Peña Nieto y su oso en la Feria Internacional del Libro
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El priísta quedó en evidencia tras no poder recordar los títulos de tres libros que haya leído
La Jornada en su edición digital informa que el festejo del PRI en la Feria Internacional del Libro por la asistencia de su virtual candidato presidencial Enrique Peña Nieto se aguó cuando en la rueda de prensa posterior a su “conferencia magistral” en salón de acceso restringido y cerrado, el aspirante mostró que el “país de lectores” que anunciaba como objetivo unos minutos antes, tendría que incluirlo a él mismo.
Acompañado del diputado federal Trinidad Padilla López, en la rueda de prensa Peña Nieto fue cuestionado acerca de los tres libros que marcaron su vida personal y política, lo que comenzó a introducirlo en un terreno pantanoso, en el cual, conforme contestaba, se hundía más.
“He leído varias desde novelas que me gustaron. Este… en lo particular, y difícilmente me acuerdo ya hasta del título de los libros… la Biblia es uno, la Biblia en algún momento de mi vida y algunos pasajes bíblicos. No me leí toda la Biblia pero sí leí algunas partes de la Biblia. Sin duda en una etapa de mi vida fue importante, sobre todo en la etapa de la adolescencia”, comenzó.
Visiblemente apurado, continuó: “leía algo que seguramente mi vocación por la política alentaba este espíritu, fueron los libros, varios, algunos… La silla del águila, de (Enrique) Krauze (en realidad es una novela de Carlos Fuentes), que… luego otro libro de él mismo que, quiero recordar el nombre, sobre caudillos, no recuerdo el título exacto, estamos hablando de la descripción que él hace de México y cómo transitamos del México de los caudillos al México institucional y… creo que además, eh, con gran sustento histórico, fue un libro que me gustó”.
Las risas comenzaron a escucharse entre los reporteros y Peña Nieto intentó reponer la figura: “leí incluso el otro, la antítesis de ese libro, las mentiras sobre… era… quisiera recordar el nombre del título del libro… era de Krauze, La silla del águila. Aquí hay unos que leen más, tú debes acordarte más cuál es el… hay uno que después salió que eran las mentiras sobre el libro de este libro”.
Una reportera dijo en voz alta: “¿Pinocho?”, lo que de plano hizo que Peña Nieto se pusiera colorado. En primera fila, su esposa Angélica Rivera sufría más que su pareja, volteaba a izquierda y derecha. Al fondo otro diputado federal, Arturo Zamora Jiménez, se revolvía de un lado a otro muy serio, mientras al lado del ex gobernador mexiquense Padilla López mantenía una cara estoica.
“Hay otra novela que me gustó mucho que tiene que ver con temas del poder, es una novela sobre la hija pródiga, de Jeffrey Archer, recuerdo ahí una… son tres libros que en aquel entonces, Caín y Abel, La hija pródiga… Este, ¿cómo se llamaba el otro libro, era una trilogía?… realmente no podría señalar un libro que haya marcado de manera específica mi vocación, sin duda lo que tiene que ver con la novela política, la novela histórica, son de mi particular agrado”, continuó.
En un intento final, Peña Nieto concluyó el tema: “uno último que estoy leyendo es una buena novela sobre la inoportuna muerte del presidente que no he terminado de leer, pero ¿sí se llama así, no?, ¿la inoportuna muerte del presidente, no? Sí, sí, cómo no, ahí lo traigo. Alguien recuérdeme quién es el autor, porque debiera señalarlo. ¿Cómo, Tomás? ¿Tomasini? Si, (Alfredo Acle) Tomasini. Este… pues es más o menos, digo, la verdad es que cuando leo los libros me pasa que luego no registro del todo el título, nada más te metes a la lectura, pero más o menos da la idea de algunos libros que he leído”.
La pifia fue difundida ampliamente en las redes sociales con toda clase de calificativos. Por la misma vía el mexiquense reconoció y corrigió su error.