Puebla, paraíso de las universidades patito en el país
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Uno de los mayores retos que la actual administración estatal enfrentará en el terreno educativo es la proliferación de universidades patito, que sexenio con sexenio se han multiplicado.
De qué le sirve a Puebla ser el estado con más instituciones de educación superior en el país —con 246—, si de ésas solo siete u ocho cuentan con acreditaciones nacionales, y sólo dos con acreditaciones internacionales.
De ahí la importancia de la tarea que la Secretaría de Educación Pública del estado se echará a cuestas en los próximos meses para exigir a las instituciones de educación superior de la entidad mínimos de calidad y una evaluación externa de acreditadoras y certificadoras reconocidas, so pena de perder los reconocimientos de validez oficial de estudios (revoes) con que actualmente cuentan.
En este terreno, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla tiene mucho que aportar con sus escuelas profesionales incorporadas, la mayoría de las cuales son propiedad de funcionarios y exfuncionarios de la institución, que poco o nada han hecho por acreditar los programas de licenciatura y maestría que imparten en sus instalaciones.
Actualmente la BUAP cuenta con 12 escuelas profesionales, en las que se ofrecen 48 programas de licenciatura, ninguno de los cuales cuenta con el aval del Consejo para la Acreditación de la Educación Superior (Copaes) y los Consejos Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES).
Esta situación no puede ni debe continuar, pues si los egresados de esta docena de escuelas incorporadas a la BUAP presumen un título expedido por la máxima casa de estudios, lo más conveniente es que los dueños de estas instituciones también acrediten las licenciaturas que ofertan para no confundir al mercado laboral colgándose de méritos que no les corresponden.
Las escuelas profesionales incorporadas a la BUAP son las siguientes: Centro de Estudios Las Américas; Instituto de Estudios Superiores en Arquitectura y Diseño; Instituto de Estudios Avanzados Siglo XXI; Centro de Estudios Universitarios del Instituto Cristóbal Colón; Colegio Universitario de Puebla; Escuela de Jurisprudencia y Humanidades; Instituto de Ciencias Jurídicas de Puebla; Centro de Investigación y Estudios Universitarios para el Desarrollo; Centro de Investigación y Estudios Superiores de Estomatología y Salud; Instituto Poblano de Estudios Superiores; Colegio Universitario Tolteca de México; y Centro Educativo de la Región de Texmelucan.
Otra cuestión que también contribuiría en buena medida a evitar la proliferación de universidades patito, es la revisión de las últimas instituciones de educación superior que hacia el final del sexenio marinista se autorizaron a funcionarios, periodistas y prestanombres, algunas de manera francamente irregular y al margen de la normatividad vigente.
De acuerdo con un reporte preliminar de la Dirección General de Educación Superior (DGES), entre 2008 y enero de 2011 se aprobaron 39 instituciones de educación superior y se otorgaron 296 nuevos revoes, algunos condicionados a la observancia de una serie de requisitos que no se ve cómo sus beneficiarios puedan cumplir.
Ojalá éstos sean los primeros en revocarse, como una clara y contundente señal de que el combate a las universidades patito va en serio y no se trata de una promesa más de inicio de sexenio, como la que hicieron en su momento Melquiades Morales y Mario Marín.