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La pérdida del sustento idelógico

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La pérdida del sustento idelógico
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 23 de febrero de 2011

Como la opinión pública lo sabe, al interior del PRD existe un debate acerca de si debe haber una alianza con el PAN por la gubernatura del Estado de México, ya que mientras el dirigente nacional perredista, Jesús Ortega Martínez, sí respalda la coalición, uno de los personajes políticos más importantes del mismo instituto y su ex candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, se opone totalmente a ella y hasta pidió permiso para separarse temporalmente de su militancia partidista, con tal de no apoyarla.

Más allá de que las instancias internas del PRD hayan determinado no concederle a López Obrador la “licencia” que solicitó, porque no existe dicha figura en los estatutos partidistas, lo trascendente de la discusión radica en definir hasta qué punto es legítimo y políticamente moral conformar alianzas con fines estrictamente electorales y coyunturales, pero sin sustento ideológico ni programático.

Cada partido es libre de tomar sus decisiones y dirimir sus controversias y debates internos conforme a sus estatutos, soy absolutamente respetuoso de las fuerzas políticas diferentes a la mía (PRI); sin embargo, sí es muy notorio el hecho de que hasta entre los miembros de un mismo partido genere divisiones tan pronunciadas la discusión de una posible coalición electoral.

Esta situación refleja que en el interior de los partidos existe –cuando menos en algunos de sus líderes– el conocimiento de que no es bueno para el país ni para ellos mismos formar alianzas, solamente para ganar elecciones, cuando las uniones no incluyen un proyecto de gobierno sólido, que dé validez al voto ciudadano y, sobre todo, que sirva como sustento para implementar planes de desarrollo que beneficien a la comunidad.

El hecho de que dos fuerzas políticas tan disímbolas -como el PAN y el PRD en este caso- se unan es un abierto reconocimiento de que por sí solas no pueden ganar elecciones tan fácilmente como antes, cuando les bastaba promover al antipriísmo y apelar a la esperanza de una ciudadanía que no sabía cómo gobiernan ellos. Hoy, la gente ha constatado que ninguna de esos dos partidos tiene una solución “mágica” para los problemas del país.

Entonces, para recuperar la confianza de la ciudadanía recurren a una maniobra política y legalmente válida, como las alianzas, pero lo hacen sin contar con un programa de gobierno sólido ni una plataforma ideológica real, que garantice que – si dicha coalición triunfa en las urnas – aplicará proyectos concretos que llevarán al cumplimiento de sus promesas de campaña.

Las alianzas electorales pueden ser positivas, si generan un gobierno plural, sólido, que incluya las mejores propuestas y programas de los partidos que las conforman. De lo contrario, cuando solamente son coaliciones momentáneas armadas para superar una coyuntura comicial que les es adversa, se convierten en elementos de contradicción entre sus miembros y en decepción e incumplimiento para la sociedad.

Staff Puebla On Line 2009
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