Pablo Rodríguez, vetado por RMV y Eduardo Rivera para la alcaldía
joomla.2009
Una de las poquísimas cosas en las que hasta el momento están de acuerdo el gobernador Moreno Valle y el presidente municipal de Puebla, Eduardo Rivera Pérez, es en que ambos harán todo lo posible por evitar que Pablo Rodríguez Regordosa se convierta en el próximo edil de la capital.
La sucesión en el gobierno de la ciudad parece muy lejana en términos de fecha-calendario, pero no lo es bajo la lógica de los tiempos políticos que se viven en Puebla.
Por eso, Moreno Valle y Rivera, cada uno desde su propia trinchera, se ha dado a la tarea de dinamitar el proyecto político del hijo preferido de “el yunque” poblano por considerarlo ajeno a sus intereses particulares.
El actual alcalde, ejemplo de institucionalidad a toda prueba, seguramente aceptará sin chistar la línea que en su momento le dé “la Organización”, pero sabe que una potencial candidatura panista de Pablito significaría tener un competidor sólido para pelear por la gubernatura de Puebla en el 2016.
Aunque parezca de risa, Rivera Pérez quiere ser gobernador del estado y ve en Rodríguez Regordosa un obstáculo insalvable.
En este contexto se entiende ahora la salida de Ignacio Acevedo Ponce de León de la Secretaría de Obra Pública Municipal.
El ahora ex funcionario, incondicional a los altos jerarcas de la ultraderecha, se había insertado en el gobierno municipal para favorecer con contratos de obra pública a las constructoras yunquistas y desde ahí, empezar a hacerse de los recursos necesarios para financiar la campaña de Pablo a la presidencia municipal.
Acevedo, burdo por naturaleza, no supo operar con discreción lo anterior y se quedó sin chamba.
Felipe Velásquez será ahora quien se encargue de operar la dependencia pero a favor de los intereses políticos de Rivera.
Y es que Lalo, claro está, tendrá que plantearse desde ahora una estrategia que le permita mantenerse vigente en la política poblana hasta los tiempos de la sucesión en Casa Puebla y contar con los recursos suficientes para darle forma a una estructura particular, paralela a la del partido, que le permita contender por la candidatura panista cuando llegue su momento.
En esta lógica se explica también la intención de Rivera de controlar, desde Gobernación Municipal, los giros comerciales de la capital; decisión que, por sus implicaciones políticas, fue impedida desde cabildo por la propia bancada de Acción Nacional.
De haberlo logrado, el actual alcalde hubiera contado con una fuente inagotable de recursos frescos, que al obtenerse en efectivo producto de la extorsión a dueños de antros y bares que operan violando la ley, son imposibles de fiscalizar, tanto por los órganos de control interno de la comuna, como por las instancias legislativas encargadas de tal función.
Tendrá casi tres años para analizar otras opciones para hacerse del dinero suficiente para ser competitivo en la política local si es real su pretensión de gobernar el estado.
Sin embargo, todo esto va a tensar las relaciones entre personajes de lo más extremo de la derecha poblana.
La intención de imponer a Pablito es real y hay quienes aseguran que el apoyo a su proyecto político estuvo incluido como parte de los acuerdos a los que llegaron con el hoy gobernador Moreno Valle para apoyar su candidatura.
¿Será?
Todo parece indicar que los morenovallistas tienen una visión muy distinta del futuro político de la ciudad y el estado.
Mañana le cuento.