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Moreno Valle quiere a una mujer en la dirigencia del PRD

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 27 de junio de 2011

Tentativamente el próximo 11 de julio sesionará el Consejo Estatal del PRD para emitir la convocatoria para elegir a finales de ese mes a la nueva dirigencia. De aquí a esa fecha, se desarrollarán dos negociaciones paralelas para determinar un solo resultado: que el nuevo presidente de este instituto político pertenezca a la corriente Nueva Izquierda (NI), que resulte afín al gobierno del estado y que sea un dique al proyecto político de Andrés Manuel López Obrador.

Frente a las anteriores características, se debe sumar una más, que por segunda vez el presidente del Partido de la Revolución Democrática podría ser una mujer, toda vez que hay tres féminas buscando ser postuladas a ese cargo. 

Tales condiciones son resultado de que el gobernador del estado Rafael Moreno Valle Rosas para sostener la alianza electoral que tiene con el Partido de la Revolución Democrática, habría condicionado que solamente se mantendrá si Nueva Izquierda sigue controlando la presidencia y si el PRD se aleja del proyecto político de Andrés Manuel López Obrador y del Movimiento de Reconstrucción Nacional, mejor conocido como Morena.

Dicho de otra manera, que el Partido de la Revolución Democrática siga siendo dócil con la administración estatal.

Esas dos negociaciones que buscan en los próximos 15 días definir a la nueva dirigencia del PRD son las siguientes:

Por un lado, el coordinador nacional de Nueva Izquierda, Luis Miguel Barbosa Huerta, habría iniciado platicas con la secretaria general del Partido de la Revolución Democrática, Dolores Padierna, quien además es líder de la corriente Izquierda Democrática Nacional (IDN) y que tiene como su referente en Puebla a Jorge Méndez Spínola, para que IDN se quede con la secretaría general de la dirección perredista de Puebla a cambio de permitir que la presidencia sea para NI.

De esa manera se evitaría que IDN de nueva cuenta genere un conflicto en la disputa por la presidencia del PRD, tal como sucedió hace cuatro años y generó que el actual presidente del partido, Miguel Ángel de la Rosa, tardara casi 12 meses en tomar protesta del cargo por los litigios, dentro y fuera, que emprendió Izquierda Democrática Nacional para evitar su reconocimiento como dirigente.

Dicha concertación parte de la idea de que Izquierda Democrática Nacional  es una corriente que en los últimos años ha perdido fuerza y presencia al interior del PRD, pero a pesar de su menguada capacidad, todavía puede generar conflictos en la elección interna del partido y además, es una expresión que se ubica cercana a Andrés Manuel López Obrador, por lo que es muy conveniente llegar a un acuerdo.

La segunda negociación es la más compleja, y es la que se ha emprendido hacia el interior del Nueva Izquierda para elegir al candidato a la presidencia.

Nueva Izquierda quedó fracturada en dos bloques: el del diputado local Eric Cotoñeto, quien controla a unos 60 de los 130 integrantes del Consejo Estatal y el del actual presidente del partido, Miguel Ángel de la Rosa, quien tiene de su lado a unos 20 consejeros.

Entre ambos, las diferencias surgieron fundamentalmente por el manejo de las finanzas internas del partido y todas las diferencias se han hecho irreconciliables.

Incluso en el último proceso electoral surgió la acusación entre ambos bloques de que se habrían falsificado las firmas en unos cheques, para sacar dinero de las cuentas del partido, pero al final por intervención de los líderes de Nueva Izquierda se zanjó el conflicto y se evitó que saliera de las instancias internas del mismo.

El grupo de Eric Cotoñeto hace unas semanas había intentado impulsar a los ex ediles perredistas de San Nicolás de los Ranchos, Piaxtla y Zautla para que algunos de ellos fuera el candidato  a la presidencia de NI. Sin embargo, los tres tienen el problema de que no tienen aprobadas todas sus cuentas públicas.

Se dice que pese a que Cotoñete ha buscado negociar en el Congreso local que se apresure la aprobación de las cuentas de los tres ex alcaldes, al final se ha considerado que es un problema que, por ahora, los coloca en una situación inviable para que alguno de ellos aspire a dirigir el PRD.

Por esa razón el legislador ha optado por impulsar a dos aspirantes: A Elba Cerezo, quien dirige un grupo pequeño, pero importante, de consejeros estatales del PRD, y a Socorro Quezada, quien es su asesora en el Congreso local y tiene el antecedente de que ya fue parte de la dirección del partido, pero salió de la misma cuando fue removido de la presidencia perredista Sixto González, a quien se le acusó de malversar las prerrogativas que el Instituto Estatal Electoral le dio al sol azteca.

En tanto, Miguel Ángel de la Rosa estaría buscando impulsar a Gabriela Viveros, quien es militante del PRD en Puebla y no tiene mucha experiencia, pero representaría una figura fresca al interior del partido.

Quien tomará la última palabra será Luis Miguel Barbosa Huerta.

En ese tenor, se dice que Luis Miguel Barbosa no ha visto con bueno ojos las propuestas de Eric Cotoñete debido a que no confía ni en Elba Cerezo ni en Socorro Quezada. El problema, es que el legislador es quien tiene el control de la mayoría de las grupos de Nueva Izquierda.

Mientras que del lado de Miguel Ángel de la Rosa no ve con malos ojos la propuesta de Gabriela Viveros. Sin embargo, la dificultad es que el actual presidente del Partido de la Revolución Democrática ha perdido fuerza y no hay garantía de que se acepte su propuesta por el bloque de Eric Cotoñeto.

En medio de esta disputa, Barbosa estaría proponiendo a un tercero en discordia, que es Ambrosio Linares, un perredista de Tehuacán, que no es ni del grupo de Cotoñeto ni De la Rosa.

Y que sería alguien que estaría sometido únicamente a los lineamientos de Barbosa.

Se espera que a más tardar el próximo fin de semana, por lo menos esté arreglada la negociación hacia el interior de NI.

 

Staff Puebla On Line 2009
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