Magistrados no permitirán que alguien de fuera de Puebla controle el TSJ
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Ante la expectativa que existe de que el gobernador electo, Rafael Moreno Valle Rosas, decida quién será el próximo presidente del Poder Judicial y para ello eche mano de un ministro que vendrá fuera de Puebla, todo hace suponer que eso no será posible, ya que no existen las condiciones para que se dé un proceso con esas características, y además ha trascendido que la mayoría de los 25 magistrados del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) estarían dispuestos a rebelarse contra un intento de que el próximo superior del máximo tribunal de la entidad sea alguien que no forme parte del pleno del TSJ.
Los magistrados están dispuestos a defender la autonomía del TSJ, y esa condición se expresará en que elegirán como próximo presidente a uno de los 25 magistrados que actualmente forman el pleno. Y han advertido que se podrían repetir situaciones similares a tres escenarios que ocurrieron en el mediano y largo plazo:
1. En julio de 2009 el gobernador Mario Marín Torres aprovechó que el pleno del TSJ estaba de vacaciones para mandar una terna al Congreso y conseguir que el abogado Ricardo Velázquez, a quien lo une una fuerte amistad, fuera electo magistrado, pese a que no tenía carrera en el ámbito del Poder Judicial. La maniobra parecía acertada, pues se había evitado que los miembros del máximo tribunal del estado manifestaran su malestar por esa designación.
Sin embargo, pese a que nadie dudaba que Ricardo Velázquez ya tenía amarrada la presidencia del TSJ, en sustitución de Guillermo Pacheco Pulido, hubo una rebelión silenciosa de los magistrados para no voltear a ver a Velázquez, quien antes se había desempeñado como titular de la Consejería Jurídica del Poder Ejecutivo.
Para evitar cualquier intento de Mario Marín de imponer a contra viento y marea a Velázquez, los magistrados decidieron apoyar al más ortodoxo de los integrantes del pleno del TSJ, a León Dumit, quien a lo largo de los últimos años ha encabezado el Poder Judicial pero sin relacionarse con la gente del gobierno del estado, sin acudir a actos públicos, e incluso, se muestra reticente a participar en congresos nacionales e internacionales en materia jurídica.
Y hasta la fecha, Ricardo Velázquez tiene un papel marginal al interior del TSJ.
2. Hace año y medio en el estado de México el gobernador Enrique Peña Nieto envió una iniciativa al Congreso local mediante la cual se le daba amplias facultades al jefe del Poder Ejecutivo para nombrar a los magistrados del Poder Judicial, y por ende, determinar quién debía ser el presidente del mismo.
La propuesta nunca convenció a los integrantes del Poder Judicial y los magistrados defendieron la autonomía que les concede la Constitución, por lo que en una visita que le hicieron a Peña Nieto, le pidieron frontalmente retirar su iniciativa del Congreso. De manera sorpresiva, contó un testigo, el mandatario mexiquense tomó el teléfono y a alguien le dio la orden inmediata de retirar el proyecto de reforma.
3. Hace 12 años, cuando Melquiades Morales Flores asumió el cargo de gobernador de Puebla y todo mundo daba por hecho de que Guillermo Pacheco Pulido llegaba a encabezar el TSJ de la mano del nuevo mandatario, esa fue una verdad a medias, ya que fue el propio Pacheco quien se encargó de visitar y convencer a cada magistrado de que le dieran su apoyo, pero nunca hubo la más mínima sugerencia de Morales Flores de respaldar a alguien.
Condiciones adversas
El escenario se complica aun más para Moreno Valle, ya que en el TSJ no hay una sola vacante de magistrado y por ende, antes del 14 de febrero, la cual es la fecha límite para elegir al nuevo presidente del Poder Judicial, no existe la más mínima posibilidad de abrir un espacio.
Entre noviembre y diciembre de 2010 se especuló que ese hueco se crearía por el retiro del magistrado Fernando García Rosas, cuyo estado de salud es muy delicado. Sin embargo esa opción nunca fue viable, ya que García Rosas ha dicho a sus compañeros del TSJ que nadie lo obligará a dejar su función. “A mí sólo me sacan por los pies por delante”, ha comentado.
García Rosas fue quien suplió a Carlos Alberto Julián y Nacer cuando éste, hace 18 años, pidió licencia para ocupar un cargo público en el gobierno del estado.
Julián y Nacer es un hombre cercano a Moreno Valle, goza de un buen prestigio y de la estima de la mayoría de los magistrados, además de reunir el perfil para ser un buen presidente del TSJ; pero a pesar de tener a favor esas condiciones, si no logran convencer a García Rosas de aceptar una pensión anticipada, no se podría concretar su elección como superior del Tribunal Superior de Justicia, ni de nadie más que no sea parte del pleno del Poder Judicial.
A finales de 2010 el escenario parecía ser propicio para que el nuevo gobernador concretara la idea de que él pudiera decidir quien debía ser el próximo presidente del TSJ, además de traer a un abogado fuera de Puebla a asumir ese cargo. Esas circunstancias se creían posibles debido a que 12 magistrados iniciaron el proceso de jubilación.
Ahora se sabe que las causas por las que 12 magistrados iniciaron el procedimiento se debe a que temían que el nuevo gobierno intentara hacer una reforma que alterara las condiciones laborales y económicas del retiro, y por tanto, lo único que hicieron fue asegurarse que cuando se pensionen lo hagan con las percepciones salariales que actualmente tienen. Pero hasta ahora, ninguno de ellos piensa dejar su puesto por lo menos en lo que resta el presente año.
Tales circunstancias llevan a la posibilidad de que, por lo menos en el primer año de su sexenio, Moreno Valle vaya a gobernar con un presidente del TSJ, que no sea de su agrado o cercano a él.
René Meza podría ser procurador de Justicia
Ya se da por un hecho que el próximo titular de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) será el abogado Víctor Carrancá Bourguet, quien viene del Distrito Federal, en donde ya fue funcionario del área de procuración de justicia.
Más allá de las valoraciones que se han hecho acerca de la trayectoria de Carrancá Bourguet, la decisión de traer a alguien a la PGJ que sea ajeno a Puebla ha sido mal vista, pues se considera que ese cargo debe ser para alguien que conozca al estado, a su gente y los problemas de impartición de justicia.
Resulta sorpresivo que el círculo de Moreno Valle opte por alguien que no conoce nada de Puebla, cuando entre la gente del grupo político que ganó la gubernatura existen prospectos para ese cargo, como es el caso de René Meza Cabrera, quien durante 10 años fue funcionario del área de procuración de justicia, en el estado y el Distrito Federal, además fue un reformista de la PGJ hace 5 sexenios.
Se debe tomar en cuenta que si fracasa el nombramiento de alguien ajeno al estado en la PGJ, será una circunstancia benéfica para el crimen organizado, que avanza cuando hay vacíos institucionales.