lunes, 13 julio 2026
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La “incómoda” cultura poblana

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La “incómoda” cultura poblana
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 16 de marzo de 2011
El sector cultural poblano, y la cultura en sí, se encuentran justo en la orilla del precipicio de la ignominia esperando que una mano amiga evite que caiga o que, de una vez por todas, otra mano, la enemiga del saber, le dé el último empujoncito.
 
¿Y quién diablos sería el iluminado que la colocó en esa saliente de la sima? ¿Acaso Luis Maldonado Venegas, o Fernando Viveros Castañeda, o el horrible espectro que suele personificarse en los emisarios del liberalismo económico?
 
No lo sabemos pero algún día conoceremos la verdad gracias a que, como lo dicta la sentencia escatológica, la caca siempre sale a flote.
 
Veamos, pues, en qué condiciones se encuentra lo que hasta ayer todavía vibraba gracias a los jadeos que anteceden a la catalepsia burocrática, “mal” que, de acuerdo con los informes que he recabado, nunca se había presentado en Puebla, donde la cultura es una de sus herencias, la más importante dado que abarca todas las manifestaciones del espíritu, excepto las espiritistas, obvio. 
 
En la dependencia cultural del gobierno estatal (no encuentro otra forma de definir al nonato Consejo), se respira un desagradable airecillo de inactividad e incertidumbre. Todos ignoran el porqué a nadie se le ha dicho lo que pasará o lo que dejará de pasar. Tampoco les han mostrado cómo funciona aquello que podríamos llamar la incubadora del gobierno.
 
La mayor parte de las Direcciones artísticas están inactivas; se encuentran pasmadas como si fuesen representaciones de las estatuas humanas que se ven en la Piazza della Signoria de Florencia, principalmente. No fluye el dinero oficial y por ello están en la ociosidad total. Y no lo hay porque los supuestos funcionarios que designó el gobernador, andan en lo suyo que nada tiene que ver con la cultura poblana. Vea usted una de las posibles razones:
 
Esos nuevos miembros de la burocracia dorada, podrían haber sido impactados por la inesperada renuncia del Secretario Ejecutivo, el mismo que le hizo el fuchi a Rafael Moreno Valle Rosas y a Luis Maldonado Venegas; y desde luego también a Puebla cuyo ambiente, al parecer, le pareció impropio para su extraordinario y único perfil primermundista.
 
Pero no obstante esas notables ausencias, menosprecios o valemadrismos, se han mantenido los servicios de las bibliotecas, los talleres de iniciación artística, la cineteca y los talleres y presentaciones de libros de la Casa del Escritor. Imagino a sus titulares como aquel que se acostumbró a no comer hasta que un día se dio cuenta de que moriría de hambre: tuvo la oportunidad de remediar su mal, se hartó de comida y, paradójicamente, se murió de indigestión.
 
Que conste que nunca había ocurrido semejante fenómeno oficinesco, ni siquiera en los peores días de la administración de Alejandro Montiel, cuyo jefe, el gobernador, no leía mas que los estados de cuenta, los personales, obvio, y de vez en cuando los del erario público.
 
En fin, podríamos decir que la de la cultura es una crisis de viabilidad institucional. 
 
Sí, así como lo leyó porque la cultura de Puebla está atrapada o entrampada en el hoyo que produjo la falta de interés por parte de los mandos superiores del gobierno, en sus ramas ejecutiva y legislativa. Insisto y redundo: es un hecho históricamente inédito.
 
Nunca, en los 47 años de gestión cultural estatal, Puebla había vivido meses de indefinición institucional, de abulia ejecutiva y de carencia programática, como en este lapso de febrero y marzo del 2011. Y nunca un titular o encargado del despacho había dejado a los funcionarios colgados de la brocha con la cual empezaban a trazar el gran proyecto del pomposo y teatral Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla.
 
Nunca (más), como lo hubiera dicho Edgar Alan Poe.
 
Ni “Orfeo” les ladra, como hubiese apuntado Unamuno.
 
No los oyen ni con los ojos, como demandaba sor Juana Inés de la Cruz.
 
Qué le vamos hacer. La cultura parece no existir en la esencia del gran proyecto sexenal que con bombos y platillos nos ha recetado la alternancia.
 
¿Y qué pasará ahora?
 
Es difícil saberlo. Sin embargo, resulta evidente que (ni modo, tengo que decirlo), en función del proyecto personal del titular del poder Ejecutivo, el gobierno morenovallista está ocupado en asuntos políticamente más importantes que atender a la incómoda cultura.
 
Alguien debería informar al gobernador para que tome cartas en el asunto. E informarle que hubo un poblano poliglota y cultísimo que también pensó en grande y que por ello impulsó y encabezó la Junta de Notables. Se llamó Alejandro Arango y Escandón.
 
En este último caso, el “nunca más”, debiera ser su respuesta.
 
acmanjarrez@hotmail.com
Staff Puebla On Line 2009
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