Ocho, el gobernador casi perfecto
joomla.2009
Rafael Moreno Valle Rosas está en los cuernos de la luna. Llegó al punto máximo que anhela cualquier gobernante con ambiciones de trascendencia política. Pudo lograr ese vertiginoso ascenso por dos razones incontrovertibles: el desprestigio de Mario Marín, y la intensa promoción mediática de su persona.
En los 130 días que Rafael lleva al frente del poder Ejecutivo lo hemos visto hasta en la sopa. Es obvio que se trató de una estrategia, justificable si partimos de que era necesario propiciar su buena fama pública personal, precisamente para dar popularidad a su gobierno. En fin, digamos que estuvo bien. Sin embargo, hay que destacar que está metido en el gran problema que forma el tiempo, la suerte y las capacidades de su equipo de trabajo. Esto porque a dos mil sesenta días para que concluya su mandato, Moreno Valle ha llegado ya al punto más alto de la curva de la notoriedad, ubicación que en automático lo pone a la orilla del abismo. Y es esa, sin duda, una ubicación donde se encuentra acompañado por colaboradores que no están a la altura de las circunstancias, ya sea por su modesta imagen o bien por sus bajos perfiles sociales producto del desarraigo.
Para poder hablar con los pelos de la burra en la mano, el grupo al cual pertenezco (Réplica) encargó una encuesta profesional que, como se sugiere en las primeras líneas, resultó muy parecida a los sondeos ya publicados: buena calificación personal (promedio de 7.43 sobre 10), y un alto porcentaje de los 2,275 encuestados (80%) piensa que el cambio de gobierno fue para mejorar. E igual que algunas muestras ya publicadas, la nuestra destaca que los colaboradores del gobernador son, por decirlo así, unos ilustres desconocidos.
Y es en este último punto donde, valga la expresión coloquial, la puerca podría torcer el rabo y empujar al mandatario hacia lo que parece un tobogán muy largo, casi de caída libre. Para muestra basta el siguiente botón:
El más mencionado de los secretarios del gobierno morenovallista, fue Jorge Aguilar Chedraui: 25 encuestados dijeron saber de su existencia, o sea el 1.10%. Lo mismo ocurrió con la Secretaría de la cual es titular, dependencia que tuvo menciones que la ubican en primer lugar de conocimiento con el 7.5%. El resto del gabinete está peor con la salvedad de Amy Louise Camacho¬, quien es más conocida por su trayectoria personal que por las funciones que tiene a cargo en la Secretaría de Sustentabilidad Ambiental y Ordenamiento Territorial.
Lo de Aguilar Chedraui enciende una de las luces rojas del morenovallismo: si el secretario cometiera un error, digamos que profesional, en la Secretaría que por tradición, necesidad y conveniencia política había sido manejada por galenos, el daño al titular del poder Ejecutivo sería terrible y de impactos mediáticos con resonancia en la comunidad médica nacional. Operaría como un empujón hacia el tobogán enunciado.
En los últimos lugares de conocimiento (empate técnico) figuran: Cabalán Macari Álvaro, Gustavo Ernesto Casillas Rocha, Pedro Adalberto González Hernández y Patricia Leal Islas. Norberto Tapia fue el peor calificado.
Debo insistir en que los resultados de esta encuesta se obtuvieron de 2275 personas entrevistadas, vía telefónica. Y aclarar que se hizo en los municipios de Tehuacán, Tepeaca, Tecamachalco, Puebla, Cholula, Acatzingo, Cuautlancingo y Tecali. Ya sabe usted: se capturaron y clasificaron las respuestas de las persona encuestadas en una hoja electrónica que respetó todos los criterios. Dichos registros fueron distribuidos de forma aleatoria entre los encuestadores que laboraron del 12 al 31 de mayo del 2010.
Claro que la metodología de la encuesta es fundamental y por eso se cumplió con este requisito ético-profesional. Empero, lo más importante es que los gobernantes entiendan las llamémosle entrelíneas de las encuestas. Que no se conformen con las calificaciones que les beneficien, sino que vayan más allá y utilicen este producto de la ciencia demoscópica para prevenir aquello que podría afectar su imagen y por ende la gobernabilidad.
En el caso de Moreno Valle, salta a la vista que éste necesita placear a sus colaboradores para darlos a conocer y de paso entiendan las razones sociales de su trabajo. Lograría que, además de aplicarse en las funciones asignadas, lo ayuden quitándose ellos mismos los adjetivos de lastre político o de bomba de tiempo, calificaciones auspiciadas por su desarraigo y/o las componendas entre los grupos de poder. Ya son 130 días y la sociedad aún no los ha escuchado decir esta boca es la mía. Bueno, hay excepciones retóricas, algunas de ellas entreveradas con tonterías y tecnicismos.
¡Aguas gobernador! Si no se pone chango, un santiamén podría usted perder el ocho… y lo demás.
acmanjarrez@hotmail.com
Twitter: @replicaalex