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Pedro Ángel Palou gana la prestigiada Beca Guggenheim

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 10 de junio de 2011

A partir de julio próximo, el escritor poblano Pedro Ángel Palou García será becario de la prestigiadísima Fundación Guggenheim, con sede en Nueva York, de la que han sido usufructuarios algunos de los narradores y poetas más importantes de América y Europa.

Durante un año Palou será beneficiario de la beca, misma que le fue otorgada por el proyecto de una novela sobre la violencia en México, cuyo nombre tentativo es Muertos que No Hacen Ruido.

La noticia fue dada en exclusiva para Sexenio Puebla por el escritor que actualmente reside en New Hampshire.

Autor de una veintena de libros, ganador del Premio Villaurrutia y otras distinciones, Pedro Ángel fue secretario de Cultura en el sexenio de Melquíades Morales y rector de la Universidad de las Américas campus Puebla.

Actualmente, el escritor es profesor residente en una prestigiada universidad estadunidense en la zona de Boston.

La Beca Guggenheim, creada en 1925, es un subsidio otorgado por la John Simon Guggenheim Memorial Foundation a profesionales avanzados en todos los campos del saber (ciencias naturales, ciencias sociales, humanidades y artes).

Antes de viajar a la universidad de Darmouth, en junio pasado, Pedro Ángel estuvo en el programa radiofónico Operación Periodista. Eran los días previos a la elección por Casa Puebla y un día antes se había celebrado el debate entre Rafael Moreno Valle y Javier López Zavala. A pregunta expresa de quien esto escribe sobre por quién votaría, respondió con una respuesta tajante y descalificó brutalmente al candidato del PRI. Desde entonces se ha mantenido en New Hampshire y no ha regresado a Puebla.

Ayer, luego de que nos comentó que había ganado la distinción, ofreció una entrevista exclusiva para Sexenio. Disfrútela el lector.
 
 
-¿En qué consiste el proyecto de tu novela, Pedro?
 
-Querido Mario, se trata de un anhelado proyecto que empezó hace años cuando hice una visita al penal El Pueblito, en La Mesa (Baja California), y luego al actual penal de El Hongo. Trata de la vida imposible de tres personajes, El Mudito, El Chango y El Caimán. Son tres niños que nacen en un penal (El Pueblito) y mueren menos de veinte años después en otro penal, ya convertidos en banda, la banda de los Aztecas, pero en Ciudad Juárez. Se trata de una especie de picaresca al revés, donde además no existe posibilidad de redención social.
 
-¿Es un thriller?
-Tiene la estructura doble, de una novela de suspenso, cierto, pero también de novela de iniciación o de aprendizaje, sólo que las pruebas van debilitando al héroe, lejos de permitirle triunfar.
 
-¿Aparecen personajes reales como Calderón o García Luna?
-Sí, aparecen también periodistas de la zona, narcos, pero sobre todo se centra en esos tres personajes que nacen diezmados por la vida y mueren trágicamente en una riña, un motín. Es un homenaje, también, como puedes ver a José Revueltas, al de Los muros de Agua, pero sobre todo al Revueltas de esa gran novela corta, El Apando.
 
-¿La prensa mexicana es uno de los actores de tu novela?
-La prensa comprometida del norte del país, algunos de los periodistas que han sido silenciados, precisamente, en el ejercicio de su labor, una muy simple: contar la verdadera historia (allí toda la ética y la estética del verdadero periodismo).
 
-¿Ya empezaste a escribirla?
-He investigado mucho y tengo varios capítulos iniciados. Sólo uno terminado en una muy preliminar primera versión.
 
-¿Cuál es tu postura acerca de la guerra contra los narcos?
-He dado clases y he escrito sobre el particular. La Guerra ha fracasado, por completo. Calderón debe repensar la estrategia, no claudicar. El problema es que cuando un problema complejo como el narcotráfico se trata sólo desde una perspectiva, en este caso la del crimen organizado, se olvida que es esencialmente una economía (con la oferta, la distribución y la demanda que se tienen que atacar al mismo tiempo) y un grave problema de salud pública. Educación y trabajo, prometió Calderón en su campaña. Curioso, porque son los mejores antídotos contra la droga y sus secuelas.
 
-¿Qué opinas del movimiento encabezado por el poeta Javier Sicilia?
-Es un movimiento sincero, que nace de la indignación y el dolor. Puede ser mal usado por otros. Y no debe implicar un cese al fuego unilateral por parte del gobierno. Al contrario. Lo que dice Sicilia es que los muertos de la Guerra, los de los dos bandos, también son nuestros muertos. Eso es una guerra civil, aunque no guste que se diga. Yo digo que las guerras internas son siempre inciviles.
 
-¿Cómo se ve México desde New Hampshire?
-Con tristeza, con poca esperanza, con una lucha denodada por el poder que está llena de bajas patadas, de guerra sucia. No existen propuestas de nación y sobre todo no hay un contrato social que implique unos mínimos comunes múltiplos sobre los que construir un país.
 
-La beca que ganaste la han obtenido escritores brillantes de todo el mundo. ¿Te impactó haberla ganado y de qué manera?
-Sí, es un gran estímulo. Todos los escritores que admiraba de joven tenían en algún momento de su currículum escrita esa frase: fue becario de la Fundación Guggenheim. Es curioso, pero todos los premios Pulitzer, los National Book Award y el 90%  de los premios Nobel norteamericanos han ganado antes la Guggenheim. Así que es también un compromiso.
 
-¿Cuántas horas al día estás escribiendo?
-Siempre escribía de noche, robándole horas al sueño. Ahora tengo tiempo para escribir de día (y sigo haciéndolo de noche), por lo que al menos escribo seis horas al día.
 
-¿Tienes otras obras en preparación?
-Va a salir en unos días una edición privada de mi novela sobre Palafox, Varón de deseos, que edita la Fundación Jenkins como parte de su festejo por la beatificación. Saldrá una edición comercial del libro editado por Planeta. Pero lo que aparecerá a principios del próximo año es mi proyecto más ambicioso, una novela sobre el cristianismo primitivo en los primeros cuatro años del siglo I centrada en la figura de San Pablo. Tiene seiscientas páginas y ha sido un largo esfuerzo de seis años, con horas y horas de archivo y de lectura en las tres tradiciones monoteístas de Occidente.
 
-¿Cómo es un día en tu vida actualmente?
-La mayoría del tiempo escribo, leo, camino. Doy clases tres días a la semana, lo que implica preparar y calificar, salgo mucho alrededor de esta zona idílica en la que vivió Robert Frost.
 
-¿Regresarás pronto a Puebla?
-No está en mis planes.
 
 ¿Cómo se ve Puebla desde New Hampshire?
-Intentando levantarse poco a poco. Pero es un dinosaurio herido.
 
-¿Qué impresión tienes del gobierno de Moreno Valle?
-Creo que ha entrado a tambor batiente, con muchos anhelos, muchas promesas y con un bono democrático importantísimo. Debe continuar por ese rumbo pero con mucho más diálogo ciudadano, con apertura, con debate público. Lo que está en juego en Puebla es un modelo –o debería serlo- de cogobierno, para eso se hacen las alianzas, no sólo para ganar las elecciones. Lo que está en juego en Puebla es si se puede gobernar no para las élites –siempre ha sido lo mismo-, sino para los ciudadanos. Faltan muchos años. A la mujer de Chiang Kai-shek le preguntó De Gaulle qué opinaba de la Revolución Francesa y dijo, sabia: “Es demasiado pronto para saber sus resultados”. Los chinos son más sabios que nosotros.

 

Staff Puebla On Line 2009
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