Por negligencia, HGS ya no atiende a enfermos de cáncer
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La Unidad de Radio terapia que depende del Servicio de Oncología del Hospital General del Sur (HGS) ha sido inhabilitada y no seguirá atendiendo a pacientes con cáncer. Y todo debido al burocratismo, soberbia, irresponsabilidad y negligencia con la cual se maneja.
A la mencionada Unidad se le ha retirado la licencia, el permiso o la certificación para atender a pacientes enfermos de cáncer y estos han tenido que ser trasladados a unidades de radio terapia de hospitales particulares con el consecuente gasto para el erario estatal de Puebla.
Resulta que el doctor Alejandro Yunes Ancona, jefe del servicio en el Hospital General del Sur no actuó a tiempo, descuidó el proceso que a su responsabilidad compete y la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias, que depende de la Secretaría de Energía a nivel federal retiró el permiso para que la Unidad de Radio terapia siguiera funcionando.
Y es que las normas de seguridad para unidades de este tipo que utilizan radiación son estrictas y vigiladas de acuerdo a los lineamientos que son establecidos y fiscalizados por la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Para control, cuidado y aplicación estricta de seguridad e higiene en los centros de trabajo y atención a pacientes en donde se produzcan y usen, almacenen o transporten fuentes de radiación ionizantes, el reglamento de la Ley General de Equilibrio Ecológico y la Protección del Ambiente en Materia de Impacto Ambiental es estricto y para su vigilancia y aplicación no existen compadrazgos, influencias, relaciones políticas o reconocimientos a supuestas trayectorias médicas.
O se cumplen las normas o las licencias para su aplicación y uso son retiradas. Gobiernos del cambio, arribos al poder, promesas de campañas, no son válidas.
Y la Unidad de Radio Terapia no cumplió y ha sido sancionada.
Lo peor es que pacientes con padecimientos de cáncer han sido dejados a medio camino debido a que los recursos para su atención y traslado a unidades hospitalarias privadas, se han agotado, la burocracia de salud pública en Puebla está endeudada y los pacientes esperan que la irresponsabilidad de funcionarios se acabe para continuar con sus tratamientos.
Lo mejor está por venir.