Un marinista es director de Recursos Humanos del gobierno de RMV
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Por Valentín Varillas/ La Tempestad/
Se ha confirmado el relevo de Francisco Bedolla al frente de Dirección de Recursos Humanos de la Secretaría de Administración estatal.
Al cargo llega Juan Alvarado Morfín, hijo del ex futbolista y ex técnico del Puebla y Lobos-Buap, Juan Alvarado Marín.
Alvarado Morfín es un marinista recalcitrante, quien fungió como subdirector de Recursos Humanos de la Secretaría de Finanzas en el sexenio pasado, en donde fue uno de los más cercanos colaboradores y protegidos de Jorge Mendoza Velarde, quien era subsecretario de Administración de la dependencia.
“Juanito”, como cariñosamente le llaman, es, por si fuera poco, amiguísimo de Roberto Marín Torres, hermano del ex gobernador del estado y también del ex candidato del PRI a la gubernatura, Javier López Zavala, a quien ayudó en su campaña con parte de la logística financiera.
A Roberto Marín y a Alvarado Morfín, como diría el comercial, “el fútbol los une”.
Y es que, Juanito se volvió famoso en el sexenio pasado, no por su eficiencia, capacidad o inteligencia como servidor público, sino porque se encargaba de toda la logística operativa y financiera para mantener un carísimo equipo de balompié que participaba en la liga interdependencias y en donde Roberto Marín era el jefe de jefes.
Sobra decir que la impresionante oncena, en la que jugaban brasileños, argentinos y uruguayos, era financiada con recursos del erario.
La logística operaba más o menos así:
Los jugadores eran registrados como trabajadores de la Secretaría de Finanzas, con plaza y toda la cosa, pero como los sueldos de acuerdo al tabulador resultaban “modestos”, de acuerdo con el dinero prometido por el hermano del gobernador, el resto de los salarios eran pagados por el siempre ambiguo y casi nunca transparente esquema de “compensaciones”.
De esta manera, llegaban a cobrar hasta tres veces más de lo que valía el supuesto cargo que desempeñaban en la Secretaría de Finanzas.
Por ejemplo, mientras Alvarado Morfín cobraba por concepto de sueldo poco más de 8 mil pesos mensuales, por compensaciones se embolsaba cerca de 35 mil pesos más.
Nada mal para cascarear los fines de semana ¿no?
En la misma situación se encontraban el jefe directo de Alvarado, Antonio Arellano Zazueta, director de Recursos Humanos, que por sueldo ganaba 14 mil pesos y por compensaciones, cerca de 45 mil adicionales.
El brasileño Mauricio López era “analista” de Finanzas, cobraba 12 mil pesos de sueldo y le daban 8 mil más por jugar fútbol.
Y así, en la misma situación, estaban personajes como Miguel Poncet y Oscar Cano.
Qué chulada ¿no?
Sobra decir que este auténtico trabuco, fue campeón año con año del torneo interdependencias que lambisconamente se llamaba “Mario Marín Torres”.
¿Cómo la ve?
¿Cómo llamarle al desvío de recursos públicos para fines particulares y al sostenimiento de una estructura de aviadores que no trabajaban realmente en la burocracia estatal y a los que sólo se les pagaba por jugar fútbol?
Corrupción.
¿Cómo es posible que en la actual administración estatal, tan supuestamente crítica de la corrupción institucionalizada en el anterior gobierno, se contrate a uno de los principales operadores de este ejemplo de ilegalidad y se le asigne un puesto de tanta importancia como la dirección de Recursos Humanos?
Increíble.
Por cierto, Alvarado Morfín, en pocos días, ya dio muestras de su ineptitud como servidor público.
Un yerro monumental de su parte estuvo a punto de ocasionar que los maestros poblanos no cobraran puntualmente su salario.
¿Se imagina?
Los docentes, los incondicionales del gobernador, los favoritos, el sector social más beneficiado con prebendas económicas por parte del gobierno estatal.
Hubiera sido un auténtico escándalo.
El problema se solucionó con la autorización, con su respectivo pago, de horas extras para decenas de trabajadores de la Secretaría de Administración.
Claro, con cargo al erario.
Mejor que lo ocupen para armarles otro equipo de fútbol.
Este gobierno ya revivió las famosas cascaritas, nada más que ahora no se hacen en Casa Puebla, sino en una cancha ubicada en el costado derecho de la Atlixcáyotl, justo a la altura de la caseta.