Pobre Puebla cada día más cara
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No es de llamar la atención que los precios de los productos de la canasta básica y alimentos en general, así como los medicamentos y servicios de salud, la educación para niños y jóvenes, el transporte público, al igual que el petróleo y otros energéticos suben día a día sin tener un límite y afectando irremediablemente los bolsillos de los ciudadanos.
Desafortunadamente, los hogares mexicanos enfrentan –como algo normal, parte de su idiosincrasia- el aumento desmedido en los precios de las mercancías y los servicios, y están preparados para hacer rendir su presupuesto diario a la hora de adquirir únicamente lo necesario.
Millones de amas de casa sacrifican la alimentación de sus hijos, sustituyendo la carne, leche y huevos por sopas instantáneas, carnes procesadas o congeladas y fórmulas lácteas por su menor costo.
En este sentido, el reporte sobre el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) que dio a conocer el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), indica que la canasta básica de consumo presentó una variación mensual de 0.43 por ciento en septiembre de este año, situando la tasa de crecimiento anual en 3.64 por ciento.
De tal modo que, en lugar de que las familias poblanas tengan acceso a una alimentación balanceada, cada vez se vuelve más complejo llevar a sus mesas lo necesario para que tanto niños y adultos se alimenten de forma nutritiva y sin caer en la obesidad, causada por los productos altos en grasas y carbohidratos o como se les conoce comúnmente, chatarra.
Esto en el caso de niveles socioeconómicos medio y medio bajo, sin embargo, la situación se torna peor en los hogares donde los servicios públicos de alumbrado, pavimentación, drenaje y agua potable aún no llegan, en las comunidades de la sierra y marginadas del estado, en las que la pobreza llega al extremo y algunos días no hay nada que llevarse a la boca.
Por si fuera poco, el INPC registró que en Puebla, la inflación anualizada es de 4.92 por ciento, mientras que a nivel país es de 3.14 por ciento, por lo que la entidad está considerada actualmente, la segunda ciudad más cara del país, después de Jacoma, Michoacán con 6 por ciento en términos anuales.
Así, Puebla en comparación al Distrito Federal es mucho más cara para vivir en un 56 por ciento, pues tan sólo en el mes de septiembre la inflación fue de 0.20 por ciento a causa de los incrementos de precios en rubros como el limón (30.5%), frijol (6.13%), jabón de tocador (4.87%), escuela primaria (4.30%) y secundaria (3.95%).
Y es aquí donde las autoridades de los tres niveles de gobierno tienen la obligación de facilitar los recursos de que se disponen para apoyar al campo, a la industria comercial y constructora, a los prestadores de servicios públicos y dependencias en general encargadas de ejecutar programas sociales de desarrollo, a fin de que no se afecte -en cascada- la calidad de vida de los ciudadanos.
Es hora de ponerle un alto al aumento de los precios y de exigir a las instancias correspondientes dedicar especial atención a los índices de inflación que hoy atan de manos el desarrollo integral, sano y de primera clase que todos los mexicanos merecen.
Los poblanos demandamos a las autoridades estatales, municipales y del rubro económico-financiero realizar los ajustes pertinentes a los presupuestos, procesos, a las leyes en la materia e impulsar la generación de nuevos convenios con los que todos tengamos acceso a una mejor alimentación, educación y servicios de salud.
*Secretario Adjunto a la Presidencia del CDE del PRI Puebla.