lunes, 15 junio 2026
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¿Menosprecio a los poblanos?

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¿Menosprecio a los poblanos?
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 10 de febrero de 2011

Interesante el concepto recordado ayer y manejado por el general Guillermo Galván, secretario de la Defensa Nacional, en la conmemoración de la Marcha de la Lealtad. Habló de la lealtad que corresponde al sentido del honor, eje conductor en la milicia y la vida de los ciudadanos que ejercen el poder.

El discurso de Galván me animó a reflexionar sobre lo que en nuestra época parece un ideal ajeno a los gobernantes de cualquier partido, muchos de ellos producto de una extraña amalgama de ideologías cuyo resultado se antoja perverso y hasta pervertido. Así que tomo algunos conceptos con la intención de mostrar al lector lo que a mi juicio es una de las exigencias de la sociedad, en este caso la poblana, que espera de sus nuevas autoridades eso, la lealtad.

Dijo el General Secretario que la lealtad es uno de nuestros deberes irrenunciables y rasgo de identidad con México y su legado. Que el estado de derecho es sinónimo de obligaciones recíprocas de lealtad entre ciudadanos y gobierno que pugnan por la armonía, deferencia y prosperidad comunes. Que la lealtad fundamental es con México y su legislación suprema que coacciona y cobija sin distingo. Que “la lealtad no nace de manera espontánea, se construye con esfuerzo y nacionalismos; es congruencia en lo individual y poder en lo colectivo, por lo que es un valor permanente”. Que ninguna persona, familia o comunidad que se precie realmente de serlo, puede consolidarse sin este bastión axiológico. Que “la lealtad es de todos y para con todos…”

La lealtad, agrego yo, no puede ni debe soslayarse por el hecho de estar lejos o ser ajeno a la vida castrense, o haber adoptado el nuevo estilo de pragmatismo saltimbanqui impuesto por la corriente política acomodaticia, talante que para la mayoría, digamos que pensante, representa un atropello a la lealtad hacia los principios ideológicos y los compromisos partidistas. Abundan los ejemplos, pero no voy a particularizar.

El sugerir que la lealtad sea el eje de la vida pública poblana, tiene una razón que considero de trascendencia para el estado de Puebla, ahora empezando su nueva etapa gubernamental. Ese fin es servir a la sociedad sin menospreciarla ni rebasarla con decisiones que parecen pensadas por aquellos “ilustrados” que despóticamente reinaron en los siglos XVI y XVII. Incluye el democratizar las decisiones del poder y garantizar que los servidores públicos estén involucrados con los problemas y las necesidades –específicas por cierto– de la sociedad más exigente y quisquillosa del país. Hay que ser leal a Puebla empezando por manifestar respeto y lealtad a quienes son responsables de su desarrollo porque forman parte del pueblo, el segmento social mayoritario que sufrió la deslealtad del gobernante y que por ello optó por una nueva opción política.

De acuerdo con esta óptica, si usted quiere chabacana porque procede de un periodista provinciano, hemos empezado mal. Esto debido a que seremos gobernados por un grupo de “iluminados” cuyo desarraigo produjo ya las primeras desportilladas a la lealtad que exige nuestra historia de sacrificios, batallas, luchas y guerras por lograr la justicia social o el bien común sin la injerencia externa o “científica”. No se trata de xenofobia. No. Se trata de exigir lealtad para los poblanos que con un gran esfuerzo académico y laboral han logrado niveles profesionales que los iguala con o incluso supera al “talento” que acaba de arribar a la entidad para enfrentar retos ajenos a sus intereses y pretensiones profesionales o familiares. Me refiero a la lealtad a quienes se instruyeron para servir a la comunidad que los vio crecer e incluso los preparó. A la lealtad para sus universidades. A la lealtad como principio.

acmanjarrez@hotmail.com

Staff Puebla On Line 2009
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