Una amenaza velada en advertencia
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Hace relativamente poco tiempo cuando iniciaron las filtraciones de Wikiliks y platicando con un amigo experto en la relación bilateral México-Estados Unidos en lo que respecta a seguridad comentábamos que dicha información no tendría mayor impacto dado que provenían del Servicio Exterior hacia el Departamento de Estado. Cosa muy diferente hubiera sido que los mensajes provinieran o fueran dirigidos del Departamento de la Defensa, del Pentágono, de la CIA o, incluso, del Consejo de Seguridad de la Casa Blanca.
Ello viene a colación por las recientes declaraciones emitidas por diversos funcionarios del gobierno americano con respecto a la situación que vive México y al desbordamiento del crimen organizado y la violencia en nuestro país.
De hecho, la más fuerte provino del subsecretario del Departamento de la Defensa, Joseph W. Westphal, segundo cargo más importante dentro del Ejército americano cuando dijo: “…como todos saben, hay una forma de insurgencia en México con los cárteles, que está justo sobre nuestra frontera. Esto no se trata sólo de drogas e inmigrantes ilegales. Esto es, potencialmente, sobre una toma de un gobierno por individuos que son corruptos”. Y que no deseaba ver una situación en donde soldados estadounidenses fueran enviados a combatir una insurgencia “sobre nuestra frontera… o tener que enviarlos a cruzar esa frontera”.
De igual forma, no hay que echar en saco roto lo dicho por la Secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, sobre la narcoinsurgencia de los cárteles en México y la vinculación de Los Zetas con Al Qaeda.
Ambos planteamientos fueron públicos y ya habían sido hechos incluso ante el Congreso de los Estados Unidos. Posicionamientos que, por cierto, coinciden con lo antes dicho por la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, quien en septiembre del año pasado señaló que los cárteles de la droga se estaban volviendo una amenaza semejante a una insurgencia en México, que controlan ciertos territorios y que el país era cada vez más como Colombia de hace 20 años y que por tanto se requería algo similar al Plan Colombia para enfrentarlo. Cabe señalar que dicho plan incluía el envío de militares estadunidenses.
También es destacable que al igual que cuando Clinton hizo dicho señalamiento y tuvo que salir horas después a desmentirlo, Westphal emitió un comunicado por escrito, ese mismo día, afirmando que fue impreciso y que sus palabras no representaban la posición oficial norteamericana.
Lo cierto es que, independientemente de los dichos americanos, la percepción aquí sobre la seguridad pública en México se ha deteriorado (60% de los entrevistados se dicen sentir peor y mucho peor), según informes del INEGI (este enero de 2011 la percepción de seguridad bajó casi 11 puntos con respecto al mismo periodo del 2010). Y el 42% creen que el próximo año estaremos mucho peor.
Por si fuera poco, el secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Juan Miguel Alcántara, acusó a los secretarios de finanzas de los estados de jinetear los recursos que el gobierno federal les brinda para el combate a la delincuencia organizada, es decir, el nivel de subejercicios en el gasto de seguridad es muy alto dejándose de ejercer cuatro mil millones de pesos.
Lo cierto es que, todo esto se conjunta y estamos presenciando una percepción generalizada de narcopolítica y narcopolicía, tanto en la opinión pública mexicana como en la del gobierno de los Estados Unidos. Ello será un ingrediente más a analizarse rumbo a las elecciones del 2012, no olvidemos que el partido que mejor detenta esta imagen es el PRI, aunque no por ello el resto de las fuerzas sean ajenas a tan terrible flajelo.