lunes, 15 junio 2026
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Los magos del gobierno

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Los magos del gobierno
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 6 de junio de 2011
He visto pasar varias legislaturas por el escenario de la histórica, heroica, recoleta, innovadora y precursora Puebla. En algunos casos las miradas de la crítica política han puesto en evidencia la mansedumbre de sus integrantes. En otros, los digamos que menos cáusticos, sólo se ha mencionado la vergüenza o la pena ajena que inspira el sometimiento del llamado poder Legislativo. Esa ha sido la constante.
 
Después de la derrota electoral del PRI, ocurrió un hecho que podría catalogarse como insólito pero que en realidad se trata de un acto casi de magia. Sí, de una rutina espectacular a cargo del nuevo Cooperfiel de Puebla (no sé si sea Manzanilla o Moreno Valle o los dos al alimón). Esto porque de un sombrerazo o pase oculto se logró transformar a la democrática Puebla en una copia (mal hecha por cierto) de cualesquiera de los reinados donde gobernaron los déspotas ilustrados.
 
Para que no se me enojen los magos en cuestión o me levanten sus honorables y coloridas cejas sintiéndose ofendidos, explico el porqué de la definición “déspotas ilustrados”, que de alguna manera también podría aplicarse a otros gobiernos para los cuales la pobreza sólo es una estadística.
 
Como muchos de ustedes recuerdan, el lema de algunos señoríos del siglo XVIII fue: “todo para el pueblo pero sin el pueblo”. Es decir, los monarcas buenos y preocupados por el perfeccionamiento de sus reinados, buscaron impulsar aquello que beneficiara a los súbditos tradicionalmente aislados de la buena vida en las cortes. Sin renunciar a la centralización de su poder, se dieron a la tarea de fomentar el progreso, acciones que incluyeron el arte, la ciencia, la medicina y el desarrollo económico.
 
Bueno, pues el hecho es que la espectacular magia referida, convirtió a los diputados en simples reflejos del poder Ejecutivo, por definirlos con un eufemismo. Dicho con otras palabras: en un acto de travestismo intelectual –si se vale el término–, los diputados se quitaron la investidura que les otorgó la sociedad, para ponerse el uniforme de morenovallistas. Y así, sin preguntar a sus representados ni consultar la historia republicana (dicen que vivimos en un sistema republicano, democrático y popular), decidieron –perdone usted la vulgaridad– dar las nachas a nuestro extraordinario Cooperfiel.
 
La colega Lesly Mellado May (Encaje ancho) hizo una reflexión muy oportuna y certera: citó al extraordinario Jorge Ibarbuengoitia y trascribió una de sus colaboraciones, la publicada en 1970 (“¡Arriba la democracia!”).
 
La intención: obsequiar a los diputados poblanos las siguientes líneas del que fue designado como el “dinamitero de la historia y realidad oficiales”:
 
“Un parlamento sin oposición o con una oposición nominal, incapaz de producir nunca una resolución contraria a las disposiciones del Ejecutivo, es un órgano inválido, y una sociedad en donde todas las iniciativas vienen de arriba, es políticamente hablando, una sociedad infantil y, por consiguiente, altamente jerárquica. El que está en el poder, puede, y el que no lo está, o no tiene amigos en el poder, no cuenta.”
 
Una nueva versión de despotismo ilustrado, ¿o no?
 
Y mire usted lo que son las cosas: después de cuatro décadas sigue la mata dando y la sociedad y el gobierno tan igual como antes. O peor si contamos el número de habitantes y de pobres y de millonarios y de plutócratas y de muertes violentas y de daños colaterales y de acciones que atentan contra la inteligencia social. A estos datos habría que aumentar que hoy, en pleno siglo XXI, el Congreso local de  Puebla decide oficializar su sometimiento al gobierno firmando un acuerdo para que en el Pleno legislativo (o los diputados) desaparezca la manifestación de las ideas u opiniones connaturales al ejercicio político consistente en defender las ideologías que postularon y atender el interés del pueblo que representan, entre ellos al millón de poblanos que no sufragaron a favor del actual mandatario.
 
Una cosa es la negociación cupular y otra la confrontación inteligente de ideas y postulados. En el primer caso se presenta el avatar del despotismo ilustrado que apunto líneas arriba. Y de darse el segundo procedimiento, es obvio que se enriquecería la vida democrática de la entidad, circunstancia ésta que al mismo tiempo validaría la presencia del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, otorgándole vigencia a lo que se ha dado en llamar su bono democrático.
 
Dirán los autores del documento de marras: “hay que preservar el clima de acuerdos que ha prevalecido en Puebla a lo largo de esta nueva Legislatura”. Lo curioso es que en ese clima se han violentado ideologías y posturas partidistas, criterios por los cuales ganaron el voto que les allegó equis número de representantes populares. Lo paradójico en que dentro del Congreso de Puebla parece existir un sólo partido: el del gobernador, particularidad que presenta a Moreno Valle como un ilusionista entre cuyas técnicas está la de seducir a las corrientes políticas, valiéndose de los mecanismos fundamentales de procesamiento neural.
 
Dicho con otras palabras: se trata de la magia que trae consigo posiciones personales de alto rendimiento económico.
 
acmanjarrez@hotmail.com
Twitter: @replicaalex
Staff Puebla On Line 2009
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