Sesquicentenario de la Batalla de Puebla (I)
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El 5 de mayo de 2012 se celebrará el 150 aniversario de la Batalla de Puebla. El gobernador Rafael Moreno Valle Rosas ha anunciado magnas celebraciones que comprenderán la inauguración de obras públicas importantes y la realización de eventos, entre los cuales, se contará un grandioso desfile cívico y militar, con la asistencia del presidente de la república, de secretarios de Estado, de los titulares de los poderes federales, de los gobernadores de los estados, de mandatarios de otros países, de embajadores, de empresarios nacionales y extranjeros, de líderes de organizaciones nacionales e internacionales, de ejércitos de otros países. Puebla será ubicada en lugar prominente en el orden nacional e internacional.
La entidad, como todo el país, estará inmersa en los últimos días de las campañas políticas para elegir presidente de la república, diputados federales, senadores, así como, integrantes de los poderes legislativo y ejecutivo de un importante número de entidades federativa.
Esos días álgidos, alimentados por el proceso electoral serán el marco de esas celebraciones. Parte de los electores, estarán ya pertrechados en sus respectivos frentes de lucha política que tendrá características singulares, no vividas más que en la elección de Francisco I. Madero; en la de 1940, entre avilacamachistas y almazanistas; en la de 2006, entre calderonistas y lopezobradoristas.
Para entonces, los poderes fácticos ya estarán actuando públicamente a favor o en contra de los candidatos registrados, conforme a sus propios intereses.
El presidente Barack Obama, que ya está en campaña para su reelección, estará a la espera del veredicto de su pueblo, en noviembre de 2012.
Los franceses en abril y mayo, también determinarán a quién quieren como presidente, a un derechista, a un izquierdista o a un centrista.
Vuelvo al tema del sesquicentenario.
El 5 de mayo de 1862, las tropas imperiales de Napoleón III fueron derrotadas por el Ejército de Oriente, al mando del general texano Ignacio Zaragoza Seguin.
Casi cuatro años después de esa batalla, el ejército liberal de Benito Juárez logró tomar el control del país y Maximiliano de Habsburgo fue fusilado en el Cerro de las Campanas en Querétaro el 19 de junio de 1867.
El presidente Benito Juárez gobierna hasta el 18 de julio de 1872, cuando fallece. Luego ejerció la presidencia Sebastián Lerdo de Tejada y a partir del Plan de Tuxtepec, Porfirio Díaz Mori, el otro oaxaqueño que se perpetuó en el poder por más de 30 años, gobierna hasta 1911.
Las celebraciones de la batalla del cinco de mayo, en esas décadas de finales del siglo XIX, no tuvieron mayor relevancia, a pesar de que el propio Porfirio Día había participado en la Batalla de Puebla.
A don Porfirio lo que le interesaba era perpetuar y exaltar la memoria de su paisano Benito Juárez García, con tal de continuar en Palacio Nacional.
En 1912, era presidente Francisco I. Madero, gobernador de Puebla el Lic. Nicolás Meléndez, Secretario General de Gobierno el Lic. Lino Espinosa Bravo y el presidente municipal José A. Veramendi.
El distinguido abogado maderista Nicolás Meléndez nació en la ciudad de Puebla en 1847, fue presidente del Partido Antireleccionista en 1909, presidente del Consejo de Abogados que formuló la Ley del Municipio Libre, escritor, autor de: “Discursos pronunciados en el Paseo Hidalgo el 5 de mayo de 1885”, “Memorándum sobre el proceso del Archiduque Fernando Maximiliano de Austria”, Memorias de un Zuavo”, “Le Mexique 1862”, su hijo Carlos, años después, ocuparía la Secretaría General de Gobierno.
La celebración del cincuentenario de esa batalla fue ignorada, ya que la sociedad poblana tenía acentuados rasgos francófilos. Los poblanos imprimían mayor importancia a las Fiestas Francesas celebradas el 14 de julio.
Además, la situación política en la entidad y en el país no era la más óptima para festejar, a pesar de que a inicios de 1912, México vivía una etapa de relativa tranquilidad. El 6 de noviembre de 1911, Francisco I. Madero había rendido protesta como presidente de la república y el 25 de diciembre de 1911, el Lic. Nicolás Meléndez asumió la gubernatura del estado. Los “primeros 100 días” de gobierno eran, como aún lo son ahora, la luna de miel del gobernante con su pueblo.
Desde febrero hasta mayo de 1912, se presentaron conflictos no sólo en nuestro estado, sino a lo largo de todo el país: En febrero, Carlos Ledesma y Armando Ramírez encabezan una rebelión en Teziutlán, la cual sería derrotada por las fuerzas federales, al mando del general Victoriano Huerta; la industria textil y los molinos de Puebla se declaran en huelga; es aprehendido el ex presidente municipal porfirista Francisco de Velasco, acusado de fraude y especulación en la construcción de obras públicas; y Emiliano Zapata nombra a Petlalcingo como la segunda capital del estado y designa como gobernar a Jesús Morales, “El Tuerto”.
Para marzo y abril de 1912, el levantamiento de Pascual Ortiz Rubio en el norte del país trae consigo una gran desestabilización en el país y es noticia de primera plana; los maestros de las escuelas profesionales y los profesores del Colegio del Estado y de la Escuela Normal no reciben sus sueldos; y los zapatistas ocupan los pueblos de Tepeaca y Amozoc.
En ese año la entidad contaba con 1 024 955 habitantes y la ciudad de Puebla tenía 96 121 habitantes.
A la Angelópolis y a todo el estado, como a Veracruz, la aquejaba la peste negra y la tuberculosis, que eran los mayores azotes de la población. En esos años, los zopilotes, eran una imagen cotidiana para los habitantes de varias ciudades y poblaciones afectadas por esas enfermedades.
Los medios de transporte rumbo a la Ciudad de México, eran el Ferrocarril Interoceánico y el Mexicano; ambas estaciones se encontraban en la 11 Norte. La ciudad tenía como medios de transporte: los tranvías y carretelas. Años después, los tranvías cambiaron sus “mulitas” por un motor rústico de gasolina.
El centro de la ciudad estaba rodeado por los barrios, cada uno con diferentes características económicas y sociales: El Alto, Analco y la Acocota, no escapaban de constantes riñas; El Tamborcito y Xanenetla, eran barrios de peligro; Santiago, Los Remedios y El Refugio, gozaban de tranquilidad; El barrio de San José era famoso por la zona de tolerancia.
La infraestructura educativa de Puebla contaba apenas con algunas escuelas públicas de instrucción primaria y de educación superior como el Colegio del Estado, la Escuela Libre de Medicina, y la Escuela Normal de Maestros.
En esos años, la economía del estado dependía en gran medida del campo: más del 72% de la población estaba involucrada en este sector.
En fin, el cincuentenario, de facto, no se celebró por la inestable situación política prevaleciente y porque el triunfo en esa batalla no era del agrado de la mayoría de los poblanos de la capital y porque era mejor celebrar lo francés.
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