Saber es cosa de pocos…
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Esta semana cientos, miles de niños y jóvenes regresaron a las aulas escolares para retomar sus estudios y prepararse con las armas que le proporcione cada institución educativa para que más adelante se enfrenten a la dura situación de desempleo, pobreza y escasas oportunidades de desarrollo integral, intelectual y profesional que caracteriza al país.
No obstante, es de afortunados tener las posibilidades económicas para cubrir los gastos de transporte público, materiales educativos y uniformes, así como cumplir con todos los requisitos que cada institución exige a los padres de familia para poder inscribir a los estudiantes.
De este modo, el círculo de la población que tiene acceso a la educación se reduce casi a la mitad en nuestro estado, lo que prende los focos rojos para las autoridades tanto municipales como estatales y federales finalmente, por ser la primera instancia responsable de proveer a las comunidades con más y mejor infraestructura educativa que sea de calidad y al alcance de todos.
De acuerdo al reporte del Censo de Población y Vivienda del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se aprecia un rezago educativo al registrar que el 49.6% de la población de 15 años y más no concluyeron o nunca aprobaron algún grado de la primaria o secundaria e incluso el 19.6% no aprobó ni el primer grado de primaria, en el estado de Puebla.
Más aún, Puebla, considerada la cuarta ciudad más importante del país se encuentra inmersa en las peores cifras de grado de escolaridad de sus habitantes en todo el estado, pues al comparar la entidad con el resto del país, ocupa el quinto lugar con mayor analfabetismo de México, con apenas un promedio de escolaridad de 8 grados, es decir el segundo grado de secundaria.
No es posible en nuestros días ser testigos de los cientos de niños y jóvenes que dejan sus estudios por causas principalmente económicas, es aquí donde los distintos órdenes de gobierno deben aplicar el mayor recurso presupuestario, sin precedentes para permitir a todos los estudiantes continuar año con año preparándose en materia educativa y profesional.
Urge ampliar los esquemas de apoyo a través de becas, útiles y uniformes gratuitos, desayunos escolares a muy bajo costo, además de la inversión en el mantenimiento y ampliación de los centros escolares, en donde los alumnos gocen de instalaciones dignas y apropiadas para su mejor desarrollo y aprendizaje.
Además de la construcción de más escuelas e instituciones del ramo con las que un mayor número de habitantes de la capital y el estado en general tengan acceso a la educación y en un futuro próximo puedan tener mejores oportunidades para conseguir un empleo formal.
Así, la falta de acceso a la educación se refleja también en las condiciones de vulnerabilidad de los trabajadores, pues según el INEGI, de la población que no tiene instrucción, un 96% no cuenta con servicios de salud y 84.3% gana menos de dos salarios mínimos o no recibe ingresos.
Por eso es que cada uno desde su trinchera desempeñándose como actores y líderes políticos, representante ciudadano, autoridades y servidores públicos, al igual que población en general, debemos levantar la mano e impulsar el fortalecimiento de estos programas en apoyo a la niñez y juventud del estado y el país.
Hoy hago énfasis en la urgencia de aplicar mayores partidas presupuestales en este tema, pues la inversión que en educación se requiere es incalculable para beneficiar a todos los ciudadanos que debieran ejercer su derecho al respecto como garantía individual que marca la ley.
*Secretario Adjunto a la Presidencia del CDE del PRI Puebla.