en las encuestas y allane el escenario electoral de 2012.
DESDE EL SÉPTIMO PISO
Con la caída del auditor del OFS, Víctor Manuel Hernández Quintana, el acuerdo político sigue intacto, pero el marinismo está más debilitado.