La gobernabilidad poblana
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Hoy se cumplen 17 días del gobierno de la alternancia en Puebla, faltan 83 para que se cumplan los 100 días, durante los cuales los poblanos debemos ver hechos y obras de gran impacto político, social y económico, un reto que la administración entrante asumió.
Por lo mientras lo que observamos públicamente es el gran número de iniciativas de ley, reformas y adiciones a la constitución local que los diputados están medio analizando, medio discutiendo y medio aprobando en comisiones, para después ponerlas a discusión en el pleno del Congreso del Estado. Tal vez su elaboración tiene objetivos precisos para el mejor funcionamiento del actual gobierno y sus instituciones, sin embargo los legisladores de todos los partidos poco han aportado y el nivel de sus discusiones sigue siendo pobre, ellos no deben asumir el papel de funcionarios públicos, tienen que hacer que funcionen las comisiones y que las reformas aterricen y sirvan a la sociedad.
Sus primeros impactos en la ingeniería burocrática, han provocando despidos injustificados y no están desmontando realmente el aparato público heredado por la pasada administración, la burocracia dorada se acomodo y negocio para los suyos.
La alternancia no significa desplazar a los más jodidos, para colocar a un nuevo ejército de empleados gubernamentales que algunos nuevos funcionarios quieren imponer. Se trata de desmontar los enclaves estratégicos, plazas indebidas e ilegales que dejaron sembradas el viejo sistema que gobernó Puebla.
De igual modo las primeras iniciativas y reformas legales (cultura, despojo, daño moral, inversión privada, medio ambiente o derechos sobre diversidad sexual) en una sociedad democrática que se quiere construir en Puebla, debieron también de presentarse ante los diversos sectores sociales, para que estas no queden solo en el círculo rojo de la clase política como ayer.
Otro asunto de la nueva gobernabilidad que se quiere construir en el estado, si, esta palabra que vale y significa mucho. Es otra relación política con los institutos partidarios y actores sociales, en donde todos fueron acostumbrados a la corrupción y la cooptación política, para que avalaran al gobierno.
Ningún gobierno de la alternancia después de haber desplazado a un régimen local de más de 80 años de control político, social y económico, podría apostarle a la confrontación directa de inmediato. Pero si tiene que inaugurar una nueva cultura política y democrática entre los ciudadanos, para tener más ciudadanía y más valores cívicos.
La gobernabilidad es tan fundamental, necesaria e incomprensible en los primeros momentos, que recurre a los cuadros maleados de ayer, son validas estas decisiones, pero solo para la primera etapa transitoria, porque la gobernabilidad democrática necesita un nuevo entramado social.
Volverse dependientes de otro grupo político que ayer fue desplazado por la burbuja marinista, es peligroso, porque ambos forman parte de una misma matriz partidaria (PRI).
Hoy los melquiadistas y marinistas están haciendo política abierta y publica, ambos grupos se preparan para los puestos de elección popular ( senadurías y diputaciones federales) y apoyaran al tricolor en su carrera por el poder en el 2012.
Cuando los partidos aliancistas empiecen a perder el capital político obtenido el pasado 4 de julio, que no se quejen y empiecen a echarse la bolita.
Que nadie se sorprenda, el Revolucionario Institucional está vivo, perdió electoralmente, pero conserva intacta su estructura, esa vieja cultura priista en el estado no ha desaparecido, ayer muchos apoyaron al candidato de la coalición, sin embargo han regresado a su barco partidario y buscaran ajustar cuentas.
Tienen fuerza, capacidad de movilización, colmillo, experiencia, conocen las cañerías y cuentan con recursos económicos para resistir no un año, más. Hoy no son un partido de oposición, son colaboracionistas, negociadores y buscan blindarse para no sufrir ningún daño, en un año más los veremos cambiar de estrategia y cuestionar todo, porque la coyuntura será otra.
El juego de los partidos también será interesante, todos moverán sus piezas, el PAN deberá fortalecerse y posicionarse, tal vez lo hagan desde su trinchera del ayuntamiento poblano; la izquierda legal (PRD, Convergencia y PT) irán juntos, pero desdibujados y temerosos poco aportaran; un partido que se consolidará por muchas razones, con fuerza dentro del gobierno y con capacidad de crecer será el PANAL.
Por ahora las cosas marchan bien y la gobernabilidad se mantiene estable y en paz, de ahí las recientes reuniones del gobernador Rafael Moreno Valle con los dirigentes nacionales del PAN, PRD, Convergencia y PRI.
Sabe que su sola figura pública y capital personal no bastan para sacar adelante los proyectos anunciados, necesita la cobertura y el cobijo de la alianza.
La alternancia, después la transición y la consolidación del nuevo gobierno son una cosa, otra muy diferente será la disputa por el poder político en México, es aquí en donde veremos como se mueven las piezas, los intereses partidarios, la decisión política de quien nos gobierna y todos los escenarios que estarán moviéndose de manera constante.