Poligrafistas se cotizan y desdeñan sueldos de gobierno
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Mientras el presidente Felipe Calderón recrimina la falta de certificación de policías, los gobernadores dicen que no hay poligrafistas, y los que existen se cotizan muy alto… ¿será el oficio más próspero?, ¿dónde se estudia para detectar a los mentirosos?, ¿cuánto cobran por cada servicio?
Mientras el presidente Felipe Calderón recrimina la falta de certificación de policías, los gobernadores dicen que no hay poligrafistas, y los que existen se cotizan muy alto… ¿será el oficio más próspero?, ¿dónde se estudia para detectar a los mentirosos?, ¿cuánto cobran por cada servicio?
Los estados no pueden certificar sus cuerpos policiacos debido a que los poligrafistas prefieren trabajar en el sector privado, donde los sueldos se triplican, además de las dificultades que enfrentan para ingresar al sistema gubernamental y ser aceptados en las capacitaciones del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).
Sí hay poligrafistas, pero trabajan para empresas privadas como Bimbo, Coca Cola o Maxcom, que compran su polígrafo y lo utilizan en la contratación de personal porque el gobierno no ofrece este servicio, señala Patricia Sánchez Cruz, directora general de Sacen Pericias, empresa privada de seguridad.
Agrega que, mientras una dependencia de gobierno paga alrededor de 16 mil pesos quincenales, de manera independiente un profesional puede cobrar hasta 40 mil pesos por un solo estudio de polígrafo.
En cuanto al trámite para obtener la cédula y el título certificados por el Cisen, explica que el primer paso para un egresado de Criminología y Criminalística o Psicología, es la contratación por los gobiernos estatales, que los envían a especializarse durante 4 meses en el Distrito Federal.
En el Cisen aprenden la operación del polígrafo, que detecta cambios en la respiración, la presión sanguínea y pulso cardíaco, entre otras reacciones fisiológicas provocadas por el temor de ser descubiertos en una mentira.
Aunque el trabajo duro, dice Sánchez Cruz, es aprender a lidiar con los sospechosos, desde interpretar su lenguaje no verbal como el golpeteo de los dedos en alguien impaciente o un tirón de orejas en los inseguros, hasta cómo presionarlos para que digan la verdad.
Una vez capacitados, pueden realizar las llamadas pruebas de control de confianza, que consisten en cuatro exámenes: el socioeconómico, el médico, el psicométrico y el poligráfico. Éste último dividido en una primera entrevista con el sujeto y posteriormente la prueba con el llamado ‘detector de mentiras’.
Actualmente, un polígrafo computarizado permite archivar resultados, reimprimir gráficas e incluso medir el estrés y la probabilidad de mentira, a un costo relativamente bajo, rondando los 60 mil pesos.
Sin embargo, para adquirirlo, las empresas solicitan cédula profesional del comprador, quien debe someterse a su vez a una investigación para comprobar sus antecedentes.
En Puebla, refiere Sánchez Cruz, además de la Secretaría de Seguridad Pública, sólo el Colegio Libre de Estudios Universitarios (CLEU) cuenta con un aparato propio adquirido en 2007, en tanto que la Universidad Mesoamericana (UMA) campus Tehuacán, sólo ofrece currícula relacionada con la poligrafía.
Por otra parte, cabe mencionar que no sólo el Cisen puede capacitar, también lo hacen empresas privadas y la propia Asociación de Poligrafistas de México, que venden los aparatos y ofrecen un curso básico.
El propio presidente de la Asociación, Raúl Olivan, hizo un llamado la semana pasada para que el gobierno federal avale a los más de 300 poligrafistas de despachos privados con reconocimiento de instituciones en Estados Unidos.
Así, en lugar de 400 poligrafistas, la Secretaría de Seguridad Pública contaría con más de 700 expertos para evaluar a los 460 mil funcionarios de todo el país, más aquellos egresados de distintas universidades que también puedan certificarse.