RMV hace un lado sus fobias y empieza a apoyar a La Franja
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El inicio del nuevo sexenio generó una gran angustia entre los aficionados al futbol —incluido este columnista—, por el conflicto público entre el gobernador del estado y el dueño del equipo de La Franja.
Para nadie en esta ciudad es ajeno el problema entre estos dos personajes, lo que provocó la incertidumbre entre los hinchas poblanos, quienes esperaban el anuncio del cambio de sede del equipo.
Es bien conocida la invitación que el gobernador Javier Duarte de Veracruz le hizo al propietario del Puebla, para llevar a los Camoteros a jugar en el puerto jarocho con el nombre de Tiburones Rojos.
Para fortuna de quienes hemos disfrutado y sufrido al cuadro de La Franja, esa hipótesis no se concretó y todo indica que tendremos futbol para rato.
En esa lógica, debo reconocer que el gobernador Moreno Valle tuvo la sensibilidad para entender que el Puebla es mucho más que un equipo de futbol.
El Puebla es un asunto de interés público, que va más allá de las múltiples diferencias entre el gobernador y el empresario Ricardo Henaine.
Todo indica que el nuevo gobierno tuvo el tino de apartar los conflictos con Henaine, y que decidió darle un tratamiento especial a una institución que, en esencia, nos pertenece a los poblanos.
Una muestra de esa voluntad, es que haya sido el gimnasio Miguel Hidalgo el escenario de la presentación del equipo.
Sin duda, fue una muestra de que a Moreno Valle le queda claro lo que es el Puebla de La Franja, y lo que representa para toda una ciudad.
Todo indica que lo del gimnasio Miguel Hidalgo es solo una de las muchas acciones gubernamentales a favor del once poblano.
Es innegable que el gobernador hizo a un lado sus fobias, para favorecer a los miles de aficionados que suspiran por su equipo.
Hoy cabe a la perfección esta vieja frase: “Algunos creen que el futbol es cuestión de vida o muerte, pero es mucho más que eso”.
Y para fortuna nuestra, el gobernador lo sabe.
LA ALIANZA, TODO UN CULEBRÓN
Al affaire aliancista póngale el nombre de la telenovela que ustedes gusten, todos aplican.
Cuna de Lobos, El Premio Mayor, El Maleficio, Los Ricos también Lloran, Pueblo Chico, Infierno Grande y hasta Amigas y Rivales encajan en la infinidad de capítulos que hoy escenifican los miembros de la alianza Compromiso por Puebla.
El pleito entre Guillermo Aréchiga, José Juan Espinosa y Mario Riestra es de pronóstico reservado.
Los jaloneos del gobernador con el panismo, incluido Juan Carlos Mondragón, también merecen su propio culebrón.
Aunque los enfrentamientos de José Juan Espinosa con Moreno Valle, Héctor Alonso y ahora con el vocero estatal Sergio Ramírez lo convierten en el villano de villanos de esta casa productora.
De verdad que la alianza se convirtió en una cena de negros.
Y promete ponerse peor.
Ya lo verán.