Nueve puntos sobre la sucesión mexiquense
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1. La prensa ha sobrevalorado la capacidad política de Peña Nieto. Es de risa las alabanzas que ha recibido en las últimas horas el Gobernador del Estado de México. El haber elegido a un personaje fuera del grupo Atlacomulco le ha valido la “veneración” por parte de los medios de comunicación. Pocos han sido los que han señalado la única realidad: fue un dedazo, independientemente del personaje.
2. Peña Nieto representa el PRI de siempre. Es vergonzoso que se diga que es un ejercicio político impecable el haber elegido a Eruviel como candidato. Son las prácticas del priísmo de siempre. Eso echa por la borda el discurso priísta de que este es un nuevo PRI.
3. Nadie se ha preguntado qué ofreció Peña Nieto al grupo Atlacomulco (el de Del Mazo) para dejar pasar a Eruviel. La clave está en el 2012. Seguramente el grupo Atlacomulco habrá negociado que, si Peña Nieto llega a la Presidencia de la República, la Secretaría de Gobernación, Relaciones Exteriores o Desarrollo Social le corresponderá a ese grupo.
4. El PAN es un partido muerto en el Estado de México y eso debería preocuparle a sus dirigentes y al Presidente Calderón. Dos botones de muestra: la bajísima participación en la consulta sobre la alianza con el PRD y la ausencia de cartas fuertes para contender por la gubernatura del Estado más importante del país.
5. El PRD tiene candidato, pero no lo quiere. Es el problema contrario al PAN. La única posibilidad de que la izquierda gane el Estado de México es a través de Alejandro Encinas. Pero el partido no le quiere si no es una alianza con el PAN y él no quiere participar en esa alianza. Es una paradoja: tienen candidato para contender pero se empeñan en cerrarle el paso. Quieren compartir con el PAN un pastel que podrían comerse solos.
6. La miopía democrática de las dirigencia s nacionales del PRD y del PAN es evidente. Tienen una mentalidad política y electoral con 20 años de retaso. Antes, la idea “echar al PRI” de Los Pinos podía unificar a los partidos de oposición. Hoy en día tenemos que reconocer que eso no fue, ni será suficiente.
En el 2000 el PRI dejó el Ejecutivo Federal y eso no cambió la calidad de vida de los mexicanos. No importa sólo que el PRI deje el Ejecutivo del Estado de México, sino saber quién quiere ocuparlo y cómo quiere cambiar la política que impregna la vida política mexiquense. Zambrano y Madero piensan como en los años ochenta y la realidad nos demuestra que no basta que el PRI deje de ser gobierno para tener una democracia.
7. La consulta sobre la alianza entre el PRD y el PAN fue un ejercicio democrático fútil. La razón es que una consulta es siempre importante, pero no siempre trascendente. A nadie interesaba saber si se el pueblo mexiquense quería una alianza, porque eso no es necesario en el Estado de México. Lo que se necesita saber es el proyecto que la oposición ofrece y eso no se discutía en la consulta del domingo pasado. Por ello, a pesar de aplaudirse la posición de los partidos para abrir a la ciudadanía sus decisiones, se reprocha la vaguedad de la consulta, porque un sí o un no a la alianza no es una respuesta necesaria. Un proyecto es lo que se espera.
8. El PRI se fortalece. Una oposición sin un candidato común fuerte (que es lo que se vislumbra), es decir, tal y como están las cosas, sin Encinas al frente de una alianza, será difícil que alcance un resultado favorable. Lo que sí puede lograr es una recomposición del espectro político mexiquense, porque el PRI y el PRD pueden dejar al PAN con un porcentaje del 15% ó 20% de apoyo político en el Estado de México. Eso es importante de cara a los próximos seis años y de cara al 2012. AMLO lo sabe bien y sabe que, aun perdiendo Encinas, su movimiento se fortalecerá.
9. La elección mexiquense no será determinante para el 2012. No lo fue hace seis años, cuando Montiel impuso a Peña Nieto. No lo será ahora, porque los candidatos serán distintos en la elección federal y esa elección tendrá claves distintas.