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La necrofilia de Felipe Calderón

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La necrofilia de Felipe Calderón
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 14 de noviembre de 2011

Felipe Calderón trae en los hombros un zopilote. Desde que inició su mandato se ha dedicado a expresar  condolencias vestido de negro y con rostro compungido.

Human Rights Watch acaba de informar al mundo que la guerra contra el narcotráfico en México ha fracasado. Eso ya lo sabíamos los mexicanos; lo sufrimos cada día.

Lo que impactó fue la aseveración de que existen múltiples violaciones a los derechos humanos por parte de las fuerzas armadas, el Ejército y la Marina. Y presentaron los casos documentados de tortura, desapariciones forzosas y ejecuciones sin juicio.

Asimismo se dijo que de los 50 mil muertos de esta guerra de Calderón, no se ha investigado quiénes son ni qué antecedentes penales pudieran tener; sólo se conoce la declaración del Presidente de que se trata de “malos” que murieron en enfrentamientos entre diversos carteles del narcotráfico. Por mi parte agrego ¿y qué sabemos de los dirigentes del narcotráfico que son exhibidos en la televisión como grandes logros policiacos? Nos presentan a sujetos mal encarados, peor vestidos, con apodos ridículos, y nos dicen que eran sicarios muy importantes. No los volvemos a ver, ni conocemos sus juicios, si es que los hubo, y menos aun sus sentencias, si es que las hay.

El día 11 del mes 11 del año 2011, se desplomó el helicóptero que trasladaba al Secretario de Gobernación José Francisco Blake Mora y a 7 colaboradores a una reunión en Cuernavaca, Morelos: fallecieron todos los ocupantes del Puma de la Presidencia de la República.

En la televisora Antena 3 de España, mencionaron que en México existe la constante de que todos los accidentes  parecen atentados y todos los atentados parecen accidentes. Y que en política no existen las coincidencias. Los mexicanos que por cierto somos muy mal pensados, nos hacemos muchas preguntas cuando se desploman 2 aeronaves con tres años de diferencia, aparatos que llevaban a los secretarios de Gobernación de Calderón.

En cualquier caso se trataría de una irresponsabilidad de los gobernantes. Si fue un atentado como respuesta a la guerra contra el narcotráfico, cuestionaremos la falta de seguridad para el secretario de Gobernación. Y si fue una falta de mantenimiento por carecer de los materiales necesarios para efectuarlo, estaremos en el mismo caso.

Según publicó el periódico Milenio el 12 de noviembre pasado, “El Estado Mayor Presidencial reconoció a principios de este año que carecía de parte del equipo necesario para monitorear el buen funcionamiento de los sistemas de navegación y comunicaciones de las aeronaves utilizadas por el Presidente de la República, su familia y el gabinete. Incluso admitió que le hacían falta elementos críticos para dar mantenimiento a algunos componentes mecánicos de su flota de aviones, y en particular, de helicópteros”. Que se solicitaron más de 9 millones de pesos para adquirir los aditamentos necesarios para el mantenimiento de las aeronaves, pero que aún no les resuelven.

Esperaremos a conocer los dictámenes de los peritos. Mientras llega el día recordaremos a un Presidente totalmente deprimido, sobre todo cuando tuvo que entregar a las familias de las víctimas en lugar de su ser querido, una foto y una bandera. ¿Se imaginan lo que sucedería si lo tuviera que hacer a los sobrevivientes de los 50 mil muertos en su  guerra contra el crimen organizado?

En estos momentos lo que necesitamos los mexicanos, y desde luego los poblanos,  es un gran abrazo reconfortante, un apapacho de parte de nuestros gobernantes.

No es el momento de hacer recortes de trabajadores, por aquello de la productividad, la competitividad y la reducción al gasto corriente. Las cifras de la macroeconomía deben hacerse a un lado para que pueda salir la sensibilidad política y social. Es el momento de crear empleos temporales, aunque sea arreglando los camellones y sembrando árboles, pintando guarniciones o fachadas; hacer pequeñas obras públicas que puedan realizar las empresas locales, para generar empleo a los albañiles y maestros de obra para que las utilidades se queden en Puebla y se reactive la economía local. Después de esto, pues que vengan las grandes obras otorgadas a empresas nacionales o extranjeras que ven a nuestra entidad como la tierra de los grandes negocios, sus negocios.

Los poblanos somos lentos para indignarnos, pero cuando lo hacemos iniciamos revoluciones.

alvarezenriqueta@hotmail

Staff Puebla On Line 2009
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