RMV será el gran elector del PRI poblano
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Al margen de los resultados finales que arroje la elección de Michoacán, donde el ejército de operadores de la profesora Elba Esther Gordillo se volcó a favor de la candidata Luisa María Calderón Hinojosa, en una alianza del PAN con el Panal por la gubernatura de ese estado, las negociaciones del PRI con la dueña del SNTE para ir juntos en las federales de 2012 fueron prácticamente cerradas.
Y ese “prácticamente cerradas” implica que la Gordillo le habría dado el “sí” a la declaratoria de “coalición” que hace un par de semanas le lanzaron, por separado, tanto Humberto Moreira Valdés como el mismísimo Enrique Peña Nieto.
Este fin de semana, incluso un día antes de que se llevara a cabo la jornada electoral de Michoacán, militantes “distinguidos” del partido tricolor y del Partido Nueva Alianza en Puebla fueron enterados de los acuerdos “exitosos” que estaban concretando sus líderes nacionales.
Al mismo tiempo que el partido de Elba Esther revisaba con el PAN el armamento que usaría el domingo para batirse “a muerte” con el PRI, su rival por la gubernatura, en las estatales de Michoacán, ese instituto terminaba también de negociar los detalles de la coalición que emprendería con el tricolor para ahora batirse “a muerte” con Acción Nacional, pero en las federales de julio.
No, no hay error.
Así es.
En una con el PAN para combatir al PRI.
Y en otra con el PRI para tundirle al PAN.
Según informes todavía extraoficiales llegados a oídos de priistas y panalistas poblanos, la solicitud de registro de coalición será llevada al Instituto Federal Electoral antes de que venza el plazo establecido en el Cofipe.
Eso quiere decir que antes del viernes 18 estaría formalizándose la alianza de carácter político-electoral entre estos dos partidos.
En caso de confirmarse, como parece que ocurrirá, la suma de Nueva Alianza con el PRI vendrá a darle al traste a la serie de especulaciones y listas de precandidatos que habían estado manejándose en semanas e incluso meses recientes.
Cualquiera dentro del tricolor que creyera que ya tenía la candidatura asegurada en la bolsa, podría irse de espalda en los días por venir.
La combinación de intereses en esa eventual coalición será enorme.
Peña Nieto, con todo y su fortaleza individual, no será el único factor de decisión para elaborar las listas de abanderados en Puebla.
Elba Esther Gordillo también pesará.
Y en ella, el ánimo de Rafael Moreno Valle Rosas.
Las filias y las fobias del gobernador serán determinantes para armar la lista de candidatos a diputados federales y senadores, con todo y sus suplentes, que presentarán el PRI, el Partido Verde y el Panal, coaligados, ante el IFE.
Aquí serán rebasados todos los priistas.
Mario Marín como ex gobernador, Juan Carlos Lastiri como presidente del Comité Directivo Estatal, y Ranulfo Márquez como delegado del CEN, poco podrán hacer frente a la influencia de Moreno Valle.
Los hombres del PRI estatal no reconocerán esto que le platico.
Dirán que habrá sido Moreira (si sobrevive un mes en la dirigencia nacional) quien habrá palomeado a los candidatos.
Verdad a medias.
¿Por qué?
Porque omitirán que a un lado del presidente del CEN, justo detrás de su oído, una voz magisterial le habría susurrado, con firmeza y en tono de mando: “sí… no… no… sí…”, mientras éste iba seleccionando los nombres definitivos.
Moreno Valle será el gran elector dentro del PRI.
Que no quepa duda.
Así que ya lo saben: aquellos aspirantes que hayan efectuado una buena labor de relaciones interpersonales con el mandatario, puede que sean favorecidos; aquellos que no, quienes por el contrario hayan mantenido cualquier clase de confrontación con él, es mejor que se den por descartados.