Los pasos de López (Z)
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Los golpes bajos y los malos ratos metieron a Javier López Zavala a la fragua política que templa el carácter y quita el herrumbre. Ingresó así a una nueva etapa que le ofrece dos caminos: el fracaso total y definitivo, o el éxito basado en la convicción de representar a la corriente opositora más importante de Puebla.
En el primer caso el fiasco tiene la estructura de la mediocridad que propicia el temor a la indisciplina razonada que, por ejemplo, adoptó la “Corriente Crítica” que a su vez produjo a la izquierda inteligente hoy en los estertores. Si no se define y desliga del pasado, incluidos algunos de sus colaboradores cuya pequeñez y corruptelas son harto conocidas, se quedará como el perro de las dos tortas. Y será uno más de los políticos cuyo desastre se deba a la indefinición, o la timidez que es casi lo mismo.
Respecto a la otra disyuntiva o vertiente, López Zavala tendría que decidirse a abordarla convencido de que al gobierno morenovallista no le importarán sus opiniones mientras éstas sigan el esquema que, precisamente, lo empujó hacia la derrota electoral. En su caso no se vale “cuidar la figura” para que la jerarquía nacional de su partido se fije en él. No. Al contrario. El nuevo dirigente del PRI es un guerrero político cuyo proyecto (recuperar la Presidencia de México) necesita de guerrilleros semánticos e ideológicos rodeados además del talento que hace importantes a los buenos equipos de trabajo. Los francotiradores están en Irak… o en los partidos chatarra.
López Zavala quiere ser senador y es justa su aspiración. Pero también andan buscando el escaño varios priistas más que hicieron su prospectiva precisamente basándose en la políticamente envidiable posición. Unos con el ánimo de sobrevivir hasta el cambio de gobierno federal asilándose en la casona de Xicoténcatl, y otros interesados en colocarse donde la inercia los impulse. Entre estos aspirantes hay varios que han invertido mucho dinero, los menos de su peculio personal, y los más succionándolo de las arcas públicas que tuvieron al alcance de sus manotas. Pero pocos, o casi nadie, ofrece un respaldo popular como el que, chueco o derecho, obtuvo López Z.
Lo paradójico o curioso en la vida del ex candidato a gobernador, se presentaría si Mario Marín Torres, su valedor y amigo, también busca llegar al Senado de la República. Entonces Javier tendría que conformarse con la suplencia que lleva adosada la promesa del retiro oportuno del propietario. O caer hacia arriba y conformarse con una diputación federal.
Este escenario con algunos bemoles tiene también la característica electoral que anima a los priistas. Todos están seguros de que recuperarán la presidencia de México para volver a los tiempos aquellos del “señor don Simón”. El problema que muchos enfrentarán es de tipo generacional, no por la edad sino por el cambio de los protagonistas, empezado por el galán del copete inamovible.
He tomado el título de la novela de Jorge Ibarbuengoitia para nombrar esta entrega que nada tiene que ver aquella “historia” ricamente novelada. Lo que he referido corre el riesgo de convertirse en parodia si este López decide permanecer dentro de la trampa que le han preparado los amantes de la sátira y la burla, grupo en donde encontramos algunos de los personajes que serán parte de la nómina morenovallista.
No hay duda de la difícil situación de López Zavala. La imagino como la de un salmón que lo echan a nadar en contra de las corrientes del río Atoyac y lo que este caudal representa. Ojalá la libre.
acmanjarrez@hotmail.com