México sin soberanía
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Como se ha venido haciendo costumbre, los acuerdos, convenios y estrategias que emplea el presidente Calderón para conducir la política de este país salen a la luz pública. Sólo que ahora estos acuerdos cupulares rebasaron las fronteras y tuvieron que ser medios internacionales los que pusieran al descubierto la “sui géneris colaboración” de fuerzas extrajeras para ayudar a combatir a la delincuencia organizada en México.
Fue el diario estadounidense “The New York Times”, el que reveló la participación de 24 agentes, de la DEA, CIA y del Pentágono, los cuales se han integrado a una base militar al norte de nuestro país, convirtiendola en el “Guantanamo mexicano”.
La incursión de estadounidenses es una nueva forma de intervencionismo que vulnera la soberanía del país, al participar activamente en cuestiones de seguridad nacional, que son competencia exclusiva del poder ejecutivo, sin embargo, el gobierno federal seguramente encontrará las lagunas necesarias en nuestras leyes para justificar esta “colaboración” como parte de la estrategia de combate frontal al narcotráfico.
Las contradicciones en la explicación de ambos gobiernos no se han hecho esperar: por un lado rechazan la intromisión de sus agentes, por otro que sólo es un intercambio de innformación, de capacitación y asesoría. Mientras que el rotativo estadounidense señala que “Después de meses de negociaciones, Estados Unidos instaló un puesto de inteligencia en una base militar en el norte del país (México), colocando a Washington más allá de su papel tradicional de compartir información, para estar más directamente involucrado en la recolección de la misma.”
En cuanto a los diferentes actores políticos, hubo quienes aplaudieron la decisión, hasta quienes se rasgaron las vestiduras y no es para menos. Sin embargo, una petición es unánime, se exige al poder ejecutivo una justificación completa de estas acciónes de inteligencia militar.
No cabe duda que el gobierno calderonista en su afán de poder legitimar una guerra que tenía perdida antes de empezar, ha cedido en aras de una “buena vecindad” una parte de la soberanía del país al permitir que extranjeros, participen en temas tan delicados como lo es el de la seguridad nacional.
Experiencias anteriores hablan por sí solas, baste recordar el operativo “Rápido y Furioso” el cual permitió la libre entrada de miles de armas de alto calibre a nuestro país, mismas que paradojicamente acabaron en poder de narcotraficantes.
¿Es esto el principio del fin? ¿En donde las decisiones del país ya no son tomadas por mexicanos y la decisiones de la política interior de México se dicten desde Washington?
Esperamos que la explicación sea lo más detallada y no sólo como la ofreció Alejandro Poiré, Secretario Técnico del Consejo Nacional de Seguridad Pública, quien se limitó a afirmar que efectivamente agentes norteamericanos colaboran en cuestiones de capacitación, sin ahondar más en la información y dejando dudas sobre la intromisión de agentes extranjeros en nuestro país.