Los “ninis” ni oportunidades tienen
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Existen diversas fuentes de información que han proporcionado sus resultados respecto a la población juvenil a nivel nacional y estatal mejor conocidos como ninis, que no asisten a la escuela, ni mucho menos trabajar.
Por ejemplo, según las últimas cifras de la Red por los Derechos de la Infancia en México, a través del estudio “La infancia cuenta en México”, se dio a conocer que al cierre del año pasado existían un millón 263 mil 733 ninis, de los cuales 68 mil 339, el 5.4 por ciento pertenecen al estado de Puebla.
Otra encuesta llevada a cabo por la Secretaría de Educación Pública titulada Encuesta Nacional de la Juventud 2010 arrojó que existen 211 mil jóvenes poblanos de entre 12 y 29 años que ni estudian ni trabajan, situando al estado entre los 18 con mayor población juvenil inactiva.
El caso es que las cifras, acertadas o no, son alarmantes y cada vez se incrementan de forma desmedida.
En primer instancia, la actividad que estos jóvenes debieran desempeñar es el estudio, así como la práctica de algún deporte, la lectura, actividades recreativas y culturales que complementen su desarrollo integral y asimismo los prepare profesionalmente para competir en el mercado laboral.
No obstante en Puebla son seis de cada diez jóvenes los que no acuden a la escuela por distintas causas, entre ellas, razones académicas, económicas y familiares.
Y por otro lado, cientos y miles de jóvenes que no tienen la posibilidad de asistir a los centros escolares optan por buscar un empleo que les reditúe con un apoyo económico, por lo que terminan ocupando las vacantes informales en las que no exigen experiencia, no proporcionan seguro social ni prestaciones de ley y, por si fuera poco, la remuneración es nula o muy baja.
Algunos otros jóvenes, el 9.9 por ciento de los que se encuentran inactivos, han intentado poner un negocio, como una solución para satisfacer sus necesidades económicas y las de su familia, sin contar con ningún tipo de apoyo o fondo para emprendedores.
Y es así como los jóvenes a su corta edad enfrentan este complicado panorama social en el que no pueden continuar con sus estudios y a la vez no pueden conseguir un empleo formal, bien remunerado.
Las instituciones de educación media, media superior y superior están saturadas, no son suficientes y carecen de planes becarios accesibles para todos los aspirantes; y las oportunidades de empleo se reducen al mínimo para quienes no tienen concluida la secundaria y preparatoria.
Por consiguiente es prioritario que las autoridades de los tres niveles de gobierno, federal, estatal y municipal, así como los órganos e instituciones de dicho rubro coordinen sus esfuerzos y trabajen con el objetivo de expandir la oferta educativa, estimular la formación integral y de calidad en los jóvenes y atiendan el gran rezago educativo que existe en el país.
Y en consecuencia capaciten a la población juvenil en el desarrollo de diversas actividades laborales para que sean promovidos en el mercado y con ello, incorporados con mayor facilidad, además de que tengan la posibilidad de emprender su propio negocio con el apoyo de los fondos correspondientes al pequeño empresario.
Estoy convencido de que para salir adelante y tener rumbo claro, es prioridad que nuestros jóvenes encuentren oportunidades de cambio para mejorar, para elevar su calidad de vida, porque el único camino para avanzar y ser mejores es con educación, trabajo, responsabilidad y el respeto de las leyes.
*Secretario Adjunto a la Presidencia del CDE del PRI Puebla.