Unidad e inclusión, la premisa
joomla.2009
El Partido Revolucionario Institucional en Puebla se encuentra en una coyuntura especial producto de una realidad que contrasta en lo local y lo nacional, por un lado no podemos cerrar los ojos y asumir que la ciudadanía optó por un proyecto de gobierno diferente al nuestro, pero a nivel país estamos construyendo el posicionamiento para enfrentar con enormes posibilidades de triunfo el 2012.
Es por eso que en el partido la premisa de unidad es fundamental, que debe estar sustentada en una actitud responsable y sensata de su dirigencia, en donde la inclusión sea el factor fundamental para darle rumbo a nuestro proyecto local y nacional.
El PRI desde sus orígenes es el resultado de una amalgama de formas de pensar, de criterios, de clases, de organizaciones, de sectores productivos, de ideas y formas que confluyen en principios básicos de justicia social.
Es por eso que nuestro instituto político no puede ser de grupo o de intereses particulares, siempre debe anteponer su pluralidad, que ha sido el valuarte de riqueza que nos ha dado sustancia y que nos permitirá continuar en el ánimo ciudadano y en la competencia electoral.
Renovar estructuralmente al partido se interpreta como la oportunidad de dar voz a quienes, por su trayectoria y liderazgo, han comprometido su trabajo político para demostrar a la sociedad que el PRI sigue siendo la alternativa de gobierno viable, con rumbo y capacidad para abanderar las mejores causas de los ciudadanos.
El haber asumido el cargo de Secretario Adjunto de la Presidencia del Comité Directivo Estatal de mi partido es un honor y una enorme responsabilidad, que conlleva –en momentos de reestructuración y de cambio- darle un sentido real a la política, recuperar las fortalezas, desechar las simulaciones y trabajar en un proyecto sólido hacia el futuro en lo inmediato y a largo plazo.
La sociedad poblana puede estar escéptica y es entendible, lo demostró en el pasado proceso electoral, pero el priísmo ha sido capaz de convertirse en una oposición responsable, en un actor que define el rumbo de los grandes temas desde su trinchera y que, como ya se ha demostrado a nivel nacional, tiene la virtud de salir fortalecido de los escenarios complejos y difíciles.
Toca ahora conducir los trabajos en la única vía que puede tener éxito que es la de los consensos, de los acuerdos para conciliar las diversas formas de ver el futuro, la reconstrucción de nuestra estructura y de los retos que estamos a punto de enfrentar en el proceso electoral de mayor relevancia en lo que va del siglo: ese que definirá un proyecto de certidumbre, paz y desarrollo para México o continuar, como hasta ahora, con la inseguridad y la incertidumbre en un camino de penumbras.