Un Cordero, un sacrificio
joomla.2009
Algunos piensan que la pesadilla de Felipe Calderón de entregarle el poder al PRI es, en sí misma, el menor de los males que el Presidente decidiría en una coyuntura política que lo haga decidir entre preferir a la izquierda o al PRI al frente del Poder Ejecutivo.
Cordero sería, entonces, un instrumento de Calderón para negociar.
Probablemente esa tesis cobra más fuerza si se piensa en Ernesto Cordero como candidato. En principio, es complicado que Cordero gane la candidatura del PAN. Remontar a Creel y a Vázquez Mota puede no verse como una proeza, salvo si el candidato que trata de superarlos no transmite la confianza a su electorado, quien le ha etiquetado, además, como el candidato del Presidente (lo que en el PAN es asemejarse al peor de sus enemigos –el PRI). Cordero no transmite (algunos dicen que ni una gripe) y parece claro que el Presidente terminará apoyando a Josefina Vázquez Mota una vez que se dé cuenta (¡qué ciego!) que su candidato no levantará el vuelo ni con toda la maquinaria presidencial trabajando para él.
Obviamente, si la misión de Cordero parece difícil al interior del PAN, en una contienda oficial por la Presidencia de la República, sus posibilidades son aún menores, porque:
1. Es el candidato más cercano al Presidente y sus comentarios sobre la economía mexicana lo arrastran en el fango de la política. Es casi seguro que Calderón llegará al final de su gobierno con niveles de aprobación bajísimos y con un repudio casi general a su política de seguridad. Cordero es identificado como el delfín del Presidente y una persona cercana a Agustín Carstens (otro villano en este país), quien predijo un “catarrito” en el año 2008 y terminó estabilizando la economía después de una pulmonía mayor, pulmonía que se convirtió en verborrea del hoy Secretario de Hacienda.
2. Cordero carece de experiencia en las lides electorales y la población no lo conoce. Quien haya escuchado su retórica y sus intervenciones en las reuniones que celebra (y le celebran) gobernadores y presidente municipales, podrá constatar que Cordero no tiene la mínima idea de lo que es una campaña. Algunos quieren equiparar a Cordero con Calderón en el 2006, aduciendo que Cordero no es favorito (como no lo era Calderón), pero que la batalla es larga y los votos se cosechan día a día. Lo anterior sería cierto, salvo por el hecho de que Calderón, al momento de lanzar su candidatura, ya había sido candidato a Gobernador en Michoacán, líder de la bancada del PAN en la Cámara de Diputados, Presidente Nacional del PAN, Director de Banobras y se había “peleado” con Fox (también mal valorado) por querer impedir su candidatura presidencial. Esas credenciales, el hoy Secretario de Hacienda no las tiene ni de cerca. Cordero es un advenedizo. Se parece mucho más a López Portillo. Ambos Secretarios de Hacienda antes de lanzarse a buscar la Presidencia de la República y sin contar con historial electoral.
3. Porque se enfrentaría a Peña Nieto y López Obrador/Ebrard, que están mejor posicionados y parecen más preparados para luchar y ganar un debate y una campaña. A Cordero falta verlo en acción (electoral), pero es un hombre sin carisma, sin aplomo y con el estigma de que simboliza la continuación del calderonismo (del calderonato).
Ante este panorama, ¿Por qué el Presidente se empeña en impulsar a Cordero? La única razón lógica parece ser por la sumisión de éste hacia aquél. Pero ello no evitará que, ya sea en la elección interna del PAN, ya en la elección federal, Cordero sea el instrumento de sacrifico de Calderón para pactar con el(la) próximo(a) candidato(a) del PAN o jefe(a) del Ejecutivo. Pactará para favorecer sus intereses, que pasan, en primer lugar, por garantizar su impunidad.
La ceguera de Cordero le impide ver que su sacrificio es esperado y que el verdugo es quien hoy le alienta en su camino al matadero. Calderón anima a su delfín para llevarlo (en una ecuación casi imposible) a Los Pinos o para sacrificarle (un supuesto más realista) en el momento oportuno. Es el moño con el que cerrará un episodio oscuro en la historia de este país.