La guerra de lodo
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Si alguien tenia dudas en cuanto si el Partido Acción Nacional iba a emplear o no las mismas estrategias de hace 6 años, cuando a costa de campañas negras, sucias o de terror llegaron a la presidencia de la república.
El fin de semana pasado el rotativo estadounidense The New York Times, publicó una entrevista que sus reporteros tuvieron en la residencia oficial con el Presidente Felipe Calderón. Una entrevista al ocaso de su mandato, -cual Creelman y Porfirio Díaz- en la que respondió sobre temas primordiales en su administración, como es la lucha al narcotráfico.
La declaración que causó revuelo fue “Muchos priístas piensan que los acuerdos que hubo en el pasado (con el crimen organizado) podrían funcionar hoy. No veo qué acuerdos podrían hacerse, pero esa es la mentalidad de muchos de ellos. Si esa opinión prevalece, me preocuparía”. Obviamente las reacciones no se hicieron esperar.
El Comité Ejecutivo Nacional del PRI, legisladores y gobernadores militantes lo están acusando de guerra sucia, que esta acusando sin fundamentos, que si tiene nombres que los divulgue, que presente sus acusaciones a la PGR, que tiene la obligación con los mexicanos.
El Presidente esta actuando como Jefe de su Partido Político, no como un Jefe de Estado, al hacer declaraciones infundadas en contra de los que llevan la ventaja para sucederlo en el poder federal, alguien debería recordarle la sentencia que emitió el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, cuando el entonces presidente Vicente Fox intervino, lo declararon culpable que en su investidura presidencial participó en las elecciones federales de 2006 poniendo en riesgo la validez de la elección. También recordarle que el mismo ex-presidente fue quien propuso negociar con los cárteles así como la legalización de drogas y la descomposición al interior de los cuerpos policiacos son de diez años atrás.
El presidente Calderón está combinando su “guerra contra el narcotráfico” con una “guerra de lodo” para desprestigiar al PRI y tratar de limpiar su imagen con la intención de reposicionar a su gobierno, su partido y sus aspirantes, a pesar de ensuciar sus “manos limpias” que tanto presumía.
Hay quienes se aventuraron a defender la posición del presidente, la Oficina de la Presidencia, al asegurar que hubo malinterpretaciones de la entrevista, así como el Presidente Nacional del PAN y su Secretario de Gobernación, defendiendo lo indefendible.
No cabe duda que la estrategia es que, bajo el gobierno de Calderón, se establecieron nuevas políticas para combatir y abatir el narcotráfico, que su administración fue la que se enfrentó a la delincuencia organizada, pero que una vez que ya no esté en la presidencia y se combata al narcotráfico será porque los priístas pactaron con los capos del narcotráfico, el presidente se está “curando en salud”.
Sabe que las encuestas no favorecen a ninguno de sus aspirantes, que lo más seguro es que sea el PRI quien asuma el poder el próximo año y por eso apresurar la campaña sucia, sabe lo que provoca la polarización en la sociedad, la campaña será para dividir entre los que están a favor de la paz, la seguridad pública, tranquilidad y entre los que desean corrupción, violencia, pactos con la delincuencia organizada. Apuesta que esta campaña llegue a aquella población que cambió su voto con la campaña del terror, que perderían su patrimonio, que el régimen socialista se iba a establecer en México, a ellos va a estar enfocada esta nueva campaña panista.
La guerra sucia es la ultima esperanza para los blanquiazules, y es que como no pudieron con el “paquete” ahora están utilizando los métodos mas bajos, esperemos que por la unidad que se ha visto últimamente en la sociedad mexicana, no utilicen el miedo de la gente como catalizador electoral.