lunes, 15 junio 2026
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La fiesta morenovallista

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La fiesta morenovallista
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 18 de enero de 2011

Cuando Fernando Manzanilla Prieto renunció a la Secretaría de Finanzas y Desarrollo Social, varios estábamos seguros de retorno. En lo personal lo dije en la columna que daba cuenta de ese sorpresivo e inesperado retiro. Escribí entonces: “¿Volverá Fernando Manzanilla? Apueste a que sí”. Y acertamos.

Igual mencioné lo que Fernando había dejado en Puebla: “buenos amigos y un ejemplo de responsabilidad profesional y una nueva generación de servidores públicos en competencia consigo mismos, jóvenes que (buscaban) prepararse tratando de seguir los pasos de quien les demostró que la edad no debe estar reñida con la vocación social ni con los compromisos profesionales”.

Aquel alejamiento momentáneo se debió a que su padre le pidió suplirlo en sus negocios en México y en España. Fernando atendió el llamado paternal sin perder contacto con Rafael Moreno Valle Rosas, ni abandonar el proyecto político que ambos habían concebido. De ahí que estuviera presente cuando las circunstancias así lo exigieron. Y por ello siguió aportando su talento y experiencia en los espacios políticos donde durante ocho años Rafael se movió.

¿Y qué se llevó Manzanilla?, pregunté en aquella entrega. Respondí: “una carga de buenos recuerdos cuyo peso supera con mucho (si es que existe) al fardo de los malos recuerdos. Supongo –agregué–  que le pasó lo que a casi todos los fuereños que llegaron a Puebla a templar su carácter en la fragua que constituye el modo de ser de los poblanos”, exigentes algunos, otros con el localismo bien arraigado, y los menos activos representantes de la chabacanería que trae consigo el temor a la inteligencia.

Ahí está, pues, uno de los ejemplos de coherencia y congruencia política y profesional. ¿Para quién?, preguntará el exigente lector. Pues para los próximos servidores públicos que iniciarán su gestión con el gobierno morenovallista.

Agregue Usted que esa su autoridad moral hará las veces de brida para los desbocados y ventajosos que nunca faltan en cualquier gobierno. Y adicione la posibilidad de que otros de los talentos contratados por Rafael (Luis Maldonado Venegas, el más visible para los chabacanos que mencioné), tendrán en Manzanilla al amigo que podrá orientarlos o incluso mostrarles la tarjeta amarilla o la roja si ignoran la primera señal del jefe, líder del grupo y gobernador.

Respecto al producto de sus enseñanzas, sólo mencionaré a los mediáticamente más visibles por el bajo perfil que adoptaron siguiendo, obvio, las indicaciones de Rafael.

Uno de ellos es Jorge Aguilar Chedraui, personaje en cuyo trayecto ha tenido la ventaja (para algunos desventaja) de haberse tropezado con los obstáculos que surgieron con la normatividad administrativa, así como esa “enfermedad” que sólo se cura con los años. Son experiencias que necesariamente mejoran el comportamiento y eficiencia de los servidores públicos.

Otro es Eukid Castañón cuyo trabajo previo a esta etapa triunfal (como la Marcha de la ópera Aída), consistió en relacionarse y conocer las entrañas de la política nacional, incluidas las negociaciones con gobiernos y cúpulas del poder político (Maldonado entre ellos).

El resto del grupo pudo haber sido evaluado por sus características profesionales y lo que cada uno de ellos representa para los factores de opinión de Puebla. Algunos son panistas naturales y otros tozudos apartidistas.

Ahí tiene usted un trazo o brochazo de un detalle del gran cuadro o mural que empezará a dar color a partir del 2 de febrero, día de la Candelaria, fecha esperada por los católicos que acostumbran a levantar al niño Jesús. Serán parte del bote de tamales de chile, de dulce y de manteca. Así empieza la fiesta que ojalá se lleve en paz.

acmanjarrez@hotmail.com

Staff Puebla On Line 2009
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