Marín mandó de vacaciones a su “burbuja” para evitar agresiones en sitios públicos
joomla.2009
Un día después de la toma de posesión de Rafael Moreno Valle, el ex gobernador Mario Marín Torres se reunió con su grupo más cercano en su residencia de Xilotzingo.
Frente a la mayoría de los llamados integrantes de la “burbuja marinista” les recomendó dos cosas:
1.- Salga de vacaciones unos días para descontaminarse, después de seis años de gobierno.
2.- Eviten al menos dos meses acudir a lugares públicos, como restaurantes, cafés, centros comerciales y espectáculos.
Y es que Mario Marín, según planteó, habrá quienes inconformes por algo los agreda verbalmente o encabece manifestaciones de rechazo.
En efecto, liderados por el propio Marín salieron desde hace unos días de vacaciones. Unos regresaron ya, otros lo harán en los próximos días.
Los marinistas evaluaron los alcances de la toma de posesión, el proceso que se inició contra el predio de Valle Fantástico, donde el ex gobernador dejó en claro que se mantendrá ajeno porque Ricardo Henaine sabrá cómo defenderse, el proceso de entrega-recepción y, sobre todo, la confianza en que los acuerdos políticos alcanzados se respeten a cabalidad, toda vez que él no intervendrá en ninguna acción que involucre al nuevo gobierno morenovallista.
“Se le cumplió en todo lo que pidió”, les dijo.
De hecho, varios ex secretarios de despacho le expresaron que en las actas de entrega-recepción quedó constancia de que se quedaban con copia de documentos sobre lo relativo a proyectos en proceso y acciones legales pendientes para evitar que se les achaquen responsabilidades.
La mayoría de los asistentes le comentó a su jefe que había sido el secretario de Gobernación, Fernando Manzanilla, quien sí cumplía con todos los acuerdos, a diferencia del ejército de personas que se encargaban de la entrega-recepción, pues no seguían lo convenido.
Marín en ningún momento habló de exilio o alejamiento de Puebla, pero sí dejó en claro que necesita descansar varios meses para que después del CEN del PRI empiece a construir su proyecto rumbo al Senado de la República, aunque también les dijo que no está obsesionado por ser.
Fue así el último encuentro que ha sostenido Marín con su principal equipo desde que dejó el poder el pasado 1 de febrero.
De hecho, asistió al último informe de la alcaldesa, donde aplicó la máxima: “escucho y me voy”.