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Tomás Segovia

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Tomás Segovia
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 15 de noviembre de 2011

La noche del pasado lunes falleció el connotado poeta Tomás Segovia a los 84 años de edad, víctima de cáncer.

En su libro “Digo Yo”, Tomás, invita a reflexionar sobre lo que es el humano desde la óptica literaria, científica, artística, histórica, política y filosófica.

Es grato recordar algunos de sus pensamientos sobre la economía mundial: “Lo que sucedió a fines del siglo XX, con la ideología de los neo, de Nelson Friedman y del FMI… es que el beneficio dejó de tener un límite; desde entonces el beneficio no necesita legitimarse o es lo único legítimo y su legitimidad es absoluta. Eso significa la sumisión de los Estados al mercado. La globalización podría o debería consistir en que por encima de los Estados está la comunidad de los Estados; la realidad consiste en que por encima de los Estados está lo que no obedece a los Estados: el beneficio sin ley, la especulación.”

Durante una lectura de su poesía realizada en el Palacio de Bellas Artes el mes pasado, Tomás expresó: “La poesía tal como yo la concibo es justamente esa cosa milagrosa de llegar a la sabiduría. Lo que siempre me ha deslumbrado de la poesía es que cuando ya no era joven y escribía un poema, yo sabía que no era tan sabio como mi poema. Es la poesía la que es sabia. Es lo milagroso. La tentativa del poeta es producir algo que le asombre a sí mismo. Es un parto.”

“La poesía no se produce sola, no hay una ley inexorable que la produce. Hay que descubrirla, no inventarla. Nadie puede inventar nada. Con la poesía de lo que se trata es de leer las cosas que suceden, las experiencias significativas y reveladoras a las que hay que darles un vehículo para que tomen forma, se entiendan y lleguen a los demás. El amor es que le quieran a uno, no por lo que merece, sino por amor, ya que el amor nunca es merecido.”

Otro pensamiento de Tomás: “la sorpresa de la vejez fue la libertad: Los achaques de la vejez los preveo. Sé que luego voy a ser sordo, con dificultades para caminar, dolores de lumbago, pero lo que nunca preví fue la libertad que iba a sentir con la vejez. A esta edad ya no tengo que demostrar nada. Estoy en paz con la vida. Esa es la libertad.”

Hugo Gutiérrez Vega -ex panista- consideró a Segovia como: “uno de los grandes poetas de la lengua, un renovador de la poesía erótica, un poeta amoroso explícito y audaz, que creía en la libertad del cuerpo, de los alimentos terrenales; un maestro de las formas poéticas, un gran traductor; maestro de traductores y su tarea enriqueció la vida cultural de México, por eso lo despido con afecto y agradecimiento.”

El poeta Juan Gelman, comentó: “Siempre admiré su poesía, la claridad cómo se expresaba, su integridad como persona, cada vez que lo releo encuentro más cosas en su obra”.

Sobre su trabajo, Tomás afirmaba: “Ahora escribo absolutamente por gusto. No tengo ningún temor de que me digan qué debo escribir o me reprochen. Por muy libre que quise ser de joven, estuve tenso, pensando en los críticos o en tal o cual opinión de fulano. A mi edad. ¿Qué van a decir los críticos? Nada.”

Tomás es autor de más de 50 libros, entre los que destacan: “La luz provisional”, de 1950; “Zamora bajo los astros”,1959; “El sol y su eco”, 1960; “Anagnórisis”, 1967; “Contracorrientes”, 1973; “Trizadero”,1974; “Cuaderno del nómada”, 1978; “Figura y secuencias”,1979; “Personajes mirando una nube”, 1981; “Cantata a solas”, 1985; “Lapso”, 1986; “Poética y profética”, 1986; “Noticia natural”, 1992; “Casa del nómada”,1994; “Fiel imagen”, 1996, “Alegatorio”, 1997; “Salir con vida”, 2003; “Sonetos votivos”,2005; “Llegar”, 2006 y “Siempre todavía: poemas”, de 2007.

La labor traductora de Tomás es prolífica. A él se debe el conocimiento en castellano de las obras de la checa Rainer Maria Rilke, del italiano Giusseppe Ungaretti, del norteamericano Harold Bloom y del francés Jaques Marie Émile Lacan. A principios de este año comenzó a trabajar en “Hamlet”, de William Shakespeare, y quería traducir “Dios”, el gran poema de Víctor Hugo, tarea que inició hace 50 años.

El también narrador y ensayista, recibió diversos Premios: “Xavier Villaurrutia”, en 1972; “Magda Donato”, en 1974; “Alfonso X de Traducción”, en los años de 1982, 1983 y 1984; “Octavio Paz de Poesía y Ensayo”, en 2000; “Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo”, en 2005; “Extremadura a la Creación”, en 2007; “Internacional de Poesía Federico García Lorca” en 2008 y “Poetas del Mundo Latino Víctor Sandoval”, en 2010.

Tomás nació en Valencia, España, el 21 de mayo de 1927 y emigró a México en los tiempos de la guerra civil española cuando era un adolescente. Sobre esa dolorosa experiencia, Tomás decía: “¿Qué es lo que yo consagro? Yo no pertenezco ni a un país ni a otro, ni a ningún grupo, generación, corriente literaria, ni nada parecido.

Esto no lo he buscado, simplemente creo que así fue mi destino, pues desde que he andado de un sitio a otro, cambiando de países, incluso de regiones dentro de los países”.

Realizó sus primeros estudios en el Liceo Francés de Madrid, después en Francia y en Marruecos. En México realizó el bachillerato en 1944 y posteriormente estudió Letras Españolas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Obtuvo la beca Guggenheim en 1950. Entre 1948 y 1954 trabajó de profesor en el Intitut Français d’ Amérique Latine y eventualmente también en la Alianza Francesa.

Su primera publicación poética data de 1945 y a partir de 1948 realizó sus primeras conferencias, artículos y traducciones, éstas para el Fondo de Cultura Económica. Ejerció diversos oficios en distintos ámbitos: cine, radio, traducción, corrección, interpretación, publicación y difusión cultural en la Universidad Nacional.

En Montevideo, fue encargado de la documentación y publicación en un organismo internacional de 1963 a 1964. En  París estuvo durante 1965 y 1966, y trabajó en diversas editoriales.

Regresó a México para trabajar en el cine y la televisión, dio clases en el Instituto de Intérpretes y Traductores y fue nombrado profesor-investigador por El Colegio de México, desde 1970 hasta su jubilación en 1984.

Fue el primer organizador y director de un proyecto de investigación y enseñanza de la traducción en El ColMex.

En Estados Unidos fue profesor visitante en la Universidad de Princeton.

También fue miembro del consejo consultivo del Diccionario de Español de México.

Desde 1985 fijó su residencia entre Madrid y el sur de Francia, dedicado a la traducción.

A Tomás le sobreviven su esposa María Luisa Capella y sus hijos Inés, Ana y Francisco.

Estimado lector tengo dos correos electrónicos a través de los cuales recibiré sus comentarios: vivereparvo45@yahoo.com.mx y/o vivereparvo45@hotmail.com

Staff Puebla On Line 2009
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