lunes, 15 junio 2026
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Rodrigo Aguilar quiere limpiar su imagen para ser arzobispo

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 13 de enero de 2011
El obispo de Tehuacán, Rodrigo Aguilar Martínez, ha echado a andar una estrategia para mantener limpia su imagen personal y no ser involucrado como cómplice de los “pecados” que han cometido o podrían cometer en los próximos meses los sacerdotes que están bajo su mandato. Esa actitud obedece a que el prelado está siendo promovido para que en este año pueda ser ascendido de rango y pase a ocupar una arquidiócesis que le dé mayor juego político en la iglesia católica.
Y se dice que su principal promotor y aliado en ese proyecto es el cardenal de Guadalajara, el polémico Juan Sandoval Íñiguez, quien se ha destacado por su homofobia; su confrontación con el jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, y por el manejo político que hizo del asesinato del prelado Juan Jesús Posadas Ocampo.
Sandoval Íñiguez es quien estaría promoviendo ante la alta jerarquía vaticana que Rodrigo Aguilar se haga cargo de una nueva arquidiócesis, la cual se sabe está siendo objeto de estudio en cuanto a su creación y ubicación.
Además, al parecer a Rodrigo Aguilar le urge ocupar otra posición en la jerarquía católica que le permita tener un mayor peso en la toma de decisiones del clero. Pues aunque es presidente de la Comisión de la Familia de la Conferencia del Episcopado Mexicano, se sabe que algunos prelados le dan poca importancia a su responsabilidad y en ocasiones lo ignoran.
Tal es el caso de su antecesor Norberto Rivera Carrera, quien actualmente es cardenal de la ciudad de México, y quien pocas veces convida a Rodrigo Aguilar de las actividades que realiza en el tema relacionado con la familia.
No se sabe cuál es el fondo, pero es claro que la cercanía que el obispo de Tehuacán tiene con Juan Sandoval Iñiguez es proporcional al alejamiento con Norberto Rivera Carrera. Tal vez dicho distanciamiento sea resultado de que Rodrigo Aguilar haya afectado algún interés que el cardenal haya creado cuando fue el titular de la diócesis tehuacanense.
Lo relevante de que se sepa que Rodrigo Aguilar estaría buscando ser arzobispo, es que explica por qué el prelado ha empezado a tomar una serie de providencias y evitar que algún conflicto lo desbanque de su proyecto de promoción.
Y es que el territorio a su cargo lo pone en una situación vulnerable ante los escándalos de pedofilia y de un asesinato en que se han visto involucrados miembros de la iglesia católica; además de la posición crítica que algunos clérigos tienen contra el conservadurismo de los jerarcas de ese culto religioso y la persecución que sostienen contra los partidarios de la Teología de la Liberación, mejor conocida como la opción por los pobres.
A eso obedece que en los primeros días de este año, el prelado haya tomado tres acciones:
1. Obligar a los sacerdotes de la diócesis a suscribir una carta en la cual deslindan al obispo de cualquier conflicto en que se vean involucrados, ya sea en sus actividades privadas o pastorales.
2. El obispo ya le dio la espalda al sacerdote Raymundo Hernández Gálvez, quien aparece involucrado en la investigación por el homicidio –ocurrido en la segunda semana de diciembre de 2010– del joven Daniel López Chávez, quien fue encontrado ahorcado en la vía pública y con una carta con la cual pretendía extorsionar al clérigo para no revelar que ambos sostenían relaciones sexuales.
Aunque en este espacio se ha narrado la actitud de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de Puebla para proteger al sacerdote y evitar que sea señalado penalmente como probable responsable del homicidio, luego de que se fue de Tehuacán una vez que ocurrió el asesinato y desde entonces permanece en Oaxaca, la actitud del obispo ha sido la de dejar de ocuparse del asunto de este clérigo y dejarlo que se defienda con sus propios medios.
3. Rodrigo Aguilar promovió un juicio de amparo para no tener que declarar ante una corte de Estados Unidos por los procesos que se siguen por abusos sexuales cometidos contra menores de edad por el sacerdote Nicolás Aguilar, quien ha sido parte de la diócesis de Tehuacán desde la época en que Norberto Rivera Carrera era obispo de esa demarcación.
Por un lado es entendible la actitud de Rodrigo Aguilar, ya que sería injusto que pague el costo de las acciones de sacerdotes que violan las leyes civiles y religiosas.
Pero también al mismo tiempo su actitud ha empezado a generar un grave desconcierto entre algunos sacerdotes de la diócesis, que lo perciben como alguien que trabaja a favor de sus intereses personales y no se preocupa por la salud de la institución religiosa que encabeza. Dicho de otra manera, le da la espalda “a su rebaño”.
Sobre todo porque resulta contradictorio que por un lado el obispo pronuncia palabras en el sentido de que  “quiero ser pastor, padre y amigo de los sacerdotes y de los feligreses”, y por otro, obligó a los clérigos a firmar una carta en donde les está advirtiendo que los dejará abandonados a su suerte si se meten en algún problema.
Esa actitud no es privativa de Rodrigo Aguilar, es parte de los vicios que envuelven a la mayoría de los jerarcas católicos, que se alejan de los votos de humildad y se dedican a cultivar riqueza, poder y tiranía. Por tanto, a nadie debe sorprender lo que pasa en el obispado de Tehuacán.
Para muestra basta un botón: ningún jerarca católico ha salido a dar la cara en contra de los crímenes cometidos por Nicolás Aguilar contra docena de infantes mexicanos y de Estados Unidos.
Ni mucho menos se ha apiadado de las victimas de ese abusador.
Y esa actitud incluye a Rodrigo Aguilar. 
Staff Puebla On Line 2009
Staff Puebla On Line 2009